Memorias de un lavador que cambió de bando
El «Seminario Internacional sobre Lavado de Activos y Financiamiento del Terrorismo» contó, durante la segunda jornada del evento que se desarrolló ayer, con la presencia del consultor en crimen financiero y ex lavador de dinero de los Cárteles de la Droga colombianos, doctor Kenneth Rijock.
Miembro de una familia conservadora de origen ruso, sirvió al Ejército norteamericano en las guerras de Vietnam y Camboya, para retornar a su país y recibirse como doctor en Derecho, antes de ingresar a una prestigiosa firma de abogados de la ciudad de Miami.
Rijock comenzó a tener contactos con un «brocker» (corredor), que resultó ser un nexo entre cubanos y colombianos en el tráfico de droga hacia territorio norteamericano, y al «convivir» con ellos durante «seis meses» obtuvo «gran experiencia», «un máster en tráfico de drogas».
Las «nuevas amistades» comenzaron a pedirles «servicios» como compra de casas y aviones, venta de barcos, abrir nuevos negocios, pero «no pensaba si el origen era legal, si era ético o moralmente correcto», hasta que «me preguntaron si podía lavar activos», contó Rijock.
«Yo no sabía nada sobre el tema, pero conocía a alguien que sí: mi primo», que era un estudiante de Cambridge y obtuvo un millón de dólares de ganancia durante su primer año de trabajo en una firma y por tanto lo echaron, comentó el experto.
La primera vez
Rijock contó a la audiencia que su primera operación como «lavador de activos» se concretó en un pequeño aeropuerto de la Florida, donde congregó a sus «clientes» con «miles de dólares de dinero en sus valijas», en lo que fue «un contrabando en masa de dinero» hacia la isla de St. Martin, en el Caribe.
«Lo único que preguntaron era si nos íbamos a quedar en el hotel», ya que no existían «aduana ni emigración», y desde ahí partieron hacia Anguila, «un lugar con 70 iglesias construidas a mano y 300 bancos, de los cuales sólo 10 tenían presencia física, el resto estaban ocultos», comentó.
La Aduana «abre la valija y ve el dinero, pero no nos detienen. El lugar era una industria de servicios financieros, habían pasado de ser pescadores a clase media bancaria. Para ellos nosotros estábamos ayudando a construir la economía del país, aunque fuera de forma ilegal», explicó Rijock.
La isla adoptó, al influjo de un consultor del gobierno real del Reino Unido, «un modelo suizo de secreto bancario», además de que existía una ley que determinaba «ilegal preguntar quien era el dueño de una empresa» y existía un «shopping sin locales, sólo con bancos off-shore, oficinas de servicios financieros y agencias de abogados», relató el experto.
Cambio de bando
Rijock expresó que lo arrestaron por encubridor y criminal de carrera, además de conspirar para obstruir el sistema impositivo, luego de que uno de sus clientes lo delatara, por lo que fue condenado, y estando en prisión lo contactan desde el gobierno norteamericano.
La intención era que Rijock colaborara en un caso de lavado de dinero entre EEUU y Suiza, por cuentas en «paraísos fiscales» europeos, y con su testimonio permitió que el gobierno norteamericano recuperara muchos activos, por lo que le redujeron la pena.
Al salir de prisión comenzó a brindar charlas sobre cómo combatir el «lavado de activos» ante policías y servicios de inteligencia, pero recién con el tiempo comenzó a trasmitir sus experiencias sobre tácticas y estrategias de lavado a las entidades bancarias, comentó el profesional.
Rijock decidió colaborar desde «el lado correcto de la ley», «no me puedo llevar mis habilidades a la tumba», y para «cazar a buen ladrón, uno tiene que haber sido un buen ladrón antes». «Lo que hago es dar a disposición todas las técnicas que tienen los lavadores así los bancos los pueden atrapar», dijo.
Lavado de activos
Rijock indicó que la «segunda fase» del lavado de activos es «la colocación en capas», que consiste en «mover el dinero en el sistema bancario para ocultar que proviene de actividades ilegales». Que un cheque con firmas de un banco off-shore y otro on-shore (ej. de Nueva York), «circule por Canadá, Taiwán y Francia».
El «nuevo mercado de la droga es Europa» y por tanto se da una «conexión lógica» en lo que se conoce como «Ruta Sur», que va desde Colombia y Venezuela-Brasil-Oeste de Africa-Portugal y el resto de Europa, «y el dinero vuelve de la misma forma», comentó el experto. El tráfico de drogas desde Colombia y Venezuela «expone a todas las instituciones financieras de Sudamérica», por lo que los bancos de EEUU tienen «prejuicios con las cuentas que vienen de esta zona», y Uruguay está catalogado como «de alto riesgo», señaló Rijock.
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