Viraje en la diplomacia uruguaya
En ese contexto, Fernández recibió ayer en su despacho, al senador y secretario general del Partido Colorado Julio María Sanguinetti.
La reunión fue propicia para conversar sobre el nuevo rol que ha emprendido como ministro de Relaciones Exteriores, tras abandonar su cargo de secretario de Presidencia y sobre el conflicto entre Colombia, Ecuador y Venezuela. Sanguinetti calificó el encuentro como «positivo».
El pasado miércoles Fernández se reunió con el senador y presidente del Directorio del Partido Nacional, Jorge Larrañaga; con el ex presidente Luis Alberto Lacalle y con Pablo Mieres (Partido Independiente).
Asimismo, la semana próxima, el canciller se reunirá con las cámaras empresariales. También está prevista la convocatoria a organizaciones sociales. La idea es entablar un «diálogo muy fluido» con la sociedad. El martes próximo, el canciller será recibido por la Mesa Política Nacional del Frente Amplio.
Apenas asumido, Fernández efectuó una «ronda telefónica» con los cancilleres de la región, así como con el secretario general de la OEA.
El evidente cambio en el manejo de la política exterior que se ha constatado a través de diversas medidas que ha tomado el nuevo canciller Gonzalo Fernández, obedecen a una «solicitud expresa» del propio presidente de la República, Tabaré Vázquez, según confiaron a LA REPUBLICA fuentes gubernamentales.
A pesar de que el mandatario había pedido a los seis nuevos jerarcas «continuar» con las políticas ya iniciadas por el gobierno, ha trascendido que el mandatario también requirió al nuevo canciller imprimir su propia «impronta» al frente del Ministerio para marcar un cambio de rumbo, aseguraron fuentes oficiales.
Lo cierto es que, más allá de que tanto el presidente Vázquez como el ex ministro de Relaciones Exteriores y actual senador Reinaldo Gargano, y el nuevo canciller Gonzalo Fernández sean hombres del Partido Socialista, se ha constatado un viraje en el manejo de la política internacional y en el relacionamiento con los partidos opositores al gobierno.
En ese sentido, una de las primeras medidas de Fernández fue entablar contacto directo con cada uno de los líderes de la oposición, con cuyas colectividades Gargano no tenía una buena relación, e incluso fue duramente cuestionado por varias medidas que adoptó al frente de la cancillería.
Fernández le prometió a los líderes de la oposición una gestión «de puertas abiertas» y mantener un canal de comunicación fluido.
Pero la prueba de fuego para Fernández fue el conflicto internacional que se generó entre Ecuador, Colombia y Venezuela. Ello motivó que, apenas asumido, se emitiera un primer comunicado en el que llamaba a la «cautela» y apego al «derecho internacional».
En dicho comunicado, se insta a las partes a establecer, «de manera urgente, un ámbito de diálogo tendiente a resolver y superar las diferencias existentes».
A la vez que se reafirma la posición del Uruguay con la vigencia del Derecho Internacional y sus principios rectores: «de no intervención y de solución pacífica de controversias».
Esto generó el beneplácito de la oposición, cuyos líderes se lo hicieron saber al propio Fernández en las respectivas reuniones que mantuvieron con el jerarca.
Sin embargo, hacia la interna de la fuerza política de gobierno, la situación no fue la misma, porque la Mesa Política Nacional del Frente Amplio emitió el mismo lunes 3 una declaración un tanto más radical a la de Cancillería. En la misma se expresa, entre otras cosas, el total «rechazo y condena a la intervención de Colombia en territorio ecuatoriano».
Fuentes oficiales dijeron que una cosa es el manejo «diplomático» de un hecho internacional y otra muy distinta es una resolución política.
Informantes políticos consideraron que la postura de Gargano ante el «conflicto andino» hubiese sido «totalmente diferente» ya que hubiera estado más cercana a la resolución de la fuerza política.
Precisamente, el pasado miércoles, el ex canciller Reinaldo Gargano, dijo en el Senado que el origen del conflicto está en la «violación del territorio ecuatoriano por parte de Colombia».
Entretanto ayer expresó que está de acuerdo con la postura adoptada por su fuerza política respecto al conflicto, y que la misma «no es opuesta» a la postura del gobierno porque la cancillería «tiene que buscar la vía de la solución por el camino diplomático».
Al fin y al cabo, Vázquez advirtió cuando anunció los cambios en los ministerios, que con los mismos pretendía una conducción más técnica que política. Para muchos, allí estaría uno de los diferenciales entre las gestiones de Gargano y Fernández.
LA ULTIMA RESOLUCION DE GARGANO
La última resolución que firmó Reinaldo Gargano como Canciller, data del 29 de febrero pasado y establece que los agentes consulares no podrán atribuir tareas a otras oficinas consulares de la República sin la autorización del Ministerio de Relaciones Exteriores.
La resolución lleva la firma del presidente Tabaré Vázquez y del ex ministro y actual senador, Reinaldo Gargano.
En la misma se expresa que, en virtud de que las funciones consulares «son ejercidas por las oficinas consulares y las misiones diplomáticas, de conformidad a lo dispuesto por la convención de Viena sobre relaciones consulares en 1963″, y que la sede del consulado, su clase y circunscripción consular son establecidas por el Ejecutivo, se hace necesario proceder a «reglamentar la asignación de tareas entre oficinas consulares de la República».
En tal sentido se expresa que con la finalidad de «dar coherencia al sistema, se establecen los casos en los que corresponde la atribución de tareas consulares de una oficina a otra». Por ello, de acuerdo a un informe de la Dirección General de Secretaría y de la Dirección de Asuntos Jurídicos de la cancillería y a lo dispuesto en la convención de Viena y la Constitución, la Presidencia resolvió que los agentes consulares «no podrán atribuir tareas a otras oficinas consulares de la República sin la autorización del Ministerio de Relaciones Exteriores».
Un servicio exterior profesional y «políticamente independiente»
El Ministerio de Relaciones Exteriores ratificó ayer su voluntad de promover un servicio exterior «cada vez más profesional y responsable que defienda la soberanía nacional y los principios del Derecho Internacional, lo que redundará en un fortalecimiento de la presencia del Uruguay en el mundo y repercutirá positivamente en el proceso de inserción internacional que el país lleva adelante».
En el comunicado, que fue emitido ayer por el canciller Gonzalo Fernández, se asegura que «se respetará y exigirá» como principio rector de comportamiento y funcionamiento, lo establecido en el artículo 2 del Estatuto del Servicio Exterior Ley 14.206 el cual establece que «los funcionarios del servicio exterior son designados para el cumplimiento de la misión que la República les encomienda».
Asimismo determina que dichos funcionarios deberán estar «al servicio de la nación con entera independencia de personas, grupos políticos o partidos. Su lealtad y obediencia se deben únicamente a la nación y a su gobierno, conforme a la Constitución, las leyes y los reglamentos y demás disposiciones emanadas del Poder Ejecutivo».
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