Se destapa caja de Pandora. Primeros testimonios sobre la represión en la dictadura remueven a la sociedad mercedaria

Soriano revisa su historia reciente

En Mercedes el cuartel «General Luna», convertido hoy en la Terminal de Ómnibus interdepartamental, se encuentra ubicado en el centro geográfico de la ciudad. Durante mucho tiempo se supo que en los años de la dictadura «allí había gente presa» y alguno de los que había pasado por sus celdas apenas si dijo que fue detenido por oponerse al golpe cívico militar de los años 70 pero que «el trato no era tan malo».

Una suerte de pacto de silencio, o del miedo que recientemente quedó en evidencia con el testimonio del ex militar Juan Pérez Quiñones, que relató a LA REPUBLICA las torturas y los vejámenes a que eran sometidos los detenidos en 1972. Pérez Quiñones ingresó al Cuartel «General Luna» porque jugaba al fútbol en el Club Asencio (de los militares), y en su vida militar se limitó a cumplir con trabajos de albañilería, pero pudo ver las sesiones de torturas a que eran sometidos detenidos políticos. Recientemente el Ejército le extendió a Pérez Quiñones una constancia por el tiempo que cumplió funciones en el Batallón Asencio, algo más de un año, pues ante ese panorama pidió la baja y se fue a vivir a Buenos Aires.

Ahora dos trabajadores que fueron detenidos y torturados en el Batallón «Asencio» relatan a LA REPUBLICA lo que ocurría puertas adentro del cuartel.

Néstor Gurruchaga «Cacho» y Luis Mancebo «El Chivo» contaron a LA REPUBLICA cómo fueron detenidos y torturados con saña, simplemente por oponerse al golpe de Estado de 1973.

Mancebo por entonces era un trabajador de 23 años de la fábrica Pamer y en reiteradas ocasiones fue apaleado o sometido a interminables sesiones de plantón o picana. Gurruchaga trabajaba como zafral del ingenio azucarero Arinsa. Integraba el sindicato y el PCR (Partido Comunista Revolucionario), y terminó en el Batallón 6° de San José para luego emprender el exilio. Aunque estuvieron presos casi en la misma época, nunca se vieron. Apenas si pudieron identificar a alguno de los reclusos, porque como lo relata Gurruchaga llegó a estar tres meses encapuchado o con los ojos vendados, aprendiendo a reconocer a sus torturadores por la voz o la forma de actuar.

¿Cuándo los detuvieron por primera vez?

Luis Mancebo: Yo trabajaba en Pamer y en el año 72, casi 73, empezaron a llevar a los compañeros detenidos. Los iban a buscar a la puerta del trabajo. Yo iba a trabajar y me agarraron en la esquina de Varela y Oribe. Estaba con mi viejo y mi viejo lloraba.

Néstor Gurruchaga: A mí me llevaron unos días antes del golpe de Estado. En ese momento yo era dirigente de la comisión de zafreros de Arinsa (ingenio Azucarero inaugurado por Jorge Pacheco Areco en diciembre de 1970).

LM: La gente que me llevó eran unos barbudos y peludos como yo, que nunca los había visto, y eso que conocía a la gente del S2 que operaba acá. Esa gente seguramente era de otro departamento. Antes que viniera (Gustavo) Criado (al Cuartel Mercedes) parece que te hacían plantones pero no te torturaban, pero a partir de que vino Criado se vino todo. Pero el error que cometen es que agarraron por calle Varela, donde estaban todos mis compañeros esperando el ómnibus para ir a trabajar. Y Cubilla, que está muerto, fue el único que se dio cuenta de lo que pasaba, y de las cosas que tengo que agradecer es la movilización de los compañeros. Enseguida el Centro Papelero llamó al cuartel a ver si había un detenido, y le dijeron que sí, que después me iban a largar.

­¿Esa primera detención que fue un par de días?

­LM: Como tres días, pero me llevaron no sé cuántas veces.

­¿Desde tu primera detención funcionó la tortura o fue una cosa progresiva?

­LM: La primera vez, plantón. Me acuerdo que (tras pasar la puerta principal) vi una cantidad de milicos, yo miraba a uno que era conocido mío, y me dije «bueno, éste me conoce, va a decir ‘éste es el Chivo, un trabajador de Pamer’. Sin embargo me miró y me dijo: «Vos sos un hijo de puta. A vos te vamos a matar». ¡Al que le tenía más confianza!

­Paralelo a eso en Arinsa había un gremio organizado casi en la misma línea que Pamer, resistiendo, como casi todos los gremios. ¿Cómo lo viviste vos?

­NG: La primera zafra de Arinsa es de 1970. Había un gremio de los empleados y armamos una comisión de ese gremio que nucleaba a los zafreros, pero a su vez yo tenía militancia política en el MIR, lo que después fue PCR, que le daba mucha importancia al trabajo sindical.

A mí me llevaron el 7 u 8 de junio de 1973. Me levantaron de mi casa. Los días previos hubo muchas detenciones. El trato era la capucha, plantón y paliza de entrada, como forma de ablandamiento, y en medio de eso te intercalaban con llevarte al S2 o al Casino de Oficiales. Yo no distinguía mucho la ubicación de eso, y donde en algunos momentos pasaban a mayores y usaban la corriente eléctrica y el tacho.

En principio las preguntas eran sobre la organización del PCR, quiénes integraban la dirección, y especialmente quiénes estaban organizados adentro de Arinsa. Eso era permanente. Yo en ese momento integraba la dirección departamental del PCR.

­¿Ustedes fueron detenidos una sola vez o varias?

­NG: Yo estuve preso en junio del 73 a setiembre-octubre del 74. Me largaron en el (Batallón) 6° de San José. Me vine, y anduve un tiempo. La segunda vez me llevaron junto con mi hermana. A ella la primera vez que la llevaron era menor de edad, la tuvieron unos días y la largaron. Cuando cumplió los 18 años, a los pocos días, nos llevaron a los dos. A mí me tuvieron 15 días, y a ella la procesaron y la pasaron a Punta de Rieles. Yo quedé de vuelta con libertad vigilada, fui a visitarla y a los dos días me fui a la Argentina.

­NG: El cuartel no estaba preparado para tener tantos presos. Al principio nos tenían en una carpa tipo de campaña, que le iban agregando pisos de madera en tramos. Nos tenían adentro, después que medio terminaban los interrogarios. Durante el día, sentados sobre el colchón arrollado, con los ojos vendados, y en alguna etapa nos dejaban caminar de a uno una vuelta. La venda te la podías levantar un poquito cuando te servían la comida; hasta que la Justicia militar te hacia firmar un acta y a partir de ahí te levantaban la incomunicación.

­LM: A la carpa la vi de lejos. A mí cuando me llevaban me cagaban a palos directamente. Y me llevaron como siete veces y siempre me la dieron. Nunca estuve en la carpa, siempre estuve en pelotas abajo de un coso, que Juan (Pérez Quiñones) me explicó que eso era el S2 (se refiere al túnel que estaba en la esquina de Colón y Don Bosco y que cruzaba en diagonal a la manzana de enfrente), que prendían la radio…

­NG: Lo que tenían abajo era la picana, porque la vez que me bajaron fue para la corriente, porque el tacho creo que lo tenían en un pasillo. Debe ser porque con la corriente gritás mucho.

­ Pérez también dice que en determinado momento pudo ver militares de otros lados. ¿En lo poco que ustedes podían diferenciar notaron que llegaban oficiales de otros lugares a torturar o ayudar?

­NG: Sí, no te puedo decir quiénes, pero sobre todo en los plantones se sumaban a la fiesta algunos que vos tenías claro que no eran de acá por las cosas que decían.

Entre el plantón inicial y que me levantaron la incomunicación estuve casi tres meses o encapuchado o vendado, y como todo bicho humano, cuando te falta un sentido se te desarrolla el otro, y cuando no era gente de acá te dabas cuenta.

­Otra forma de tortura era la psicológica o la que se ejercía sobre la familia…

­LM: A mí me pusieron de espalda con uno que decían era un preso, y yo no creía. Me decía: «Ahora te van a largar». «Bueno», le decía yo, pero yo no le creía nada, qué sabía yo si no era un milico.

­NG: Después que me soltaron yo estaba tomando mate acá, mirando por la ventana, y de repente veo que entran «El mosquito» Modernell y «El Pájaro» Magallanes. Entraron, diero
n la vuelta, bajaron la escalera y se fueron (Gurruchaga vive en un grupo de viviendas). Eso me pareció raro, pero atrás venían mi vieja y la que era mi mujer con los ojos desorbitados. Ellos se habían dado cuenta de que venían detrás, entonces le hicieron el amague. Ese tipo de cosas era lo normal.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje