Escrito por: ROGER RODRIGUEZ
El activista brasileño por los derechos humanos, Jair Krischke, denunció en LA REPUBLICA su temor por que el coronel Manuel Cordero, detenido en Santana de Livramento a la espera de una decisión sobre su extradición a Argentina o Uruguay, pueda fugarse o ser secuestrado de las instalaciones de la Brigada Militar a la que fue trasladado el pasado 12 de noviembre. ,Cordero, prófugo de la Justicia uruguaya, había sido detenido en febrero último y encarcelado en la sede de la Policía Federal de Río Grande do Sul en Porto Alegre, pero luego fue sorpresivamente trasladado a la prisión estadual de Santana do Livramento, desde donde ahora fue nuevamente transferido a una la dependencia de la policía militar gaúcha.
Krisckhe teme que en la dependencia en la que Cordero fue encarcelado ahora no existan medidas de seguridad que puedan evitar que el militar uruguayo “compre” una fuga o, incluso, pueda ser víctima de una fuga forzada o directamente sea secuestrado por aquellos a los que no les interesa que llegue a declarar ante la Justicia argentina o uruguaya.
Para Jair Krischke, el primer traslado de Cordero ya se constituyó en toda una “sorpresa”, porque “quien tiene el deber legal de mantener bajo custodia a cualquier persona pedida en extradición es la Policía Federal, como había establecido el ministro relator Marco Aurelio de Mello, que envió una carta de protesta al Ministerio de Justicia”, explicó.
Jair Krischke recordó que en agosto último el secretario de Seguridad del Estado de Río Grande do Sul recibió una carta en la que se lo consultaba si había posibilidades de recibir a Cordero en el presidio central de Porto Alegre o en el penal de Santana do Livramento, ya que la Policía Federal había dicho que no podía seguir manteniéndolo en su sede de Porto Alegre.
“Sin embargo, ocurrió algo inesperado cuenta Krischke-, porque cuando se había fijado que Cordero debía prestar declaración a las 14 horas del día 19 de setiembre en la 2ª Vara Criminal Federal en Porto Alegre, sorpresivamente el juez suspende la audiencia y sin tener en cuenta la respuesta que pudiera darle la Secretaría de Seguridad, autorizó a la Policía Federal a meter a Cordero en un vehículo y llevarlo al penal estadual de Santana do Livramento. Esto no es común, en estos casos, las cosas no se hacen de esta manera”, señaló el activista.
Krischke se comunicó entonces con el superintendente de los Servicio Penitenciarios, doctor Sergio Fortes, quien le indicó que el traslado de Cordero no se estaba haciendo de manera legal y ordenaría que no fuera recibido en el penal de Santana do Livramento, sin embargo, más tarde Fortes le llamaría para explicarle que no podía desobedecer la orden judicial.
Para Krischke, el sospechoso traslado de Cordero a Santana do Livramento, sin conocimiento de las autoridades penitenciarias del estado, tiene ahora un nuevo ingrediente ante la autorización de su nueva transferencia a la sede del 2º Regimiento de la Policía Montada de Santana de Livramento, bajo el mando del teniente coronel Jorge Zazycki
“Hay algo de podrido en el reino de Dinamarca, dijo a LA REPUBLICA Krischke, quien advirtió que se ha puesto en comunicación con diversos contactos y autoridades brasileñas a quienes ya les llamó la atención “de que cosas muy raras están pasando y existe potencialmente la posibilidad de que Cordero pueda fugarse o ser “fugado” por algunos “condoritos” que aprovecharían la oportunidad para pegarle tres o cuatro balazos, impidiendo de esta manera su presencia ante la Justicia de Argentina o de Uruguay”, subrayó. *
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