El FA marcó un punto de inflexión
Si bien en Uruguay nunca una mujer ocupó la presidencia o la vicepresidencia del país por elección directa, de todas maneras sí se registra participación en cargos ministeriales.
Desde la asunción del primer presidente constitucional del Uruguay, Fructuoso Rivera, quien se desempeñó en el cargo desde 1830 a 1834, transcurrieron 138 años para que una mujer asumiera por primera vez como ministra.
En efecto, Alba Roballo fue la primera ministra del país y ocupó la cartera de Educación y Cultura por un mes, durante el año 1968 bajo el gobierno colorado de Jorge Pacheco Areco.
Roballo, además de política fue abogada y poeta, y más tarde participó en la fundación del Frente Amplio.
Posteriormente, durante el gobierno cívico-militar (1973-1985) no hubo participación femenina en cargos ministeriales.
Con el retorno a la vida democracia y el asenso de Julio María Sanguinetti al poder, en marzo de 1985, una mujer volvió a integrar el gabinete. La doctora Adela Reta se desempeñó durante todo el período del gobierno colorado (1985 1990) como ministra de Educación y Cultura.
Sin embargo, durante la administración nacionalista de Luis Alberto Lacalle, no hubo participación femenina en cargos ministeriales.
Pero, en el segundo mandato de Sanguinetti, entre los años 1995 y 2000, la doctora Ana Lía Piñeyrúa, perteneciente al Partido Nacional, ocupó el cargo de ministra de Trabajo y Seguridad Social.
Durante este período se producen algunos cambios significativos para la mujer. En ese entonces, el ministro de Vivienda Juan Ciruchi opta, hacia el final del período, por iniciar su campaña preelectoral con vistas a las elecciones departamentales, es por ello que su cargo lo ocupa la contadora Beatriz Martínez.
También fue el caso de la subsecretaria de Industria, la contadora Primavera Garbarino. De esa manera se estableció una presencia, aunque mínima, de la mujer en cargos de relevancia.
En tanto que en el gobierno colorado de Jorge Batlle, entre los años 2000 2005, tampoco hubo participación de mujeres en el gabinete ministerial.
Pero el punto de inflexión se produce a partir del triunfo de la izquierda. Es entonces cuando la participación femenina cobra relevancia y toma fuerzas debido a una importante representación de la mujer en cargos de confianza, pero, por sobre todo, integrando el gabinete.
En el 2005 el presidente de la República, Tabaré Vázquez designó a tres ministras: Azucena Berrutti (Defensa), María Julia Muñoz (Salud) y Marina Arismendi (Desarrollo Social).
A partir de 2007 ingresó al gabinete Daisy Tourné (Interior), y en el 2008 se alejó Berrutti. Pero, además, este año se sumó María Simón como ministra de Cultura. Asimismo, Vázquez dio participación a la mujer en tres subsecretarías de Estado: Belela Herrera en la Cancillería quien se desempeñó desde el 2005 al 2008, Ana Olivera en la subsecretaría de Desarrollo Social desde el comienzo de la gestión, y Liliam Kechichian en Turismo quien asumió en el año 2006; ambas continúan en sus cargos. Si bien la participación de la mujer en el gobierno y a lo largo de la historia uruguaya se puede decir que fue escasa, de todas maneras el país no estuvo a la zaga en materia de legislación para brindar derechos a la mujer. En el año 1913 se aprobó la Ley de divorcio por la sola voluntad de la mujer, norma que tuvo como punto de partida la teoría de Vaz Ferreira del «Feminismo de la Compensación». Pero además, Uruguay fue el primer país de América Latina en el cual se aprobó el derecho de la mujer de ser electora y elegible, ello sucedió en el año 1932. Algunos años después, en 1946, resultó aprobada la Ley de derechos civiles de la mujer. Empero, en los últimos años los debates sobre la cuota política (participación del sexo femenino en los altos niveles de decisión), ha tenido contratiempos y aún no se vislumbra su sanción.
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