Los violadores de DDHH presos son alimentados por el Ejército
El funcionamiento en cuanto al régimen de visitas en el centro de reclusión de Domingo Arena es similar al del Penal de Santiago Vázquez, pues familiares y amigos de los reclusos pueden visitarlos los días martes, jueves, sábados y domingos entre la una y cinco de la tarde.
Dichos días es común que los familiares lleven a los reclusos víveres, que pasan por un control de los guardias.
Generalmente esos nuevos alimentos es para que los presos complementen su alimentación y puedan tener víveres que no están comprendidos en el menú que se les brinda en todas las cárceles de nuestro país.
Si bien esto ocurre también en la penitenciaría en donde están alojados los represores, ellos no comen lo mismo que en otros centros de reclusión.
Según lo acordado, de la alimentación de los recluidos por violaciones a los derechos humaos se hace cargo el Ejército Nacional, como así también del mantenimiento del establecimiento y de la sanidad de los presos. Igualmente, las familias pueden dejar encomiendas en el resto de la semana, las cuales tras pasar por el control de rigor se entregan a sus destinatarios.
Todos los días, a la hora del almuerzo y la cena, personal militar se hace presente en la puerta de la cárcel de Domingo Arena y le entregan a los custodios policiales la comida, que éstos luego ingresan al predio y se la dan a los reclusos que se encargan de repartirla.
En caso de que alguno de los reclusos sufra un quebranto de salud, se llama a la asistencia médica del Ejército, que es la encargada de brindarles atención.
Vale señalar que tanto lo inherente a la alimentación como a la sanidad se incluye en los beneficios que aporta el Ejército a los represores policiales José Sande Lima y Ricardo «Conejo» Medina, a pesar de que los mismos no son militares.
Cuando se habla de mantenimiento, se hace referencia a que ocurra alguna rotura en el establecimiento penitenciario, en ese caso particular se habilita el ingreso al lugar de algún operario militar, pero siempre contando con la compañía de los responsables de la guardia policial, el cual hace la reparación necesaria y se retira, sin tener contacto con los presos, que al menos tienen a su cargo el aseo interno de la cárcel.
En la cárcel actualmente hay nueve reclusos, aunque debería haber once, porque dos de ellos, el coronel Carlos Calcagno y Jorge «Pajarito» Silveira, están internados en el Hospital Militar.
El módulo B es ocupado por el dictador Gregorio Alvarez y el capitán de navío (r) Juan Carlos Larcebeau, en tanto en el módulo A se encuentran Gilberto Vázquez, Ricardo Arab, Luis Maurente, Ernesto Soca, José Gavazzo y los ex policías Sande Lima y Medina.
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