Caso fronterizo. La Justicia indaga ingreso de efectivos de la Policía brasileña

Persecución traspasa frontera

Las patrullas brasileras cruzaron el «Puente de la Concordia», que une las ciudades de Artigas y Quaraí, en una incursión que se desarrolló por varias cuadras de un barrio periférico de la ciudad fronteriza.

Los efectivos brasileros ingresaron sin autorización al Uruguay y continuaron la persecución en pleno territorio nacional, lo que establece una clara violación de la normativa vigente y un «avasallamiento de la soberanía nacional».

Las autoridades uruguayas apostadas en el puente «La Concordia» detuvieron a los cinco efectivos brasileros, cuando pretendían retornar a su país, luego de que perdieran el rastro de la camioneta que supuestamente contrabandeaba combustible.

Los detenidos fueron derivados a la Seccional 1ª de Artigas, y que de forma inmediata se dio conocimiento a la jueza, quien procedió a tomarles declaración.

La jueza dispusó la libertad de los policías norteños, quienes retornaron a su país, pero decidió enviar una carta a las cancillerias de ambos países para dar cuenta de los hechos que se sustanciaron esa madrugada, mientras se prosigue con la investigación administrativa.

El jefe de Policía de Artigas, inspector principal Hugo Ferreira, pretendió minimizar los graves hechos, aduciendo que los policías brasileros fueron víctimas de un «exceso de celo» en el cumplimiento de sus tareas y su juventud.

Las circunstancias que se produjeron la madrugada del 6 de diciembre «no comprometen la relación institucional (entre ambas Policías), porque tenemos buena relación con la Policía brasilera», declaró Ferreira a medios locales.

El oficial (r) de Policía y docente de Historia, Diego Leites de Moraes, sin embargo, aseguró en carta a LA REPUBLICA que «había personal superior a cargo del operativo y constituye un conocimiento elemental de cualquier funcionario apostado en la línea fronteriza la gravedad que reviste ingresar a un territorio extranjero para realizar un procedimiento profesional».

El accionar de los policía norteños fue «ilegal e ilegítimo» porque no sólo «viola las normas de buena convivencia internacional», sino que avasalla «el derecho de los perseguidos» porque en Uruguay existe «un Poder Judicial y una legislación diferente de la del Brasil», señala la misiva del historiador.

La irrupción policial se suma al «gran despliegue de tropas brasileñas fuertemente armadas con ametralladoras, cañones y tanquetas» que el pasado lunes «se desplegaron en la frontera» de Uruguay y Brasil, dice de Moraes.

El denunciante dijo además que se trató de una acción «intimidatoria que lesiona nuestra libertad y no guarda relación con el respeto que merece nuestra pequeña República». «Creo que la Cancillería oriental no debe minimizar el hecho y solictar una nota de disculpas al gobierno brasileño».

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