"Periodismo y poder es un matrimonio de camas separadas…"
El Consejo Ciudadano del Premio Nacional de Periodismo está integrado por los siguientes organismos: Asociación de Editores de los Estados, Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión, Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana, Consejo Nacional para la Enseñanza y la Investigación de las Ciencias de la Comunicación, Fraternidad de Reporteros de México, Fundación Manuel Buendía, Libertad de Información México, Universidad Nacional Autónoma de México, Universidad de Guadalajara, Universidad Iberoamericana (Campus Ciudad de México), Escuela de Periodismo «Carlos Septién García», Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, Universidad de Tlaxcala, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, Universidad de Colima, Universidad del Mayab y la Red de Radiodifusoras y Televisoras Educativas y Culturales de México.
Se otorgarán premios en las categorías de noticia, reportaje-periodismo de investigación, crónica, fotografía, artículo de fondo-opinión, caricatura-humor, entrevista, mesa de análisis, debate, orientación y servicio a la sociedad y en el tema de transparencia-acceso a la información.
El premio consiste en una escultura del maestro Juan Soriano, un diploma y cincuenta mil pesos (cinco mil dólares).
Primer representante no mexicano
Momentos después de la sesión constitutiva del jurado, tuvo lugar una reunión de prensa. El doctor José Morales Orozco, rector de la Universidad Iberoamericana y presidente del Consejo Ciudadano del Premio Nacional de Periodismo, destacó la importancia de este galardón, subrayando que se trata de una distinción creada por prestigiosas instituciones, independientes del gobierno. Es un reconocimiento, agregó, que el Consejo Ciudadano otorga bajo las premisas de autonomía, independencia, imparcialidad y responsabilidad a los periodistas que sobresalen por su desempeño en el ejercicio cotidiano del derecho ciudadano a estar informado, y por su calidad y oportunidad periodística en beneficio de la opinión pública.
Subrayó el doctor Morales Orozco que el Jurado calificador incluye por primera vez a un representante de un medio extranjero, y destacó la participación del director de LA REPUBLICA, doctor Federico Fasano, de reconocido prestigio –afirmó– en el periodismo de Iberoamérica. Similares conceptos expresó la presidenta del jurado, la periodista Adela Navarro Bello del semanario «Zeta», de Tijuana.
Un matrimonio de camas separadas
Al hacer uso de la palabra en la sesión del Jurado, el doctor Fasano dijo que no se sentía un extranjero en México, país que a él y a millares de compatriotas latinoamericanos les había brindado refugio, trabajo y experiencias inolvidables grabadas en un afecto entrañable.
«Una de las razones que me llevaron a aceptar la distinción fue que el importante premio nacional mexicano de periodismo ya no lo otorgaba más el Poder Ejecutivo, sino la sociedad civil a través de 9 universidades y 10 organizaciones representativas de la comunidad,» dijo el periodista, quien agregó luego que era «un contrasentido que quien debía ser observado críticamente por el periodismo fuera quien otorgara el premio a sus observadores».
Periodismo y poder –continuó diciendo Fasano– es un matrimonio mal avenido, de camas separadas, por lo que me complazco de este golpe de timón en el premio nacional.
Explicó seguidamente que no venía «a premiar la obsecuencia y el mercantilismo, sino a premiar a un periodismo comprometido con la sociedad, que buscara airear la vida pública y acotara al poder, que fuera el observatorio crítico de la comunidad y que comprendiera que su misión era transformar la información en conocimiento y el conocimiento en una herramienta para convivir con los demás».
«Ese periodismo inteligente, de mirada profunda, comprometido con la gente, pleno de explicaciones y no de consignas, contará con mi voto en este jurado, porque hoy más que nunca con este aluvión informativo que nos llueve de todos lados, las audiencias y los lectores quieren que no les tiren las noticias en el rostro sin saber de dónde vienen y prefieren que les expliquen lo que está pasando y por qué está pasando», argumentó Fasano.
Luego agregó: «Debemos volver al periodismo primitivo, puro, idealista, no mercantil, que colmaba las redacciones de vocacionales, de poetas, de bohemios, donde se aprendía castellano sin darse cuenta y donde se narraban las noticias con tersura, con humor, con imaginación creativa, con vigor descriptivo, con condensación impecable y sobre todo con exactitud, y donde los periodistas eran más creíbles que los adivinos».
Recordó más adelante esas redacciones donde el cronista policial era García Márquez y donde los reporteros y editorialistas se llamaban Jorge Luis Borges, Juan Gelman, Octavio Paz, Carlos Fuentes, o Benedetti, Onetti y Galeano.
Explicó luego que «el periodismo, al transformarse en un negocio, empobreció sus objetivos pero también empobreció sus recursos culturales apelando a una patética gramática y a una apuesta a la superficialidad y a la nada o a programas masivos de radio y televisión destinados a estupidizar a la gente y, lo que es peor, apagó el fuego sagrado que mantenía viva la artillería del pensamiento».
«No le demos la razón al genio de Oscar Wilde, que enojado con razón con ciertos periodistas que lo difamaban en busca de notoriedad y de unas cuantas libras esterlinas, les espetó un dardo que siempre lo recuerdo para que el fuego sagrado del periodismo le gane a la indolencia y a las miserias de los miserables,(«periodista es aquella persona que por un percance de la vida no pudo dedicarse a otra cosa»)».
«Que Oscar Wilde pueda votar tambien en este jurado y encuentre periodistas para premiar y reconozca que se equivocó en la generalización», culminó diciendo el director de LA REPUBLICA. *
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