Los activistas entrerrianos se declararon en “estado de vigilia” y anunciaron posibles medidas de protesta para la próxima reunión de jefes de Estado, el 8 de noviembre en Chile. Concretaron el viernes pasado al mediodía un cacerolazo sobre el puente internacional y organizarán una marcha náutica, en la que se maneja utilizar un galeón y acampar en una isla, frente a la planta de Botnia, en territorio argentino.
A su vez, ratificaron que no aceptarán un “monitoreo” conjunto sino la relocalización de la fábrica. Algunos de los ambientalistas, en tanto, sugerían la existencia de un pacto no revelado entre los gobiernos de Néstor Kirchner y Tabaré Vázquez.
Los asambleístas alertaron que se mantendrán “en vigilia y expectantes a tomar medidas” el 8 de noviembre, cuando se realice el encuentro en Santiago de Chile entre delegaciones de Argentina y Uruguay, en ocasión de la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno.
El gobierno argentino negó el domingo haber sellado un “acuerdo secreto” con Uruguay para que la planta de Botnia demore el comienzo de su actividad hasta después de la elección presidencial del domingo próximo.
“De ningún modo hay alguna conversación reservada, secreta o encubierta que pueda expresar algo distinto de lo que dijimos públicamente”, dijo el jefe de gabinete, Alberto Fernández, a la radio América, de Buenos Aires.
“El presidente Néstor Kirchner y su esposa (y candidata presidencial) Cristina Fernández no quieren hablar del tema de las pasteras en la campaña electoral porque algo oculto tienen”, dijo el productor agropecuario Alfredo de Angelis al diario La Nación. *
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