"Este es el año del quiebre"
A dos años y medio de abandonar el laboratorio y asumir como intendente de Montevideo, a Ricardo Ehrlich se lo ve más cómodo y distendido en su función. «Me hicieron la pregunta muchas veces, pero ahora puedo decir qué puede aportar un científico a la Intendencia», dice, lo que quizás pase por pensar a largo plazo la ciudad.
El pago de compromisos financieros con el gremio de funcionarios municipales, Adeom, y organismos internacionales, permitirán a la Intendencia de Montevideo (IMM) mayor flexibilidad para enfrentar la segunda mitad del período de gobierno. Asegura que el tema Casinos no es el de mayor preocupación a nivel municipal, como sí lo es, por ejemplo, la problemática de asentamientos.
¿El año 2007 fue el año de «ajuste de tuercas» a nivel municipal? ¿Se dio el salto cualitativo a nivel institucional que usted esperaba?
En 2007 a mitad de año hicimos un cambio importante en el gabinete, un ajuste pensado en esta nueva etapa que debíamos transitar a mayor velocidad. La preocupación era lograr ese equipo que tuviera una alta cohesión y coherencia, que pudiera jugar de memoria.
Creo que cerramos el año con un equipo cohesionado, un equipo que en sus respectivas áreas pisa fuerte.
El otro tema importante de 2007 era lograr responder a la expectativa de los vecinos y dar un fuerte empujón al proceso de descentralización y participación ciudadana. Eso tiene varios componentes, uno del tipo institucional, político, y otro de tipo de gestión. Yo creo que se ha abierto un nuevo espacio para profundizar descentralización y participación. Se ha completado un número muy importante de obras en los comunales, en poco tiempo diría que la totalidad de los comunales va a estar «a punto» desde el punto de vista edilicio, refuerzo en el equipamiento y materiales, refuerzo de personal y trabajo con el personal. Terminó toda una parte de confección del programa de mejora de atención al ciudadano que va a estar empezando a operar en comunales, estamos atacando ese tema de gestión.
Al mismo tiempo se dieron varias cosas, algunas impulsadas por la Intendencia y muchas fueron respuestas de los vecinos. Creo que le dieron una nueva proyección a la descentralización y participación. Sin duda, la herramienta Presupuesto Participativo en la modalidad de fondos a disposición de los vecinos y elección directa prendió, los vecinos se apoderaron de la herramienta y se abrió un espacio que hay que profundizar. Es interesante, fue una buena sacudida, y al mismo tiempo la herramienta no es que se haya vuelto contra el inventor, pero tuvo un efecto para atrás, fue una palanca para sacudir la Intendencia para poder cumplir con los compromisos con los vecinos.
¿Cree que la Intendencia puede responder a esos compromisos?
Nosotros ahora tenemos que ver cómo seguimos. Terminamos con casi 90% de las obras de 2006 realizadas, y en el primer semestre de este año se terminan todas.
Ahora tenemos que reflexionar sobre la herramienta, por eso yo creo que es muy importante ese impacto sobre la vida institucional, que implica que se trabaje de otra forma, las unidades interactúan de otra forma y al mismo tiempo se convirtió en una herramienta de apoyo y estímulo a la asociatividad, que los vecinos se encuentren, trabajen, se reúnan, creo que abrió otros espacios a los que no estábamos llegando.
Todo eso se empieza a cruzar con otras propuestas como la Movida Joven, actividades deportivas, Esquinas de la Cultura, se cruzó con Presupuesto Participativo, o sea que la gente va tejiendo sus propias redes. Son elementos que están marcando una nueva etapa.
¿Cómo fue el balance de la IMM desde el punto de vista financiero?
Fue un año donde la Intendencia hizo un enorme esfuerzo. Pagamos en el mes de julio la totalidad de la deuda marcada por el juicio, una suma superior a los 40 millones de dólares. Es un esfuerzo financiero notable.
A la vez, la IMM terminó otra serie de compromisos importantes, la contrapartida por el gran plan que fue el de Saneamiento III, cuyos componentes municipales centrales fueron asumidos en este período, además de otra serie de grandes obras que estaban diseñadas, pero que asumimos nosotros los compromisos financieros.
Para nosotros 2007 establece el final de una serie de fuertes compromisos financieros, y estamos mirando el 2008, 2009 y la mitad de 2010 como años en que esperamos tener una mayor flexibilidad. Así y todo pueden aparecer otros componentes complejos.
¿Estos compromisos ajustaron el presupuesto municipal al momento de hacer inversiones con recursos propios?
Si miramos las inversiones realizadas en el año y en el período se está terminando la ampliación de Batlle y Ordóñez, en el Teatro Solís, el edificio Jaureguiberry, el Museo del Carnaval, la peatonal Pérez Castellano, se terminó el Museo de la Memoria, el vivero municipal, el Prado, el Parque Buschental. Quedó colgado, pero se termina este año la sala Verdi, el Teatro de Verano, y estamos haciendo pavimentación, algunas obras de relevancia, sobre la mitad de Larrañaga, y se hizo una gran cantidad de inversiones en alumbrado, en total se colocaron 5.000 focos nuevos de luz.
Se extendieron los contenedores en la Ciudad Vieja y uno de los temas mayores que largamos a mediados del 2007, la gran batalla por la limpieza, estamos peleando palmo a palmo los espacios en la ciudad. Muchas obras fueron por Presupuesto Participativo, hubo mucha obra vial.
Lo último que hicimos en 2007 fue empezar el trabajo en los espacios públicos.
¿Cómo influyen las partidas del gobierno nacional en el presupuesto municipal?
La IMM recibe del gobierno nacional 6,5% de su presupuesto total, eso duplicó lo que era el aporte anterior, y es un aporte que llega en tiempo y forma. Entendemos que el aporte es modesto, pero es un primer aporte significativo luego de un período en el cual no se recibía. Pero no tenemos otros aportes del gobierno nacional.
Es por eso también que ponemos tanto énfasis en articular propuestas con actores privados, que beneficien la ciudad. En ese sentido hay muchas iniciativas, pero entendemos que estamos combinando inversiones con recursos propios, herramientas financieras de responsabilidad municipal, e intervenciones con asociaciones con convocatoria a actores privados. Es así que vemos 2008, 2009 y 2010.
¿Puede afirmar entonces que no se desvirtuaron las metas y objetivos planteados para este año?
No se desvirtuó. Eso implica esfuerzos que no son menores. Nosotros teníamos la situación de un déficit acumulado importante, que no era de naturaleza estructural, que podíamos manejar, y era nuestro objetivo reducir. Terminamos dos ejercicios sucesivos con superávit presupuestal, destinado a abatir déficit, a pagar deudas, eso nos ayudó a asumir los compromisos que tuvimos en este período.
Entramos en una nueva etapa, donde tenemos también algunos elementos complejos en el horizonte, que nos llevan a ser muy prudentes.
Por otro lado cuando hablamos del déficit acumulado, al lado de esa columna de deudas a pagar, la IMM tiene un montón de deudas a cobrar. Acumuladas con actores privados y otras con actores públicos. Creo que en el manejo de esas dos columnas podemos tener tal vez algunas soluciones financieras.
¿Fue una frustración no haber logrado en 2007 un acuerdo con Adeom?
Mi objetivo era resolver este tema, que se arrastra hace ya muchos años, para cerrarlo y no trasladarlo hacia adelante, por varias razones. Primero, por el propio desgaste de los funcionarios municipales, que afecta también a la institución. Segundo porque también afecta a la ciudadanía y a la relación de la ciudadanía con la institución.
Yo estoy haciendo un balance positivo de 2007, y proyecto un 2008 con mucho optimismo, ese trabajo lo hacen los funcionarios municipales.
Es un tema también que tiene repercusiones políticas internas dentro d
el Frente Amplio, que tiene este tema arriba de la mesa hace ya muchos años. Entendía que el intendente tenía que asumir los costos políticos que implicaba las iniciativas para resolver este tema.
Uno de los temas del año, no sólo a nivel municipal, fue el caso Bengoa. ¿Cómo afectó a la institución y cómo hace la IMM para superarlo?
Hay tres dimensiones del problema. Hay una gestión deficitaria que comienza en el año 2000. Cuando asumimos tenemos entonces esa situación; casinos deficitarios, una concesión del Hotel Casino Carrasco con muy pocas posibilidades de salir adelante, y aparecen algunos elementos, algunas denuncias sobre irregularidades. ¿Qué hicimos? Tratamos de salvar por todos los medios la concesión del Hotel Casino Carrasco, y cuando encontramos que habíamos agotado los plazos, rescindimos la concesión.
Las irregularidades se investigaron, creo que cumpliendo con todas las obligaciones que yo entendía correspondía a mi lealtad política con la fuerza política. Seguimos todos los pasos, poniendo por encima los principios de transparencia a los que estamos obligados con la población, uno de los principios básicos de la fuerza política. Se hizo la investigación administrativa, mientras que seguía el tema de la gestión de Casinos.
La gestión de Casinos Municipales, que se centra en el Parque Hotel, cerramos la propuesta Oceanía, empezamos a cambiar una serie de elementos, ya empezaron a cambiar elementos de gestión de control, y en pocas semanas daremos el balance 2007.
¿Cuáles van a ser las principales líneas de trabajo para este año?
Entiendo que estamos terminando una etapa importante. Este año es el año en que queremos abrir un debate con la gente, Comuna en Debate, por el cual se va a tratar de definir en forma conjunta los caminos de la descentralización y la participación ciudadana, pero al mismo tiempo es el año en que empezamos a instalar el tema de la Agenda Montevideo. Es el proyecto de ciudad, sociedad, departamento, visto a diez, veinte, treinta años, buscando compartir socialmente un horizonte deseado. Entonces ahí se juega lo que es el proyecto de ciudad que estamos tratando de contribuir a crear, y los distintos elementos arriba de la mesa, que nosotros llamábamos desarrollo institucional, el desarrollo económico productivo, el desarrollo urbano territorial, el desarrollo humano y social.
¿En qué consiste ese proyecto de ciudad?
Hay varios elementos que se resumen en palabras. La primera es cohesión social, implica reducir distancias, una sociedad equilibrada, con equidad, un diseño urbano territorial acorde, más allá de los principios éticos y políticos, por ejemplo la apuesta al transporte público.
Segundo, el tema convivencia. La convivencia implica compartir una serie de normas, apropiarse de los espacios públicos, normas que se respeten para que los espacios públicos sean espacios integradores.
Y el otro elemento tiene que ver con la apuesta a la gente, que tiene varios componentes. Apostar a la gente implica apostar a las nuevas generaciones, abrir la sociedad y la ciudad a las nuevas generaciones. Es ese quiebre que tenemos que lograr, ese punto de inflexión que implica empezar a construir, a sincronizar la sociedad, más allá de la construcción de ciudad. Si abrís tal avenida o ponés tal edificio, lo hacés pensando en esa ciudad a la que apuntamos.
¿Eso es lo que se va a plantear en Comuna en Debate?
Eso es lo que yo espero, que logremos consensos y compartir socialmente los elementos y darle fuerza a través de los propios proyectos. El punto de inflexión que tratamos de lograr es pasar de lo que es el cumplimiento de los servicios municipales que tenemos que hacer en forma plena y con eficiencia, pasar de lo que es el cumplimiento de obra pública y que hay que hacerlo, con la articulación público-privado, pero en un contexto donde apuntamos a un horizonte socialmente compartido. Este es el año del quiebre.
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