Negocios concretos
Abel Cabrera tiene de propiedad familiar un terreno de 7 hectáreas en medio de la nada, detrás del pueblo de Conchillas. Hasta principios de 2007 allí tenía algunas vacas para la venta, pero el terreno arenoso no lo ayudaba, por lo que la idea de vender no le gustaba porque lo dejaba sin el capital familiar, pero igual le rondaba diariamente la cabeza. Hasta que un día con curiosidad se acercó a un grupo de extraños que habían llegado en poderosas camionetas 4×4. Allí se enteró que el portón de ENCE quedaría a poco más de doscientos metros de su terreno y que la ruta de salida de toda la mercadería pasaría por el frente mismo de su predio.
Hoy, Abel Cabrera ya cerró trato con ENCE para instalar un restaurante en el que puedan comer los conductores de los 500 camiones que por día van a llegar a descargar a ENCE. Además afirmó a LA REPUBLICA que cerró trato con Petrobras para montar una explanada donde proveer de combustible a estos camiones, cerró trato con varios comercios de Carmelo, como casas de repuesto y otros servicios, para que abran sucursales allí y ya tiene el diseño de un complejo sistema de comunicaciones para los camioneros que incluye una estación de radio. Sus hijos ya se están capacitando para atender el negocio familiar. «La apertura de esta fábrica nos cambió la vida» dice mientras especula con el futuro: «A este pueblo no lo van a conocer en unos años» se anima a pronosticar.
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