Convulsionado. Durante el año que pasó, las controversias y denuncias cruzaron a todo el espectro político fernandino

El océano muy picado en Maldonado

Mientras el gabinete municipal sufrió significativos cambios en solo un año, hay esperanzas de que se abra un espacio para lograr la gobernabilidad que necesita el gobierno progresista, para beneficio de un departamento que estuvo sumido en las más ásperas discusiones, extra e intrapartidarias.

Recién sobre mediados del mes de diciembre de 2007, cuando en todas las tiendas políticas se iniciaban las pausas obligadas por el advenimiento del verano, se encendieron tenues luces de entendimiento. Surgieron indicios de acercamiento entre partes que, permanentemente han estado enfrentadas. El hecho, probablemente haya pasado desapercibido para algunos analistas, pero la reunión que sostuvo a comienzos de ese mes el ministro de Transporte y Obras Públicas junto a las máximas autoridades municipales, y referentes y técnicos de todos los partidos políticos, fue una señal clara de que el gobierno progresista tiene intenciones de debatir y confrontar posturas en aquellos grandes temas que hacen al interés común, al interés del departamento de Maldonado.

Nunca antes se había generado un debate considerado, por todos, muy enriquecedor y amplio, como el que se dio en torno al mega proyecto de puerto y complejo turístico para la zona de Punta del Chileno, en el ingreso a Punta del Este. Todo hace pensar que más allá de los matices hoy presentes en la mesa de diálogo, cuando se realice el llamado a licitación correspondiente, se hagan los estudios de impacto ambiental de rigor, el espectro político departamental y nacional ya habrá llegado a un acuerdo, cosa que nunca antes se logró cuando de grandes emprendimientos se trató.

 

La Justicia fue el eje

Sin embargo, el resto del año transcurrió en medio de una interminable seguidilla de denuncias cruzadas; desde el Partido Nacional hacia dirigentes frenteamplistas, gobernantes departamentales, y hacia el propio gobierno municipal. Desde el oficialismo, a través de altos jerarcas comenzando por el propio intendente Oscar De los Santos.

En este marco, entre las denuncias sobresalió la que le presentara el ex intendente y actual senador de la República, ingeniero Enrique Antía, al mismísimo intendente Oscar De los Santos, por difamación e injurias. Pero aquel «emblemático caso» de comienzos de año, se evaporó como por arte de magia, cuando la Justicia dio lugar a un pedido del denunciado para que se investigara el presunto enriquecimiento ilícito del ex intendente blanco y muchos de sus allegados. Antía optó por dejar sin efecto su denuncia. Adujo entonces, entre otras cosas, que la Justicia no le estaba brindando todas las garantías.

Pero hubo muchas más denuncias, algunas de las cuales fueron catapultadas hacia el propio Parlamento, sin que, al día de hoy hayan tenido un fallo en uno u otro sentido.

La estructura De los Santos, fue literalmente bombardeada. Fue denunciado él, el secretario general del municipio, doctor Enrique Pérez Morad, el representante de la Intendencia en la UGD, contador Ricardo Alcorta. En la mayoría de los casos, los embates provinieron del sector liderado por el joven diputado blanco, doctor Federico Casaretto, ala dura de la oposición en la Junta Departamental.

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