Documentos probarían que Paulós sabía de crímenes de la dictadura
El general Iván Paulós, director del Servicio de Información y Defensa (SID) entre 1979 y 1981, estuvo en conocimiento de varios de los principales casos de violaciones a los derechos humanos ocurridos durante la dictadura, según evidencia una serie de documentos presentados ayer a la Justicia por el abogado Oscar López Goldaracena.
El representante jurídico de los denunciantes de los traslados en 1978 de uruguayos desaparecidos que habían sido secuestrados en 1977 en Buenos Aires presentó ayer, ante el Juzgado Penal de 19º Turno, a cargo del juez Luis Charles, la documentación que evidencia lo que Paulós no quiso recordar ayer en una conferencia de prensa en el Centro Militar.
La documentación, proveniente de los archivos desclasificados en la Cancillería uruguaya, consta de informes del servicio exterior que, por un lado, dan cuenta al director del SID, general Iván Paulós, de la aparición en Chile de los niños Anatole y Victoria Julién, hijos de los uruguayos Roger Julién y Victoria Grisonas, secuestrados en Argentina en setiembre de 1976.
El matrimonio Julién-Grisonas fue detenido en un operativo uruguayo argentino en el marco de la represión a una veintena de uruguayos militantes del Partido por la Victoria del Pueblo (PVP). Julién se habría suicidado con una pastilla de cianuro al ser capturado. Grisonas pudo ser uno de los pasajeros del «segundo vuelo» de Orletti, que luego fueron asesinados en Uruguay.
Anatole y Victoria habían sido secuestrados junto a sus padres y, llevados al centro de torturas Orletti, fueron trasladados a Uruguay donde, tras permanecer en la sede que el SID tenía en Bulevar Artigas y Palmar, se los «entregaron» a una familia en Chile, que optó por abandonarlos en una plaza de la ciudad de Valparaíso, donde fueron encontrados.
Otro de los documentos presentados ayer por López Goldaracena es otro oficio del Ministerio de Relaciones Exteriores uruguayo, en el cual se da cuenta del primer testimonio dado en Suecia por el uruguayo Washington «Perro» Pérez, quien denunció el secuestro extorsivo de los sindicalistas Gerardo Gatti y León Duarte, recluidos en Automotores Orletti en junio de 1976.
La contundente información desclasificada no sería la única que recibió Paulós desde que el 1º de febrero de 1979 asumió la jefatura del SID, que ejercía en forma transitoria el general Manuel Núñez (entonces jefe del Estado Mayor del Ejército), quien ocupó el puesto luego de la destitución del general Amaury Prantl en un enfrentamiento interno con Gregorio Alvarez.
Paulós, miembro fundador de la Logia Tenientes de Artigas, fue uno de los «coroneles» que impulsó el golpe de Estado de 1973, integró el directorio de AFE, dirigió el Instituto Militar de Estudios Superiores (IMES) y, luego de dos años en el SID, encabezó la publicación «El Soldado» del Centro Militar, institución que presidió entre 1985 y 1991.
Durante el mandato de Paulós en el SID, desaparecieron en el exterior los uruguayos Carlos Modernell, M. Elsa Garreiro Martínez de Villaflor, Agustín Costa Fuentes, Idris Goar Pérez Da Silva y Raimundo Trúcido. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad