Calcagno negó extradición voluntaria
La audiencia de Calcagno ante el juez fue «muy breve» y en la misma el coronel (r) se negó a su extradición «de forma voluntaria» hacia Paraguay porque «no confía en la Justicia» de ese país, según informó el abogado del militar, Germán Amondarain, quien ejerce la defensa junto a su colega Julio Suárez Franco.
El pedido de extradición que libró el juez paraguayo Gustavo Santander se enmarca en la causa que investiga la desaparición de Federico Tatter, un militante opositor al régimen de Stroessner, que fue secuestrado en Buenos Aires en octubre de 1976 y aún permanece desaparecido.
Calcagno es sospechoso de haber participado en este hecho junto a dos militares uruguayos y dos argentinos en el marco del Plan Cóndor.
El coronel (r) se encuentra bajo arresto administrativo en la cárcel especial para militares de Domingo Arenas desde el pasado 7 de diciembre, cuando el juez Santander ordenó su «captura internacional», aunque la defensa solicitó «el cese del arresto preventivo, porque no existen chances de que se vaya a escapar».
El estado de salud del militar «es bastante delicado, por una serie de afecciones que, incluso, han hecho que haya sido trasladado hasta el Juzgado en silla de ruedas desde el Hospital Militar, donde actualmente estaba internado, porque no puede movilizarse por sus propios medios», dijo su abogado.
El coronel (r), sin embargo, ingresó caminando a la camioneta que lo conduciría de regreso al centro asistencial, hecho que constataron los periodistas ubicados en las afueras del Juzgado de la calle Bartolomé Mitre.
La «delicada» salud de Calcagno, «desde el punto de vista jurídico no debería tener relevancia» al momento en que se determine su extradición o no, pero sí podría tenerlo para poner fin al arresto administrativo, expresó la defensa.
«Nosotros lo hemos mencionado en la solicitud de cese del arresto preventivo al que está sometido. Los argumentos que manejamos son los mismos que manejó el Tribunal de Apelaciones en lo Penal en el conocido caso Peirano. También hay otro antecedente en la extradición por el caso (del químico chileno Eugenio) Berríos, donde también el proceso se cumplió estando en libertad los requeridos», argumentó Amondarain.
El juez penal de 21º Turno, Julio Olivera Negrín, quien se hará cargo de la causa una vez que culmine la Feria Judicial Mayor, deberá resolver sobre la extradición de Calcagno, «Si tiene que ser juzgado en Uruguay que sea en nuestro país, pero entendemos que no corresponde la extradición», insistió el profesional.
TRISTE HISTORIAL
Carlos Calcagno Gorlero, alias «El Gordo» o «Martín», nació el 2 de mayo de 1941 e ingresó al Ejército en 1955. Está implicado en el homicidio de los esposos Martirena, en la muerte de Juan Rosendo Fachinelli y en la tortura del Antonio Viana Acosta. Además, en 1977 viajó a Asunción, en el marco de la actividad represiva del Plan Cóndor, para asistir en la tortura a los militantes del PVP Nelson Inzaurralde y Carlos Santana, según documentos de los «Archivos del Terror», descubiertos por el abogado paraguayo defensor de DDHH Martín Almada. Los «archivos» vinculan directamente a Calcagno con la desaparición de Inzaurralde y Santana, detenidos en Asunción en 1977, y entregados al coronel (r) para que los trasladara hacia Argentina. «Interrogados minuciosamente cada uno de los detenidos, no aportaron mayormente datos nuevos a los ya conocidos y que en su oportunidad esa jefatura ya elevara a la superioridad», dice textualmente el parte de detención de los militantes del PVP. La causa de Santana e Inzaurralde en Uruguay está a cargo de la jueza penal de 7º Turno, la doctora Graciela Gatti. La misma involucra a Calcagno, al general (r) Gregorio Alvarez y otros mandos militares de la dictadura.
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