Deja Botnia y será sacerdote
El licenciado Guzmán Solari Buera, de 27 años, jefe de Comunicaciones de Botnia en Fray Bentos, renunciará mañana a la empresa finlandesa.
Ha decidido ser sacerdote jesuita y fue aceptado en la Compañía de Jesús, para lo cual debe viajar a Córdoba a cursar estudios durante los próximos años.
Solari cuenta su experiencia en la empresa Botnia a la que ingresó en marzo del año 2006, a partir de lo cual maduró la idea de su vocación religiosa.
«Desde hace dos años trabajo en Botnia. Fue mi trabajo y vivir aquí ha sido una experiencia única, no solo en el tema comunicación en Botnia, sino una experiencia de vida. Fue un proceso de crecimiento personal, acostumbrarme a las formas y hábitos valorando muchísimo lo que es vivir en una ciudad del interior».
«Me fui metiendo en la comunidad, que es más grande de lo que uno piensa, tiene una diversidad grande, una historia muy rica, muchos barrios, y fue una oportunidad de irme metiendo tímidamente en el poco tiempo que estuve».
Solari cuenta que el proceso de descubrir su vocación «fue largo, de años de vida, de reflexionar mucho, para ir decantando las diferentes oportunidades de la vida. Dejo un trabajo que me encanta, en una comunidad en donde me podría quedar toda la vida».
Consultado sobre la decisión de dejar su carrera profesional, su familia, sus amigos, la comunidad que lo ha acogido, sus afectos para consagrarse a Dios y que para el común de la gente esta decisión no es entendida, explica, «le pasa a todos, tengo mi vida personal, familiar, pero no me voy de Fray Bentos ni de Botnia frustrado, o triste, no, al contrario, me voy conforme, pero veo que hay otro proyecto que me seduce más, que me gusta más y que me hace más feliz».
Sobre su vocación ya definida dijo que «es un proceso importante; tengo la convicción y seguridad de que Dios tiene un sueño para cada uno de nosotros, de felicidad, de plenitud y de mucha alegría, y siento de verdad que ese sueño en mi vida personal es la entrega en mi vocación de jesuita».
«Lo he discernido durante este tiempo, porque es un proceso de búsqueda, de entrega a Dios, de sentir que es un llamado.
La vocación es un llamado, y siento que el llamado va por ese lado porque es el lugar en donde voy a poder amar más», afirmó. «La vida tiene sentido en la medida que tengamos una gran capacidad de amar, de entregarnos y de que eso nos de felicidad y desde ahí puedo ser feliz amando y entregando mi vida».
«EL PROYECTO ES BUENO»
«La invitación a vivir desde la fe es una invitación a vivir desde los valores, desde la entrega, desde el servicio a los hermanos más humildes».
Solari le agradece a la comunidad fraybentina por haberlo recibido como recibió el proyecto de Botnia. «Vivo esto con mucha felicidad».
Estudiará filosofía seguramente en Buenos Aires durante unos cuatro años; luego volverá al país para temas más de pastoral, de acompañamiento espiritual, retiros, ejercicios, trabajar con jóvenes. Luego le esperan otros cuatro años de estudios de Teología en la Universidad de Chile y luego en Europa (Roma o España). En total, «son diez o doce años, que parecen muchísimos pero cuando uno quiere lo tiene que hacer». «Es una renuncia no sólo al trabajo sino a la familia, a los afectos, a sus amigos, pero cuando uno sueña algo en la vida y tiene un deseo hondo y viene de Dios, uno tiene que tirarse al agua con toda la tranquilidad, que Dios sostiene la vocación de cada uno, ya sea en la vocación de casado, en la vocación de hijos, consagración, servicio especial a los pobres o consagración sacerdotal».
El noviciado en Córdoba, le implica algunos años de probar y «discernir si ese es el lugar en donde Dios me quiere».
Sobre la controversia entre dos países hermanos, opina que es difícil esta situación de conflicto y «a titulo personal, es algo complejo que desborda a los gobiernos y a dos pueblos hermanos como Fray Bentos y Gualeguaychú. Con mucho dolor lo digo, los dos pueblos creo que quieren hermanarse y están distanciados; tengo mucha confianza en el arranque de la planta, el abrir las puertas como lo hemos hecho para demostrar cómo estamos trabajando.
También lo que pasa desde el punto de vista ambiental va a dar otra realidad y demostrar que los miedos, que son naturales ante la falta de información que algunos tienen, desaparecen cuando se demuestra que el proyecto es bueno».
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