Detrás de las negociaciones. El presidente del FA puede establecer el rumbo de la izquierda

FA necesita que la política envuelva a todas sus filas

Cuando el golpe de Estado de 1973, la politóloga Constanza Moreira apenas tenía 13 años y, seguramente, recién comenzaba a ir al liceo. La candidata no llega a la práctica política luego de un proceso de militancia ascendente, dado que sus prioridades eran académicas, pero políticas.

Hoy es la más firme candidata a la presidencia del Frente Amplio, luego de que el ministro José Mujica lanzara su nombre, aunque todo está en cuestión.

La idea de Mujica, según nos dijo él mismo, es «abrir un espacio de gente joven y brillante» dentro del FA, que cree que puede potenciarse con la jefatura de Moreira. Otros, los que resisten la candidatura de Moreira, creen que fue una jugada del viejo guerrillero para ir preparando la estructura política que deberá sostener al nuevo gobierno progresista.

Gobierno en el cual el presidente de la República puede ser Mujica, dicen los desconfiados, a pesar de que el actual ministro de Ganadería nos ha dicho que es el ministro Danilo Astori el que está en mejores condiciones de enfrentar a los partidos tradicionales, que en campaña electoral van a salir a decir que con el nuevo gobierno del FA «se viene un izquierdazo».

Lo primero que deberá encarar Moreira es construir un espacio propio, que no la ate a Mujica ni a nadie, para actuar con independencia y parecer que actúa con independencia (por aquello de ser y parecer).

También se le presenta el desafío de establecer un buen relacionamiento con su gobierno –el del doctor Tabaré Vázquez–, a la vez que tendrá que centrar sus energías en la construcción y proyección de la fuerza política, cuando se está ante las puertas de nuevas elecciones.

Para Moreira, nada será sencillo –si es confirmada en la jerarquía del FA–, en tanto ya no podrá tener la libertad de expresión que le daba la academia. Por eso, el tercer desafío será comprender que pasó a tener responsabilidades políticas que necesariamente la obligarán a conversar, negociar, consensuar, midiendo los tiempos y las posibilidades.

Ahora, lo más importante de la designación de Moreira es que existe la posibilidad de que la política vuelva a la dirección del FA, que en los últimos años ha estado ausente o impregnada en exceso de la gestión de gobierno.

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