Luces y sombras

Carlos Moreira Reish es abogado, tiene 53 años y es oriundo de Nueva Helvecia. Fue subsecretario del Ministerio del Interior cuando ocupó esa cartera el doctor Juan Andrés Ramírez. En filas del Partido Nacional, Moreira tomó distancia de Alvaro Ramos y el año pasado formalizó su incorporación al Herrerismo, lo que le redituó ir como primer suplente de Juan Chiruchi y encabezar la nómina de primeros suplentes del comité ejecutivo de ese sector.

Su gestión como intendente tuvo un primer período de gran actividad en el rubro obras, al punto que sus rivales políticos ironizaban denominándolo «el rey del cordón cuneta».

Encuestas que tomaron estado público a mitad de su mandato mostraban niveles de popularidad nunca antes alcanzados por un jefe comunal. Sin embargo, algunos graves hechos de corrupción administrativa –especialmente en la Junta Local de Juan Lacaze–, marcaron un fuerte deterioro de su imagen. El primer revés de importancia lo sufrió el 31 de octubre de 1999 cuando quedó a mitad de camino su candidato a la diputación, el médico Walter Zimmer, seguido por el predominio departamental del Partido Colorado –en un bastión históricamente blanco– y la presencia del Encuentro Progresista-Frente Amplio a sólo 500 votos del nacionalismo.

La casa en «orden»

Con reiterados elogios a su administración municipal, cesó el viernes en su cargo el intendente Carlos Moreira. En su alocución de despedida, el jefe comunal pasó revista a su gestión y afirmó que entrega un municipio «en orden».

Moreira reconoció que el anterior intendente –el médico Mario Gayol, también nacionalista– «me entregó una intendencia con todas las cuentas en orden, y yo entrego una administración en iguales condiciones».

En ese marco, Moreira reveló que la IMC hasta el momento de su renuncia tenía en caja la suma de 52 millones de pesos. Los reconocimientos no sólo correspondieron a las áreas orientadas por sus correligionarios, sino que especialmente valoró «el aporte y el apoyo de directores colorados», que accedieron a esas responsabilidades como consecuencia de un acuerdo de gobernabilidad suscrito días antes de iniciar su mandato.

No faltaron los halagos para las Juntas Locales, aunque omitió en su discurso toda referencia a la de Juan Lacaze, donde el año pasado se descrubrió una voluminosa estafa protagonizada por un comerciante de la localidad –convencional de la Lista 904 de Moreira–, con el aval de la secretaria de la institución, también moreirista. El silencio cubrió también otros presuntos ilícitos que se investigan en la Junta Local de Florencio Sánchez por utilización de personal y maquinaria municipal en favor de particulares.

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