Escrito por: Marcelo Bustamante

En diálogo con LA REPUBLICA, el jerarca de OSE, hizo un balance de su gestión y recordó las “desprolijidades” del organismo en anteriores administraciones, que llevó incluso, a que antiguas autoridades terminaran procesadas por la Justicia.
Una de las metas que debió trazarse el Directorio de OSE fue el cumplimiento de la reforma constitucional del agua, ¿cómo se dio ese proceso?
Cuando asumimos en abril de 2005 nos fijamos cumplir con el resultado constitucional. Debimos despejar varios nubarrones existentes, como fue la concesión conflictiva de Uragua, y la situación de Aguas de la Costa, al este del arroyo Maldonado, y Aguas del Pinar. Hoy por hoy, todos los servicios de agua y saneamiento están en manos del Estado con más de un millón de conexiones. En el caso concreto de lo que fue Uragua, el servicio se dio con todos los indicadores mejorados, tanto en la ganancia, como en la cobertura, tanto en la calidad del agua, como en el número de conexiones. Uragua tenía unos 150 funcionarios, y un servicio de agua y saneamiento dentro de un importante conflicto y enfrentamiento contractual, y la población no podía quedar como rehén.
Se retomó el plan de inversiones para Maldonado, que estuvo detenido por parte de la empresa concesionaria. Se demostró que no solamente con la inversión privada se podía lograr la infraestructura para esa zona. Estamos con el proceso licitatorio iniciado para las grandes obras en Maldonado, que es el tratamiento y disposición final de todos los efluentes residuales de Maldonado y Punta del Este. Son obras que comenzarán este año, con una inversión de unos U$S 40 millones.
Otra de las medidas adoptadas por este Directorio fue la aplicación de medidas de reducción de gastos e inicios de investigaciones para detectar irregularidades.
Exactamente. Nos encontramos con un organismo que tenía muchas desprolijidades en su gestión. En aquello que despertó dudas se abrió una investigación y, al día de hoy, todavía hay procesos abiertos. Varias de esas sospechas, de lo que en primera instancia parecían aspectos irregulares, en la gran mayoría, se confirmó que eran así. Varios de esos casos terminaron en la Justicia con gente procesada. Esas medidas fueron muy ejemplarizantes, y hoy por hoy, el funcionario de OSE tiene bien presente, la rectitud y la buena fe en el cumplimiento de sus tareas.
¿No hubo en estos casos una caza de brujas?
-Uno podría definir como “caza de brujas”, cuando se habla de persecuciones ideológicas o con carácter político y, de ninguna forma es así, por más que algún político lo haya manifestado. Lo niego rotundamente. Acá no se persiguió a nadie por su color político sino por identificación de temas administrativos, situaciones más graves que se constataron. De hecho se sancionaron funcionarios, que me consta, de cualquier sector político. Incluso algunos de ellos, que fueron especialmente defendidos por el gremio. Lo que sí fuimos fue inflexibles, de aquello: “al pan, pan, y al vino, vino”. Cuando hubo un funcionario que cometió un error, se aplicó la sanción que correspondía.
Uno de los temas que aplicó este organismo, junto con otros, fue la de subsidios a los usuarios de bajos recursos.
OSE trabaja en coordinación con otros organismos del Estado para incorporar a la población de bajos recursos, y que muchas veces está conectada en forma clandestina a la red. Con el Ministerio de Desarrollo Social, se estableció una tarifa social, que representó $ 50 el consumo de agua, máximo de 15 metros cúbicos. Es una dotación razonable, y que al mismo tiempo, evita un malgasto del recurso. Según un estudio hecho, en los lugares donde están conectados irregularmente, se gasta el doble de agua, de lo que debería consumirse. Extendimos la aplicación de esta tarifa social a todos aquellos que se encuentran por debajo de los niveles de pobreza que el Mides determina.
¿Cuánto es el componente de pérdida de agua?
Cuando ingresamos al organismo, OSE facturaba el 45% del 100% del agua producida. Es importante recalcar que una empresa de agua, en términos ideales, factura del 75 al 80%. Nosotros establecimos un plan de reducción de agua no contabilizada, para tratar de atacar estas supuestas pérdidas, no sólo por caños rotos, sino comerciales, por fraude, y pérdidas por medición, y los contadores que no funcionan correctamente. Hemos revertido esa curva negativa, de menor facturación, llevando al porcentaje del 48 al 50%; con una tendencia de culminar la administración con una lactación superior al 55%. La sociedad no admite que OSE sea un organismo que no esté bien administrado y no mejore en su eficacia. Tenemos otro plan, pilar de esta administración, que es mejorar la gestión interna de la empresa, especialmente, orientado al sistema comercial operativo. El mismo está relacionado con la atención al cliente y a sus reclamos. Todavía estamos trabajando con un sofware de la década de los años 80, es de la prehistoria. Ya hemos comprado un nuevo sistema de última generación que nos costó varios millones de dólares a partir de préstamos del Banco Mundial.
El 2008, es el año en que se va a ver el resultado de la mejora de gestión, y va a definir a OSE como una empresa moderna.
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