Secuelas de una destitución injusta

Sábado 24 de noviembre de 2007 | 10:26
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Hice una depresión y tuve dos intentos de autoeliminación; estuve años sin salir de mi casa y un año y dos meses sin salir de mi cuarto. Mi esposa, también funcionaria aduanera, recibió muchas presiones y amenazas que nos hicieron la vida imposible y al final ella aceptó el incentivo y renunció. Y ahí hice un poco de todo: tuve pequeños comercios, trabajé en la construcción… Siempre con el apoyo de mi familia, de mi mujer y mis hijos, por suerte. Pero hace 17 años que padezco insomnio, duermo a los saltos o no duermo a pesar de estar medicado.

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