Legado. La revolución cubana "no podrá ser derrotada por el imperialismo", afirmó el senador Eduardo Lorier

La trascendencia de Fidel "va más allá de si ocupa un cargo"

El ex diputado socialista y actual integrante del Tribunal de Conducta Política del Frente Amplio, Guillermo Chiflet, señaló en diálogo con LA REPUBLICA que «a la renuncia de Fidel Castro no hay que darle mayor trascendencia porque sus aportes van más allá de si ocupa un cargo en el gobierno o no».

Chiflet indicó que «la renuncia a un cargo en el gobierno no quiere decir que la opinión de Fidel Castro no pese más en el sentimiento y en el pensamiento del pueblo cubano».

El ex legislador socialista subrayó que «Fidel transmite su pensamiento muy claramente en cada uno de sus editoriales que escribe seguidamente en el diario Granma».

Chiflet sostuvo que, a su juicio, «no se producirá ningún cambio de política hacia la derecha porque la inmensa mayoría de los cubanos adhiere a la concepción revolucionaria, que por otra parte sigue siendo un referente para toda América Latina», sentenció.

 

Transformaciones

El senador del Partido Comunista del Uruguay (PCU) Eduardo Lorier, destacó el proceso de transformaciones que está impulsando el propio Fidel Castro en aquel país.

«Hubo elecciones el pasado 20 de enero, que se hicieron con mucha discusión, mucho análisis, crítica y autocrítica entre los cubanos», dijo el legislador.

«Eso es un proceso democrático, con 614 diputados que son electos por el pueblo cubano y que luego determinarán quién estará a la cabeza del Estado», agregó.

«En Cuba hay un proceso muy importante de transformaciones y discusiones para la mejoría de la revolución cubana. Es un proceso muy necesario y muy interesante, que se está llevando a cabo por parte de todos los cubanos, desde adentro de la revolución, para superar todas las dificultades e, inclusive, los errores que se pueden estar cometiendo», indicó.

«No nos olvidemos que todo esto está siendo estimulado por el propio Fidel Castro, quien ha dicho que la revolución cubana no podrá ser derrotada por el imperialismo, ni por tantos intentos directos e indirectos de magnicidios, bloqueos o grupos contrarrevolucionarios, pero sí lo podrá ser por los propios errores de los mismos cubanos».

«Por eso ha estimulado un debate y una discusión muy importante para la mejoría de todos los procesos que están llevando adelante por los propios cubanos», sostuvo.

 

Legítima decisión

Al respecto de la decisión de Fidel Castro de no postularse nuevamente como presidente del Consejo de Estado y Comandante en Jefe, el senador de Asamblea Uruguay Carlos Baráibar señaló ayer que se trata «de una legítima decisión que hay que respetarla».

El legislador recordó que su sector desde siempre ha apoyado al proceso de la Revolución Cubana y condenado el bloqueo al que están sometidos. En lo que respecta a las posibles repercusiones de la decisión en el rumbo político de país, Baráibar se limitó a señalar que «cualquier cambio que ocurra deberá ser realizado por los cubanos y no impuesto desde afuera».

Por su parte, el dirigente del Partido por la Victoria del Pueblo (PVP), Carlos Coitiño, coincidió en que su sector respeta la decisión de Fidel que, «si bien no tenemos más elementos que la carta, fue sin dudas tomada en función de las propias vivencias individuales y colectivas del comandante».

Coitiño insistió en que esta decisión «no va a alterar lo que supone su enseñanza, su acción y su pensamiento» al pueblo cubano. En este sentido se manifestó confiado de que no habrán cambios sustantivos «en la orientación del proceso revolucionario cubano. Esto de ninguna manera surge de la decisión de Fidel», expresó.

 

«Responsable y consecuente»

El ministro de Vivienda, Mariano Arana, dijo que la renuncia de Fidel Castro a la presidencia de Cuba «demuestra una postura responsable y consecuente». Arana dijo a Observa que estas dos características de Castro le ayudaron a llevar adelante «el destino de un pueblo y un país tan sometido hasta el día de hoy a un bloqueo incompartible».

En 1996, cuando Arana era por primera vez intendente de Montevideo, le otorgó a Castro las llaves de la ciudad, como visitante ilustre.

En esa ocasión, el entonces primer mandatario cubano le preguntó a Arana si podía dar un discurso a la población. Arana recordó que en ese tiempo Castro «estaba bien físicamente… ahora adopta una decisión consciente de sus limitaciones físicas».

Esa no era la primera vez que el ahora ministro veía a Castro, pero fue la primera vez que pudo estrechar su mano. «Le dije que desde un rincón de la explanada municipal, cerca de la calle Ejido, estaba yo cuando vino a Montevideo poco después de la revolución cubana», en 1959. «Esos dos días los tengo grabados», mencionó Arana.

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