Se enfrentan los diputados Darío y Enrique Pérez, electos por la misma lista

Crisis en el FA de Maldonado

Maldonado

Es un secreto a voces pero ningún dirigente quiere hablar públicamente de la situación. Aunque basta que un periodista lo pregunte, para que –«entre nosotros»– se deslicen graves acusaciones entre uno y otro.

Pérez Morad y su esposa, la edila Mary Araújo, lideran la Unión Frenteamplista, que integran junto al Partido por la Victoria del Pueblo. En tanto Darío Pérez, que lidera Cabildo 2000, pasa por ser uno de los dirigentes de mayor prestigio en el Interior del país y uno de los más votados en mayo pasado. Pero durante este año, practicamente abandonó su departamento y destinó todos sus esfuerzos para conformar la Liga Federal Frenteamplista. Curioso nombre con reminiscencias chicotacistas. Este sector será presentado públicamente el próximo sábado con un acto a realizarse en la ciudad de San Carlos. Hasta octubre de 1999 ambos estaban juntos en la UF, tanto que Pérez Morad fue propuesto por el otro Pérez para ocupar el segundo lugar como titular en la lista a diputados. Y como tal fue elegido, al lograr la izquierda la mayoría de los votos a nivel departamental, superando al Partido Colorado por sólo 19 sufragios.

Sin embargo, la alegría y la unidad les duraron poco. Progresivamente los desencuentros fueron cada vez mayores y más amplios y no pocos dirigentes de Cabildo 2000 acusan a Enriqueo «Conejo» Pérez, ex aliado y con fuertes lazos de amistad con Darío Pérez, como uno de los responsables de la crisis que llevó a la ruptura. Esta se materializó definitivamente unos meses antes de mayo, cuando Darío Pérez anunció que Cabildo 2000 presentaría su propia lista de ediles para las elecciones municipales. En la UF acusaron el golpe, rompieron definitivamente con sus ex aliados y rearmaron la agrupación.

Muchos testimonios rescatados durante la campaña electoral aseguran que la UF fue un severo crítico del candidato encuentrista a la intendencia. Más, incluso, que de los partidos tradicionales. Entre otras cosas, se llegó a acusar internamente a Darío Pérez como protagonista de presuntos actos de corrupción. Esos «chusmeríos de comité» terminaron espantando a muchas personas que creían llegar a un lugar diferente.

Darío Pérez no sólo tuvo que enfrentar los rumores internos sino, además, los externos, que incluso abarcaban su vida privada, como los que deslizó el actual intendente Enrique Antía. A su vez, él mismo en forma reiterada cuestionó la presunta soledad en que lo habían dejado los otros sectores frenteamplistas. En los hechos hubo varios notorios dirigentes que ni siquiera participaron de la campaña electoral.

Pérez tenía muchos problemas. Problemas con Asamblea Uruguay porque varios dirigentes no le perdonaban que hubiera abandonado el sector que lo llevó al Parlamento cinco años atrás; problemas con la Alianza Progresista porque varios dirigentes lo resistían; problemas con los socialistas porque no había aceptado formar una alianza electoral; problemas con la Vertiente Artiguista porque había sido un duro acusador del ex edil Juan Carlos Bayeto. También enfrentaba problemas con la organización nacional del Frente Amplio, que no lo apoyaba, por lo menos como él hubiera deseado. E incluso problemas para llegar a Tabaré Vázquez, con quien nunca había intercambiado una palabra. En realidad su postura orejana e independiente molestaba a todos «los orgánicos». Sin embargo, llegó el 14 de mayo y Darío Pérez alcanzó la más alta votación jamás lograda por la izquierda en Maldonado y perdió la Intendencia por escasos tres mil votos. No son pocos los que piensan que con más apoyo interno y menos disputas, Darío Pérez podía ser hoy el intendente. Pero eso es casi política-ficción.

De toma y daca

Los hechos y circunstancias que muestran la crisis política en la interna frenteamplista son múltiples, conocidos y comentados en voz baja por muchos dirigentes. Más allá del trato, o la ausencia del mismo, que tienen entre sí los integrantes de uno u otro sector, según quien lo encabece, en los últimos días se constata una situación por lo menos llamativa.

A consecuencia de la aprobación de un decreto interpretativo del original que permitía exonerar de tasas municipales a los hoteles de Maldonado –que antes había motivado a la bancada encuentrista a denunciar penalmente a Camilo Tortorella y a otros jerarcas municipales– la misma bancada decidió presentar un recurso de impugnación ante la Cámara de Diputados. Para ello necesita recoger mil firmas entre los votantes de Maldonado.

El peso de ese debate, las declaraciones ante los medios de prensa, la discusión en comisión y en el plenario de la Junta Departamental, recayó en los ediles María del Carmen Salazar y Ruben Toledo, ambos integrantes de Cabildo 2000. Esta semana se escuchó una convocatoria reiterada a través de varios medios de comunicación, en la que la UF llama a firmar contra la Ley de Urgencia aprobada en el Parlamento. De las firmas de Maldonado nada dicen, aunque aseguran que «también las están recogiendo». Pero publicidad, no hacen.Es obvio que el papel que jugaron en esta instancia notorios miembros de la agrupación liderada por Darío Pérez, fue el factor que determinó a los liderados por Enrique Pérez a desestimar todo apoyo público a la misma.

Otro hecho que contribuyó a la disputa está relacionado al crecimiento de la Liga Federal que, según afirman, logró la integración de sectores departamentales que antes estaban en la Unión Frenteamplista. Pero, además, bastó que Darío Pérez cuestionara en un Plenario Departamental al actual presidente de la Mesa Política del FA, Carlos Salgueiro, para que la UF inmediatamente se alineara junto al presidente. Aunque en el pasado inmediato notorios dirigentes del PVP local, ahora integrado a la UF, fueron severos críticos de Salgueiro.

Los términos duros y descalificatorios que, en general, emplean los integrantes de una agrupación sobre la otra y viceversa, demuestran que la relación es inexistente.

Por lo pronto la Mesa Política Departamental está analizando quién será la persona que ocupará la presidencia del organismo en el futuro. A Salgueiro, quien ocupa ese cargo desde hace varios años, se le cuestiona su amistad con el intendente Antía, mientras por otro lado Darío Pérez se ha negado reiteradamente a reunirse con el jefe comunal, sobre quien ha expresado serios cuestionamientos éticos. Estas discrepancias también pesan en el apoyo político al presidente de la Junta Local de San Carlos, Carlos Núñez (FA-Independiente).

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