Corresponsal en Argentina

Los Frei no descartan demandar la reapertura del caso "Berríos"

Por Víctor Vaccaro

Los hijos del ex presidente Eduardo Frei Montalva, fallecido en circunstancias más que sospechosas a principios de 1982 cuando era la principal figura de la oposición interna a Pinochet, estiman que el informe de la CIA sobre un plan del jefe operativo de la CNI Alvaro Corbalán –condenado a presidio perpetuo por otro crimen que pretendió ocultar la participación del Ejército en la «neutralización» del sindicalista Jiménez– para eliminar en 1989, usando armas de fuego o productos químicos, al entonces candidato de la Concertación, Patricio Aylwin, «pone en evidencia nuevamente, como otros hechos similares anteriores, la importancia que tuvo para la dictadura el rol asignado a Berríos y la posterior urgencia por silenciarlo».

«Me escapé jabonado. Tengo que dar gracias a Dios por que esa mala intención no se haya materializado», comentó Aylwin cuando se enteró por los cables de que, según uno de los documentos desclasificados en Estados Unidos, se planeó por los aparatos de seguridad de la dictadura también eliminarlo a él, y lamentó que el conocimiento público de ese archivo secreto no sea total y completo. Mientras acumula evidencias que confirmarían la intervención de este siniestro agente de la DINA en el asesinato de su padre «por orden superior», la senadora Carmen Frei afirmó a este corresponsal que «averiguar quiénes intervinieron en el traslado, protección y desaparición de Berríos en Uruguay se convierte más que nunca en un elemento fundamental».

«La importancia y nivel en la estructura militar de las personas que tomaron la decisión de sacar de Chile a Carlos Herrera para evitar que se confirmara su acatamiento a ‘la orden superior de matar’ a Tucapel Jiménez y Alegría Mundaca, obliga a preguntarnos cuál sería la magnitud de los crímenes en que intervino Berríos, como para que sus superiores desplegaran un operativo de protección aun mayor, con apoyo de los servicios de inteligencia argentinos y uruguayos, a objeto de que no fuera detenido y juzgado en Chile», argumentó la parlamentaria.

«¿Cuán importante debió ser Berríos como para que hubiera un sistema de protección especial, que ni siquiera Herrera tuvo?», inquirió, para luego advertir que «esto abre interrogantes obvias para la Justicia chilena y uruguaya, porque si bien es cierto la investigación de la muerte de Berríos está temporalmente cerrada, no cabe duda que podría haber implicados, tanto del ámbito militar uruguayo como del chileno».

La senadora Frei ha mantenido estricto hermetismo con relación a los avances que se habrían registrado en la investigación respecto a la participación de agentes de la CNI en la muerte de su padre y rehusó adelantar si directa o indirectamente presentará una petición a los tribunales uruguayos para reabrir el proceso.

Pero se sabe que la decisión de la familia es «no descansar hasta no conocer la verdad completa».

Por otra parte, hoy el comandante en jefe de la Armada, Jorge Arancibia, aclaró que su expresión «caza de brujas» con relación al procesamiento de numerosos mandos de las Fuerzas Armadas no implicaba una crítica al Poder Judicial, sino una apelación a terminar con las recriminaciones mutuas y unir al país en el progreso y la lucha contra el desempleo.

El almirante se declaró dispuesto «a hacer todos los esfuerzos nacionales tendientes a que este país empiece a funcionar mejor y le ofrezcamos a nuestro pueblo máximo empleo.

Si dentro de ese esfuerzo tenemos que transar algo en cualquier campo, lo vamos a tener que hacer con inteligencia, pero el objetivo central mío es máximo empleo, máximo desarrollo, máxima inversión y máximo trabajo.

No quiero desviarme y estar representando una mantención en el tema de los derechos humanos en los que la sociedad está un poquito agotada. Todos los chilenos debemos converger en este esfuerzo nacional», exhortó Jorge Arancibia.

Berríos, sindicado como el inventor del letal gas sarín, huyó de Chile en 1991 cuando un juez lo citó a declarar en el marco del proceso por el asesinato en Washington del ex canciller Orlando Letelier.

Apareció en Uruguay, a fines de 1992, en un confuso incidente policial en la comisaría de Parque del Plata, donde denunciaba que estaba secuestrado por militares uruguayos. Sin embargo, el propio Berríos se desdijo de su denuncia y regresó con sus presuntos captores.

En abril de 1995, su cuerpo fue encontrado semienterrado en un médano de El Pinar, aunque no fue reconocido oficialmente sino hasta mediados de 1997.

Hace un mes, el ex presidente y actual senador vitalicio chileno Eduardo Frei pidió al mandatario de Uruguay que investigue la muerte de Berríos, quien podría estar implicado también en la muerte de su padre.

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