Gendarmería argentina toleró la protesta y permitió manifestar sobre el puente

Contra Botnia por agua y por tierra

La población fraybentina vivía con expectativa lógica ayer en la mañana la llegada de móviles de diferentes medios de prensa nacionales y argentinos que realizaban la cobertura de lo que sería después la noticia más destacada de la jornada: la movilización piquetera, la primera que se realizaba con la planta de Botnia encendida, que comenzaría a partir de las 15 horas uruguayas.

Se había desplegado un vasto operativo en la zona del Puente Internacional con móviles de la Prefectura Local que recibió el apoyo de otras reparticiones, y también móviles policiales que recorrían la ruta puente-puerto que une el Puente Internacional con Fray Bentos en toda su extensión.

Varias reparticiones policiales estaban presentes durante toda la jornada en la ruta, y en las cercanías del sitio Orión, el cual se mantuvo trabajando durante todo el día.

La Prefectura local contaba con 3 guardacostas y 6 gomones además de la lancha náutica que fuera donada por la empresa Botnia.

Los efectivos de la Prefectura local estaban distribuidos en una amplia zona con efectivos y móviles destacados en el puente internacional, y el resto del personal distribuido en el agua, en el puerto de Botnia, y el muelle oficial de nuestra ciudad, donde se pensaba podía desembarcar un periodista argentino que venía en una de las lanchas de los piqueteros.

La protesta comenzó con una concentración de lanchas rápidas en el lado argentino de puente internacional a las 15. 00, y de ahí comenzaron a navegar lentamente hasta el puesto de operaciones que tienen frente a la planta de Botnia, todo bajo la atenta mirada de un guardacosta de la Armada argentina que permaneció en el mismo sitio durante toda la movilización náutica. Las embarcaciones se concentraron en la isla argentina frente a Botnia y desplegaron ahí una especie de globo, además de la bandera argentina que está instalada desde hace días.

A las 15.33 horas, pasó frente a las embarcaciones piqueteras una barcaza que transportaba combustible para ANCAP en Paysandú, sin provocar ninguna clase de reacción en los piqueteros que ya se concentraban en mayor número.

Las primeras lanchas en comenzar a moverse desde el puesto de vigilancia piquetero fueron doce, las cuales se pusieron por delante del barco de Prefectura argentina, navegando lentamente hacia el puerto de Botnia.

A las 15.45 horas, las embarcaciones ya estaban al lado del puerto de Botnia bajo la atenta vigilancia de los guardacostas uruguayos y los efectivos de los gomones. A las 15.50 comenzó a sobrevolar la manifestación náutica un helicóptero, mientras los piqueteros navegaban frente al puerto de la empresa finlandesa.

Mientras las embarcaciones permanecían en el río, en protesta en contra del funcionamiento de Botnia, la única chimenea que tiene Botnia emitía columnas de humo negro, alternando con el vapor blanco que salía de las calderas.

Durante toda la movilización un yate grande y otras dos lanchas permanecían cercanas al barco de Prefectura argentina, que estaba próximo al sitio que los manifestantes usan de base para operar.

A las 16 horas, llegaron más lanchas rápidas, esta vez desde otra dirección, aguas abajo de Botnia, se supone que zarparon desde frente al histórico barrio del Frigorífico Anglo, en donde han tenido en otras oportunidades lugares para operar. A esa hora comenzaron las embarcaciones rápidas, y los yates, a ponerse en fila recta mirando hacia Botnia, y fue ahí que ingresó navegando delante de ellas otra lancha rápida con un cartel blanco con letras coloradas con la leyenda «Tabaré traidor».

En el muelle de Botnia permanecían los obreros siguiendo todas las maniobras de los piqueteros.

Indudablemente la nota de color la dieron dos periodistas argentinos que tenían la intención de desembarcar en el puerto de Botnia exigiendo ser recibidos por las autoridades de la empresa.

Ambos venían en lanchas con megáfonos, tratándose de los conocidos Andy Kusneksoff y Pablo Granados. Andy pedía por megáfonos ser recibido por autoridades de la empresa para hacerles una nota y Pablo Granados se tiró al río en donde se dio un chapuzón diciendo que era la última vez que podía bañarse en el río Uruguay. Se retiró de inmediato por el frío que recibió en el agua.

La actitud de la Prefectura local fue más de expectativa y de impedir cualquier desembarco, y las lanchas, si bien se movilizaban rápidamente tocando casi la barrera anaranjada de flotadores que se había puesto en el río frente al muelle, se mantenían en esa actitud, de acercarse al puerto, navegar, alejarse y se iban alternando en la operativa, bajo la atenta mirada de los efectivos locales que seguían con detalles todos los movimientos.

A las 16. 15 horas los piqueteros empezaron a llegar por vía terrestre hasta la cabecera del puente en primera instancia. De inmediato, llegaron hacia la margen argentina del puente internacional, varios vehículos blancos, y algunos camiones verdes de Gendarmería, y se apostaron en la cabecera del puente, mientras una larga columna de manifestantes avanzaba por la ruta, con carteles y pancartas en contra de Botnia.

Se afirmaba por parte de efectivos de Gendarmería argentina que se les iba a permitir llegar hasta la línea amarilla que divide el límite que tienen los argentinos en el puente internacional.

Del otro lado de la línea estaba el vallado que implementó la Prefectura local por orden del Poder Ejecutivo. A las 16.45 horas los manifestantes habían llegado a la cabecera del puente, en donde se concentraban para subir al mismo bajo la mirada de los gendarmes.

Sobre el puente internacional permanecieron varios minutos bajo la vigilancia de Gendarmería y Prefectura local. Las lanchas habían vuelto hacia la cabecera del puente para esperar el arribo al puente de los manifestantes, que se desplazaban caminando por esa zona. Luego volvieron las lanchas a manifestarse frente al puerto de Botnia para retirarse al cabo de unos minutos. Si bien se supone que la movilización terminó, la frontera permanece cerrada y bajo un atento monitoreo, y el operativo de seguridad sigue vigente, pero ya con una discreta vigilancia, por agua y por tierra.

En Botnia seguían trabajando solamente los obreros afectados a la producción poco más de quinientas personas en diferentes horarios, y en la zona de producción unas cien personas involucradas en el arranque de la planta distribuidas en diferentes turnos.

La chimenea y las calderas seguían emitiendo humo y vapor respectivamente.

En Fray Bentos el ambiente era de calma y tranquilidad, solo alterado parcialmente por la presencia de varios móviles satelitales de canales uruguayos y argentinos que realizaban la cobertura periodística. *

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