Una fuerza viva

-¿Usted cree que, si se observan ciertos desencuentros ocurridos en la interna del Frente Amplio, sería posible decir que algunas dificultades han aparecido por falta de mayores consensos entre, por ejemplo, los ministerios de Trabajo y de Economía?

 

-Sí, puede ser… Esas cosas pasan, no hay por qué ocultarlas. Si les pasó a otros gobiernos, ¿por qué no nos puede ocurrir a nosotros? Se ha tendido a pensar que el Frente Amplio es una especie de bloque de granito donde nada se mueve y todo va derechito al mismo lado. ¡No, no, esto es una fuerza viva, dinámica, con opiniones diferentes! Claro, finalmente, siempre se trata de llegar a un consenso para votar. Pero mientras tanto hay tensiones y las cosas se mueven… Y, permítame, porque quiero agregar un concepto a mi juicio relevante: creo que si algo ha cambiado en la política uruguaya es la reivindicación del representante nacional sobre el Poder Ejecutivo. Le voy a poner dos ejemplos. La ley de reforma tributaria que vino del Ejecutivo no fue la que salió; la que se aprobó fue la que se negoció acá, en el Parlamento, en lo que me parece fue una revalorización significativa de su papel de representante del pueblo. Y si miramos los 30.000.000 de dólares para la enseñanza incluidos en la última Rendición de Cuentas, fue otra cuestión en la que el Parlamento jugó un rol decisivo. Por tanto, son manifestaciones de una fuerza política que está viva, que discute, que trata de transformar las cosas y no solamente acata lo que dice el Poder Ejecutivo. Lo que todo el mundo debe entender, es que la soberanía radica en la levantada de mano. Ah, yo creo que es así… Al final, todo el juego de la política termina en ese específico momento.

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