Chifflet: Ex legisladores perciben durante un año 85% del salario

El diputado Guillermo Chifflet respondió a un lector de LA REPUBLICA que cuestionó el largo período de seguro de paro otorgado a los legisladores y explicó que dicho beneficio se extiende durante un año después de dejar el cargo. En ese período, los ex legisladores perciben el 85 por ciento de sus ingresos habituales.

Chifflet recordó que antes de 1990 ese beneficio era aún mayor, pero fue reducido por el Parlamento que asumió junto a Luis Alberto Lacalle. Ese año el diputado socialista presentó junto a Thelman Borges una propuesta para que el subsidio de los representantes nacionales fuera igual al de cualquier trabajador pero su proyecto fue rechazado por el resto de la Cámara Baja.

Aunque el Frente Amplio (FA) no acompañó el planteo del oficialismo, este fue aprobado por blancos y colorados, que defendieron enfáticamente en la Cámara el derecho a cobrar más que el resto de los trabajadores del país. El proyecto de modificación del artículo 5º de la ley Nº 15.900, que refiere al seguro de paro para los trabajadores, comenzó a ser estudiado por el Parlamento el 3 de octubre de 1990. La propuesta de la izquierda planteaba que el subsidio se extendiera durante seis meses y alcanzara al «60 por ciento del total de haberes del cargo en actividad». Aunque decididamente opuesto al planteo, el forista Abayubá Martorell reconoció que «en momentos tan graves por la situación económica del país, a muchos resulta chocante» el alto subsidio otorgado a los legisladores por ellos mismos.

Defensa de los beneficios

El quincista Adolfo Singer fue uno de los mayores defensores del alto subsidio, por considerar que «una de las cosas que hacen libre a un parlamento es la libertad amplia de sus integrantes y una de las cosas que da libertad es la independencia económica y la seguridad hacia el futuro».

En aquel momento, el diputado colorado se mostró preocupado porque «la fijación del sueldo de los legisladores siempre da lugar a que se empiece a agitar el vendaval demagógico ante la opinión pública, como si un legislador mal remunerado fuera una buena cosa para las instituciones democráticas».

La postura de Chifflet era que «en las particulares circunstancias por las que atraviesa el país, a nuestro juicio debería existir una economía de guerra para que todos hiciéramos sacrificios. Consideramos que estos deberían ser proporcionales».

El nacionalista Carlos Garat, por su parte, calificó como «harto insuficiente» la reducción de subsidios a los ex legisladores para colaborar con la difícil situación económica que el país ya atravesaba hace una década.

Su argumento era que el FA intentaba aplicar «la vieja teoría de emparejar hacia abajo» y que eso era «una filosofía que nada tiene que ver con la dignidad del Parlamento».

En tono burlón Garat planteaba al diputado Thelman Borges que «propusiera que los legisladores sean honorarios y que cuando no tengan el cómputo jubilatorio de cualquier trabajador del país no puedan jubilarse.

Quizás en ese momento lo acompañe, emocionado por el tema de la solidaridad y el dolor de la gente más desvalida».

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