Previsiones. El gobierno se adelantará a los eventuales problemas energéticos del invierno

Ministerio de Industria estudia plan de ahorro de energía eléctrica en verano

El ministro interino de Industria y Energía, Martín Ponce de León, en entrevista con LA REPUBLICA, resaltó el elevado crecimiento que experimentó el sector industrial durante 2007, y ejemplificó que hubo períodos del año pasado en que se inauguraba «una planta por semana». Por otro lado, el jerarca advirtió que las condiciones atmosféricas actuales son más «complejas» que las registradas durante el año 2007, por lo cual su cartera está analizando la posibilidad, «por un tema de responsabilidad», de comenzar en los meses de verano con un plan de ahorro voluntario de energía eléctrica para «prevenir y evitar problemas en la producción y en la vida de la gente».

 

–¿Cuál es el balance de 2007 en materia de Industria y Energía?

–El 2007 fue un muy buen año para el país en el cual siguió creciendo a tasas muy importantes y, además, distribuyendo a través de varias políticas.

En marco de un país que avanza, el sector industrial tuvo indicadores muy positivos, y si sumamos los movimientos de los indicadores del sector industrial de los últimos cuatro años, este sector ha retomado un porcentaje en el Producto Bruto Interno que hacía muchos años no tenía. El sector industrial ha crecido en estos últimos años bastante más que el conjunto de la economía, lo cual es recuperar el terreno que se había perdido en épocas durante las cuales el sector industrial iba más lentamente o retrocedía más rápidamente que el resto de la economía.

El país lleva varios años creciendo a tasas de 7%, y cuando se dice que estamos en una situación similar a la de 1990, en realidad es sustancialmente diferente porque en aquel año lo que crecía era el indicador del PBI, pero en realidad mientras ese indicador aumentaba por cosas asociadas a ingresos de capitales, importaciones y compra de bienes, en realidad el sector agropecuario y las familias se estaban endeudando y las fábricas cerrando. De manera que ese crecimiento del 90 tenía un grado de artificialidad muy grande.

Hoy tenemos no solamente el mismo indicador creciendo a valores más altos que en aquel momento y a tasas mayores, sino que lo principal es que estamos creciendo en base a un incremento de la capacidad productiva real del Uruguay, porque están creciendo las más diversas áreas del sector agropecuario e industrial.

Es decir el crecimiento en el sector industrial ha significado que en ciertos períodos de 2007 se inaugurara una planta por semana.

Por otro lado, en 2007 comenzó a hacerse uso de los fondos de promoción industrial, lo que llevó a establecer premios para los mejores proyectos industriales presentados ante el BROU, como estímulos para Pequeñas y Medianas Empresas.

Además se ha dado ayuda a los mejores proyectos de estudiantes y egresados para compra por un valor de US$ 5 mil de equipamiento. Esto permite mejorar la calidad de los productos y en lo que tiene que ver con la innovación, mejorar la comercialización.

–¿Cuáles han sido los sectores estratégicos de mayor inversión en 2007, y cuáles estima que lo serán en 2008?

–En términos de inversión extranjera, lo primero a lo que hay que hacer referencia es a la inversión en el procesamiento de la madera. El funcionamiento de la empresa Botnia marca un hito, porque es la inversión privada más grande de la historia del país.

También tenemos el aumento de la capacidad instalada en toda el área de los aserraderos, que se trata de una actividad de mucha importancia en el norte del país.

Además, dentro del sector de la madera, están en proceso las inversiones de empresas nacionales en Rivera, Tacuarembó y Treinta y Tres de plantas generadoras de energía, cada una de ellas de 10 megavatios y que operarán con restos forestales y cáscara de arroz.

Otros sectores que en 2007 han tenido inversiones interesantes, han sido las industrias químicas, eléctrica, laboratorios, plástico y metalúrgica. El año 2007 ha sido fermental. En 2008 continuarán las inversiones en distintas áreas; algunos sectores apuntan con posibilidades interesantes como la industria naval o la imprenta.

En estos días aprobamos exoneraciones impositivas para una inversión en el área audiovisual. Pero tenemos sectores importantes como el software y la biotecnología.

Además, en el presente año tendrá mayor expansión la inversión en una nueva etapa de la industria automotriz. Se aprobó un proyecto de inversión de US$ 15 millones.

También se ampliarán equipamientos de una planta en producción de envases de polietileno. En 2008, se instalará la segunda empresa japonesa en el país y la primera que realizará una inversión de porte para fabricar productos envolventes de botellas. Ambas se consolidarán en la Ruta Nº 101, donde hace pocas semanas se inauguró la planta de cintas transportadoras de capitales españoles. Esta carretera está tomando características de área industrial sorprendente.

–En ese marco, ¿en Uruguay se podrá gestar un polo tecnológico a mediano plazo?

–Es de los temas que vamos a estudiar. A partir de la incorporación de la televisión digital estamos viendo en qué medida logramos armar algo. Nuestra aspiración es ir hacia cosas del más alto nivel de calificación.

De todas maneras, el término polo tecnológico quiere decir algo muy delimitado que no es este el caso. El país está avanzando a convertirse en un centro dinámico de producción en la región y con capacidad de innovación desde propuestas que tienen que ver con el Plan Ceibal, hasta elementos de investigación donde está el Hospital Pasteur, el sector universitario y la nueva estructura que significa la Agencia Nacional de la Innovación. Los recursos para investigación tendrán un incremento de 800%.

No debemos olvidar que la producción de un país, y la industria en particular, constituyen una trama. Entonces si tenemos muchas maquinarias, también es importante disponer de alguien que pueda fabricar repuestos, y eso a la vez implica, por ejemplo, tener una fundición para generar productos intermedios.

Pero por otro lado debemos ayudar a otras industrias que tienen cierto grado de dificultades, tales como el sector textil y del cuero.

Asociado al tema del país productivo también tenemos el desafío, en un país que creció en tres años un 25% no lo conocía de hace más de 50 años, de hacer crecer todas las infraestructuras como para poder responder a esas posibilidades que se abren, tales como la energía, telecomunicaciones, transporte y turismo.

–Uruguay ya ha comenzado a explorar energías alternativas, como por ejemplo biodiésel, etanol y eólica. ¿Es un objetivo del gobierno avanzar en las posibilidades que ofrece la energía nuclear?

–En materia de energía nuclear nos movemos con criterios pragmáticos. Es un área en la cual hay que tener capacitación y hemos firmado convenios con Argentina para capacitar profesionales en el sector.

Pero importa que aumentemos nuestras capacidades nacionales. El desarrollo de la energía nuclear en Uruguay transita por el acelerador lineal que se instalará en el Hospital de Clínicas, por la eventualidad de instalar un ciclotrón para uso de investigación, medicina e irradiación a partir del cobalto de las frutas de exportación para acceder a nuevos mercados. Pero los temas de energía nuclear se miden en plazos muchos más largos.

Hablando de energías alternativas, 2007 quedará en la historia como un año sumamente fértil, porque por primera vez se están generando los primeros tres molinos de energía eólica conectados a la red de UTE. En 2008 se instalarán molinos de mayor potencia en la zona de Rocha y tendremos varios megavatios de energía eólica.

Por otro lado, se adjudicaron las plantas de biomasa y se aprobó la ley de biocarburantes (biodiésel y etanol) que le da el marco jurídico a la producción.

En los próximos días se publicará la licitación de UTE por 26 megavatios que es el complemento para llegar a los 60 q
ue el Ejecutivo aprobó de energía eléctrica de origen alternativo.

Además confiamos que en 2008 puedan iniciarse los primeros movimientos en el área de la energía solar, la cual en el futuro tendrá una relevancia trascendental.

–¿Cuál es la situación en materia de generación de energía eléctrica?

–En el área energética tuvimos una actitud muy activa, pero aún existe el problema de tener que estar demasiado pendientes de los factores atmosféricos. A eso se le agrega que Argentina, en la actualidad, solamente es un respaldo ocasional, ya que en los momentos más duros para Uruguay también lo es para Argentina.

Hemos trabajado tratando de cuidar a muerte las reservas de agua de la represa de Rincón del Bonete, para que en ningún caso una situación que eventualmente se complique nos lleve a tener que afectar la producción del país.

Pero este año viene en materia climática más complicado que 2007, por ello tenemos el parque término encendido para cuidar más el agua. Además estamos estudiando comenzar con pedidos de ahorro de energía voluntarios por un tema de responsabilidad, no porque existan problemas en el verano, sino para prever problemas y tener el mejor nivel de ahorro durante el invierno.

El plan de ahorro energético es importante en el mediano plazo y podría comenzarse en el verano y no esperar a tener poco resto y poder evitar problemas en la producción y en la vida de la gente.

Mientras que, a largo plazo, queremos resultados más firmes en el uso eficiente de la energía eléctrica. En tal sentido, el Ministerio está trabajando en un proyecto para que el país ahorre energía y todo eso será territorio ganado, porque se pueden reemplazar los millones de bombillas incandescentes por lámparas de bajo consumo.

Además están los proyectos más clásicos como la ampliación de la planta de Punta del Tigre y la planta de regasificación con Argentina que nos cambiaría las condiciones de acceso al gas natural.

–En tal sentido, hay un acuerdo con Argentina para la construcción de una planta regasificadora en Uruguay, pero también se firmó un compromiso con Venezuela. ¿Qué diferencias hay entre uno y otro proyecto?

–El acuerdo con Argentina implica que la misma planta será abastecedora de gas tanto de Uruguay como de Argentina. Este acuerdo nos garantiza el mercado y la viabilidad del proyecto, el cual se puede abrir a la participación de empresas privadas o públicas de terceros países como por ejemplo, Petrobras, British Gas o Pdvsa.

En cambio con Venezuela es un acuerdo a través del cual el país caribeño cooperará con Uruguay en la instalación de la planta.

–¿Cuáles serán los beneficios que reportará para Uruguay?

–Hasta hoy, la única vía de entrada de gas natural es el gasoducto con Buenos Aires, y en la medida en que Argentina tiene dificultades de abastecimiento, nosotros no tenemos cómo inyectar gas a nuestras industrias o a la posibilidad de generación de energía eléctrica en base a gas que es más barato que generar con petróleo.

–¿Existen datos sobre las prospecciones de la plataforma continental de nuestro país en procura de hidrocarburos y petróleo?

–Aún se está trabajando porque estos temas llevan mucho tiempo y estudio. Cuando se llegue al punto de perforaciones de exploración estaremos hablando de muchos recursos.

De todas maneras, se ha venido trabajando intensamente y Ancap ha realizando tareas importantes, pero los tiempos de resultados están en horizontes que no son inmediatos.

Estamos explorando las posibilidades que tenemos a partir del hecho de que en la plataforma continental brasileña y en la Argentina hubo hallazgos, por ello debemos confiar en tener la buena suerte de que en Uruguay no se rompa esa lógica.

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