Torre de Antel: Cardoso dice que no fue invitado
La Torre de Antel o de las telecomunicaciones, erigida como «el símbolo del Uruguay del Siglo XXI» como decían los defensores de la obra en medio de las polémicas por el costo de su construcción (U$S 100 millones), lleva desde ayer el emblemático nombre de Joaquín Torres García (1874 – 1949).
La elección del nombre del artista creador del constructivismo se debe a un proyecto de ley aprobado el año pasado en el Parlamento, redactado entonces por el diputado José Carlos Cardoso (herrerista-PN).
Sin embargo y sorpresivamente, el diputado gestor de la nomenclatura no fue invitado oficialmente al acto organizado por las autoridades del ente de las telecomunicaciones, según declaró el propio legislador. No hizo uso de la palabra y ni siquiera figuró entre los que se hallaban en el estrado, como así tampoco subieron los únicos dos alumnos sobrevivientes del maestro Torres García que, como Cardoso, también fueron y se encontraban anónimamente entre el público asistente.
El presidente de la Cámara de Diputados, Enrique Pintado (Asamblea Uruguay-FA), cuando en su carácter de titular del ámbito político de donde salió la idea de nominar Torres García al edificio debía darle la palabra a un legislador, resolvió convocar al diputado José Carlos Mahía (Asamblea Uruguay-FA) que, a fuer de ser sinceros, nada tuvo que ver oportunamente con la propuesta en cuestión y lo único que comparte con el legislador herrerista es la coincidencia de su nombre, el cargo de representante parlamentario y que ambos son docentes. Mahía habló ante los asistentes, quienes siguieron atentamente su discurso alusivo a «José Torres García» dijo, y no Joaquín, como todos esperaban que lo hiciera. El furcio involuntario del diputado asambleísta fue seguido de cerca por Cardoso que estaba entre el público con -aseguran- una sonrisa cómplice. *
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