Malestar con dichos de ex miembro de Tribunal de Revisión del Mercosur

El canciller Reinaldo Gargano dijo que ayer que la actitud del paraguayo Wilfredo Fernández, de renunciar al Tribunal de Revisión Permanente del Mercosur y realizar críticas fuera del mismo le hace «mucho mal al propio tribunal».

Fernández dijo que el Tribunal en tres años de operatividad no cuenta con ningún funcionario designado ni presupuesto. Afirmó que en los últimos 14 meses ha tenido que «aportar dinero de su propio bolsillo», y añadió que el Tribunal «nunca fue invitado a ninguna reunión de los organismos del Mercosur, excepto a la que se realizó en 2005 en Uruguay».

Por su lado, Gargano dijo que como un procedimiento que se empleó por parte de él no prosperó entre los países integrantes, que son los que deciden, presentó su renuncia. «Tiene todo el derecho de hacer una crítica pero la tiene que realizar dentro del organismo porque los países se sienten afectados. Eso le hace mal al Tribunal», dijo Gargano. Fernández, quien había convocado para ayer a una conferencia de prensa, manifestó que el Mercosur «es una mera dictadura de cancillerías que sabotea el proyecto de integración pretendido por la UE». El representante paraguayo dimitió al Tribunal Permanente de Revisión del bloque «avergonzado de haber formado parte de un Tribunal que perdió toda credibilidad», afirmó.

El miembro paraguayo también denuncia «manoseos» e irregularidades en la designación de cargos en el organismo

Agregó también que el Tribunal se convirtió en «un circo y en un patio trasero de las cancillerías (los Ministerios de Exterior) de Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay» que lo integran.

Asimismo, sostuvo que «no hay intención política de construir un proyecto de integración».

En la conferencia de prensa brindada ayer en las instalaciones del Hotel Four Points by Sheraton indicó que el tribunal vive una «situación de abandono» y denunció públicamente que «no cuenta en la actualidad con ningún presupuesto asignado». «En los últimos catorce meses se tuvieron que afrontar gastos de mi propio peculio sin esperanza alguna de reembolso», dijo, e inclusive agregó que los propios «funcionarios que trabajan a cambio de un bajo salario tienen que aportar conmigo para los gastos de limpieza de forma regular».

Entre otras deterioros informó que las oficinas del Tribunal no cuentan con servicio de faz ni teléfono y tampoco de internet, «todos los servicios fueron desconectados». Explicó que en principio fue la cancillería paraguaya la que se comprometió a brindar los gastos de infraestructura durante los dos primeros años de su funcionamiento ­desde el 13 de agosto de 2004 al 2005­ pero desde el 13 de agosto de 2006 hasta la fecha no hay nadie que ordene los gastos del Tribunal que tampoco tiene un presupuesto propio. *

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