Yate de Rohm: se remató pero sigue abandonado en Carmelo
Sus viejas maderas de cedro lustrado, que le daban categoría, se pudren al aire libre sobre el agua del Arroyo de las Vacas. El pasado 7 de noviembre fue rematado el barco Payuca II propiedad de los hermanos José y Carlos Rohm, en el marco de la incautación de bienes que les hizo el Estado, como consecuencia de la quiebra del Banco General de Negocios, máscara de una operativa de desviación de fondos, que perjudicó a los estados uruguayo y argentino, provocando una de las crisis bancarias más importantes en estos países. Sin embargo, el barco continúa abandonado en el Arroyo de las Vacas dónde lo estacionó la justicia.
El remate se realizó en el local de la Asociación Nacional de Rematadores y Corredores Inmobiliarios, en calle Uruguay 826 y, finalmente, se le bajó el martillo en 13.100 dólares. El comprador fue un argentino que prefirió no dejar su nombre en la casa de remates.
El «Payuca II» hace cuatro años que está atracado en el arroyo de las Vacas, después que la Justicia lo trajera desde la estancia La Arcadia. Cuenta con dos motores a gasoil, tiene las siguientes dimensiones: casi 17 metros de eslora, unos 5 metros de manga y poco más de 2 metros de puntal. Fue uno de los navíos de lujo que poseían los ex acaudalados banqueros y que utilizaban para sus movimientos entre Uruguay y Argentina.
«Es un barco antiguo que vale más por las maderas con las que está construido y por su estado de conservación que por sus líneas aerodinámicas», explicó a LA REPUBLICA un especialista náutico, que agregó :»es como tener un Falcon con motor diesel». Debajo de la cubierta posee un amplio dormitorio con baño, un gran comedor, una pequeña cocina, otro baño y dos habitaciones para la tripulación en la proa.
La Justicia lo incautó en julio de 2003, cuando la fiscal Alba Corral labró el acta, por la cual un marinero de Prefectura guió a la nave hasta donde se encuentra depositada, en el atracadero de Carmelo.
El ex juez, Carlos Colmenero, tomó contacto con el caso Röhm en mayo de 2003, cuando fue notificado de la sospecha de que José Röhm estaba en la estancia La Arcadia, en Conchillas, un establecimiento de 500 hectáreas sobre la desembocadura del arroyo San Francisco. De allí la Justicia levantó documentación, el yate que sale a remate, un viejo Bugatti y cuatro añejos Ford que están depositados a la orden del Banco República, en un garaje privado de Carmelo.
Atrás quedaron los tiempos en los que los Röhm aterrizaban en sus dos avionetas particulares, en una pista de su propio establecimiento, donde se dice que estuvieron personalidades famosas de la vecina orilla, vinculadas a la política o a los grandes negocios del entonces sistema bancario argentino- uruguayo.
Desde que Carlos Röhm quedó detenido, cuando abordaba un avión en el aeropuerto de Ezeiza, a raíz de la orden de detención librada por la jueza Servini de Cubría, en el marco de las imputaciones realizadas por el vaciamiento del Banco General de Negocios en ese país, el barco y la estancia «La Arcadia» dejaron de tener el movimiento que tenían, al menos una vez al mes.
José «Puchi» Röhm también usaba la embarcación para venir a descansar de sus ajetreados días en la capital argentina y, cuando escapó de la Justicia encontró un refugio más seguro en Miami.
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