Un año blanquicolorado
«¿Te acordás lo que estábamos haciendo hace un año a esta hora?», le preguntó ayer de tardecita muy sonriente el presidente Jorge Batlle al vice Luis Hierro, en el aeropuerto antes de viajar a México, luego de que un grupo de periodistas le recordaran que precisamente en esa jornada se cumplía un año de la victoria presidencial sobre la fórmula Tabaré Vázquez-Rodolfo Nin Novoa. No hubo respuesta. Ambos se miraron y después se rieron, dando a entender que la pregunta los había sorprendido. En rigor, ninguno recordaba el acontecimiento.
El balotaje o segunda vuelta fue incluido en la reforma electoral votada por la ciudadanía en diciembre de 1996.
La victoria de la fórmula Batlle-Hierro se alcanzó con el apoyo del Partido Nacional. En la primera vuelta el triunfador había sido el Encuentro Progresista con el 40,1% de los votos, seguido por el Partido Colorado con un 32,7%, el Partido Nacional con el 22,3%, el Nuevo Espacio con 4,56% y la Unión Cívica con 0,23%.
Para la segunda vuelta, Batlle logró el respaldo del Partido Nacional y la Unión Cívica, con quienes suscribió un programa de gobierno.
La jornada cívica del 28 de noviembre del 99 transcurrió con total normalidad. Luego, a las 20 y 30 horas se conocieron las primeras proyecciones que daban como ganador a Jorge Batlle.
En efecto, tras el primer recuento de votos, la fórmula Batlle-Hierro obtuvo 1.138.067 votos, en tanto que Vázquez-Nin alcanzó los 972.197 sufragios. Hubo 41.494 votos en blanco.
En su primer discurso como presidente electo, Batlle afirmó que el objetivo de su gobierno sería mantener la libertad, el respeto, la tolerancia y la paz en el país.
«Y ya lo ve, y ya lo ve»
«Como candidato a la presidencia electo, ratifico mi sentimiento de cara a lo que va a ser un gobierno que tendrá que contar con la participación activa de toda la ciudadanía, para poder llevar adelante en el próximo siglo los ideales de progreso, de libertad de democracia y tolerancia», dijo Batlle en el Hotel Radisson Victoria Plaza.
Afuera, la gente gritaba: «Y ya lo ve, y ya lo ve, somos gobierno otra vez», o «se va acabar, se va acabar, el comunismo en Uruguay». En tanto, Batlle en conferencia de prensa agradeció a los ciudadanos «de a pie» que le posibilitaron alcanzar el triunfo y recordó muy especialmente el papel jugado por blancos y cívicos. Refiriéndose al Partido Nacional manifestó: «Les hago llegar nuestras expresiones sinceras y auténticas de felicitación y de agradecimiento de la patria por el trabajo que ellos han realizado, que no es otra cosa que recoger el espíritu que implantara en este país Wilson Ferreira Aldunate, quien levantó la expresión gobernabilidad, para decirle a todos los ciudadanos que por encima de los partidos está el destino de la patria».
En tanto, el presidente del Directorio del Partido Nacional, Luis Alberto Lacalle, aseguró unas horas antes que la victoria de Batlle «es un éxito que tiene la impronta del Partido Nacional».
El ex mandatario señaló que en los próximos cinco años, el Partido Nacional dará al gobierno «el sabor, el tono, el nivel que le sabe dar a los grandes emprendimientos nacionales».
Agregó que el acuerdo programático entre los dos partidos tradicionales se haría realidad con los votos de los legisladores, y aseguró: «Impondremos el ritmo necesario a la acción de gobierno para que no demoren respuestas, que es lo que la gente pide de sus dirigentes y de sus gobernantes».
Amor y entrega
Por su parte, Tabaré Vázquez reconoció su derrota a las 22 horas de ese día.
Al saludar a sus partidarios, el líder del Encuentro Progresista, agradeció al «casi millón de uruguayos» que lo acompañaron. Manifestó que la «batalla fue dada con amor y entrega» e invitó a los militantes a «seguir trabajando sin bajar los brazos» y a redoblar el esfuerzo porque aquí no terminó la historia». Advirtió: «Seremos muy celosos y cuidadosos» de que se cumpliera el acuerdo entre blancos y colorados, y agregó que exigiría soluciones al nuevo gobierno.
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