
Desde el momento que Tabaré Vázquez anunció que no iba a solicitar la reelección a la Presidencia de la República, cobraron fuerza los nombres de José Mujica y Danilo Astori, que ya estaban en las gateras.
Todo el mundo sabe que los dos quieren y quieren. Incluso el pasado jueves Mujica anunció que se curó de su enfermedad, lo que podría facilitar que el “chancho chifle”. Astori no habla del tema, pero ha hecho todo para ser candidato. Es su vieja aspiración y los dicen sus compañeros.
Lo paradójico es que Mujica, con un electorado natural que está identificado con la izquierda más clásica, tiene un buen relacionamiento con el sector empresarial agroindustrial. Mientras que Astori, con un electorado natural más moderado, no es buen visto por parte del empresariado que sigue añorando al neoliberalismo y a la flexibilización laboral.
Según las encuestas, ante un electorado frenteamplista puro, Mujica no tiene contrario, pero si Astori logra convocar a un electorado más amplio puede dar la batalla, que dependerá fundamentalmente de los éxitos de la política económica.
Esta situación de incertidumbre, si perdura en el tiempo, no va a ser lo mejor para el futuro electoral. El viernes en Televisión Nacional de Uruguay el ministro Héctor Lescano no descartó la reelección de Vázquez. Si el Presidente resuelve seguir por un período más, igual va a haber competencia porque por el actual sistema electoral el FA tendrá que llevar a su candidato presidencial, por si no prospera la reelección. Todo indica que Vázquez, Astori y Mujica tienen que despejar las dudas. Pero ya. La pelota está en la voluntad del líder, tal como lo mostró en Florida y Santa Lucía el Presidente.
DESENCUENTROS
* Mujica. “La reelección, por principios, habría que tirarla definitivamente a la basura, y definitivamente. El tipo que es un presidente, es conveniente que se vaya para la casa (…) Por un sentido republicano. Los mexicanos en eso tienen razón. Porque si le permitimos, empezamos con seudomonarquías y todo eso. Además, en América Latina los presidentes tienen un poder impresionante. En los regímenes parlamentarios, el presidente puede estar diez o quince años, pero si quieren lo sacan en medio día. Depende de los legisladores. Es ahí donde no está mal la reelección”. 03/01/08.
MALESTAR
PRESIDENCIAL
EL GRAN
DEBATE
Todos los gobiernos progresistas de América del Sur han reducido sustancialmente los niveles de pobreza y recobrado la dignidad de sus gentes, pero no han podido alcanzar una mayor distribución de la riqueza y cambiar las relaciones de poder económico.
La banca sigue como el whisky “tan campante”. Lo mismo pasa con los dueños de la industria frigorífica y los grandes propietarios de la tierra.
Se ha humanizado el capitalismo si eso es posible y lo ha hecho avanzar, pero no rompió con él. Puede no ser un error, sino una visión inteligente que lleva a generar más capitalismo en nuestras sociedades, a la vez que se superan las grandes fracturas sociales que provocó más de una década de neoliberalismo. Astori tuvo algo que ver con esto.
Hay otra izquierda que quiere otro rumbo superador de los actuales centro de poder. Es un debate necesario, porque es justo y permite mirar a los lejos.
QUIEN SE VA,
QUIEN SE QUEDA
En 1989 la ruptura del FA fue trascendente. Se alejaron la vieja 99 de Zelmar Michelini, que en las elecciones de 1984 resultó ser la primera fuerza de la izquierda, y el PDC, que con su gesto unitario mostró en 1971 que marxista y cristianos podían unirse no solo en el cielo.
En esos meses comenzaban a sentirse los primeros síntomas de la crisis del socialismo real, que agonizaba inexorablemente a nivel mundial.
Hoy la situación es muy distinta.
Tanto el Nuevo Espacio, heredero político de la corriente de izquierda de la 99, como la Democracia Cristiana,
integrada a la 738, son pilares importantes en el sostén del gobierno.
Es gente de confianza del Presidente. La ruptura puede plantearse desde el ala ultrarradical expresada por el 26 de Marzo y la Corriente de Izquierda, que no marcan en las encuestas.
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