Escandaloso final en el Plenario de Diputados a trompada limpia
¿La verdad? Duró poco. Pero si las circunstancias hubiesen sido otras, habría que decir que valió la entrada. Claro, la prensa no paga ni pega, informa.
El augusto recinto se convirtió de pronto en un cuadrilátero con obstáculos, las bancas, que los legisladores saltaron en audaces piruetas en cuyo centro se produjo una gresca prehomínida: gritos, empujones, golpes al aire (y no tanto), sacos y camisas rasgados, algún buen pastor que, al separar, rodó por el suelo y hasta una cosa rarísima, suerte de danza tribal entre diez o quince que no se podían desembarazar unos de otros mientras los demás, incluyendo a una funcionaria al borde de un ataque de nervios, quedaron petrificados. Pudo observarse que Lacalle Pou (Herrerismo) tiró dos mandobles y uno dio de lleno en la frente del diputado Arambillete (suplente de Rosadilla); lo agarraron enseguida y, además, como estiró demasiado el mentón, recibió un recto al pómulo propinado por el diputado Naya (suplente de Semproni), con un estilo parecido al que hizo famoso a Pocholo Burgues.
Ortuño (Vertiente Artiguista), sudoroso, exhausto de gritar y tomar gente de los brazos para que se desprendiera de los demás, pidió un cuarto intermedio. En ese instante daba la sensación de que la calma había llegado para quedarse.
Ah, errar es humano.
Al salir al ambulatorio la trenza se rearmó en un abrir y cerrar de ojos y nuevamente se cruzaron Arambillete y Lacalle; aquel lo tomó del cuello a éste y le zampó un ampuloso gancho boleado, mientras Lacalle lograba embocarlo por segunda vez, de refilón, esta vez en la nariz.
Qué locura
¿Cómo concluyó?
La paz llegó por cansancio y por el griterío al que apelaron las damas, horrorizadas por el espectáculo del patriarcado en decadencia. Sobre la roja alfombra quedaron carpetas, celulares, papeles, biromes y hasta un mocasín rápidamente recuperado.
La bancada nacionalista difundió un comunicado con severidad de cuchilla rocosa: «Es inadmisible la provocación insultante de que ha sido objeto el diputado Lacalle. Esta actitud demuestra el talante autoritario y actitud antidemocrática incompatible con la representación que inviste el agresor. Reprueba la cobarde agresión que protagonizaron otros diputados del Frente Amplio en el curso de los lamentables episodios y expresa su pleno respaldo a Lacalle en estas circunstancias».
La bancada oficialista, por su parte, en serenas palabras de su coordinador Juan Andrés Roballo (Alianza Progresista), nunca tan parecido a un prolijo monaguillo, lamentó lo sucedido, culpó de los incidentes a Lacalle Pou, pidió las imágenes captadas por la televisión para tener más elementos de juicio e hizo un llamado a la cordura a fin de recomponer la relación parlamentaria, justo cuando la Cámara habrá de tratar, en lo inmediato, importantes proyectos.
¿Cómo comenzó?
En determinado momento del debate generado por comentarios de Daniel García Pintos (Lista 15) sobre el libro «Cero a la izquierda» de Jorge Zabalza, Lacalle Pou llamó «mentiroso» a Juan José Domínguez (Espacio 609). Curiosamente, el adjetivado puso cara de póquer y guardó silencio porque había pedido la palabra Doreen Ibarra (Fidel 1001), a quien siguió Trobo, brevemente, pero buscando que su voz astillara los vitrales de la cúpula. Recién entonces Domínguez sentenció que ningún «imberbe» lo llamaba «mentiroso», a lo que el hijo del Cuqui, enardecido como si sufriera una trombosis hemorroidal, le gritó «¡sos un atrevido!» y avanzó sobre el preopinante, quien contestó cual sublime aristócrata: «!Te voy a romper la cabeza, oligarca puto!».
Posteriormente, algunos legisladores oficialistas difundieron la versión de que Lacalle, en medio del tumulto, alcanzó a decirle «asesino» a Domínguez, obviamente sin que se percibiera la expresión con claridad desde la bancada de prensa.
No valía la pena apostar a que se venía el lío. Pagaba 2,20, pagaba.
El libro de Zabalza
García Pintos inició el debate que concluyó a las trompadas, diciendo que el libro de Zabalza cuyo texto pidió considerar como tema político podía haberse llamado «No hay peor cuña que la del mismo palo». Tras cartón, exigió a quien «le fuera a contestar» que aclarara si Zabalza mentía sobre varios temas: que durante los hechos de 1994 en el Hospital Filtro la dirección del MLN estaba reunida en una camioneta, mientras en un ómnibus tenía «jóvenes deseosos de entrar en acción», «decenas de bombas Molotov» y «miles de miguelitos»; que el MLN pretendía proteger a los etarras detenidos como pago por el financiamiento recibido durante años «de los terroristas españoles»; y que, en esas circunstancias, los tupamaros «jugaron una vez más una pulseada con las instituciones democráticas».
Cerró con un anuncio: la Mesa Política de la Lista 15 hará una denuncia penal a partir de los dichos del libro, para que, 13 años después, «el pueblo sepa la verdad».
Domínguez tomó la posta y fue concluyente: «¿Zabalza miente? ¡Sí, miente!». Y pasó de segunda a quinta en bajada: «Lo que se probó en el Filtro fue la brutalidad policial. Zabalza miente porque ya no convence a nadie y se le va la historia de entre las manos, olvidándose del pasado que tiene con nuestros compañeros».
Elevóse entonces otra vez la voz tronante de Trobo: «En los hechos del Filtro hubo una responsabilidad no asumida, la de quienes han promovido el uso de la fuerza y no han renunciado a ella. ¿Mujica, Marenales, Fernández Huidobro, Zabalza han renunciado realmente a la violencia? ¡Ese es el tema!».
Y bueno, fue después de esta intervención, que quizás obró como una cafeína doble, que Lacalle dijo lo que dijo, le contestaron lo que le contestaron y asistimos a una de las más deplorables exhibiciones de incivilidad parlamentaria.
Otros temas
Fueron aprobados sólo dos temas del orden del día, otro ingresado como moción de urgencia y hubo un anuncio importante.
El Liceo Nº 3 de Treinta y Tres fue designado con el nombre de «Profesor Homero Macedo Gorosito», docente cuya vida fue destacada con delicadeza y sobriedad que después harían tanta falta por Hermes Toledo (Partido Socialista), Iván Posadas (Partido Independiente) y José Quintín Olano (Correntada Wilsonista); se autorizó la participación de tropas uruguayas en el ejercicio combinado «Integración 1″, organizado por las Fuerzas Armadas de la República Argentina en la provincia de Misiones; y se aprobó la transferencia a la Intendencia Municipal de Rocha de un padrón rural propiedad del Ministerio de Ganadería en ese departamento.
Finalmente, fue suspendida la sesión ordinaria prevista para hoy y, en su lugar, se realizará una de carácter extraordinario, a partir de la hora 13, para darle ingreso al proyecto de ley del Sistema Nacional Integrado de Salud, que llega con la media sanción del Senado.
Cassinoni
Previo a la sesión, el diputado Roque Arregui (Partido Socialista) recordó que el 22 de octubre se cumplió el centenario del nacimiento del doctor Mario Cassinoni, hijo dilecto de Mercedes, que tanto aportó a la medicina, a la Universidad de la República y a la política.
Conmovióse Arregui en su discurso, trasmitiendo esa emoción a la atenta sala la misma que luego sería mancillada por muchos legisladores que dieron fe de aquella sentencia de la etología: «el hombre es un animal todavía no del todo domesticado» recordando que la vida de Cassinoni «se tronchó en plena madurez, a los 57 años, el 5 de junio de 1965″. *
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