Reforma de la Salud a Hacienda

En determinado momento, la oposición ­mejor dicho los blancos, porque los colorados se mantuvieron de a ratos en sala como quien da un paseo por los juegos del Parque Rodó­ sorprendió con una moción fuera de hora.

¿El motivo? El proyecto de Sistema Nacional Integrado de Salud, aprobado en el Senado, entró a Diputados a través de la Comisión de Hacienda.

A Javier García (Alianza Nacional), secundado por José Quintín Olano (Correntada Wilsonista), esto le pareció de muy mal gusto. Mejor dicho, algo que traía feo olor. De todos modos, y aunque levantando el mentón y empinándose en su banca, lo planteó muy urbanamente: a juicio de su bancada era insólito que ese proyecto no ingresara por la Comisión de Salud: «En Hacienda se tratan tributos y no asuntos de la salud pública». Tirándole unas fichitas también él, tan seriecillo siempre, a la ironía, dijo: «Es como si la reforma tributaria hubiese ido a caer a la Comisión de Salud».

Lo apoyó Federico Casaretto (Alianza Nacional), usando su vocalización excesiva al punto que amedrentó al micrófono, que hizo unas inflexiones sorprendentes sin que nadie lo tocara: «Así arrancamos con desconfianza».

Callada hasta ese momento, se sumó Beatriz Argimón, tan gris -no ella, sino su moderno traje de chaqueta y pantalón- como las recientes tardecitas montevideanas: «Quiero creer que no se quiere manipular el reglamento, ya que basta leerlo para ver que esto es un error. El capítulo 19 determina qué temas trata cada Comisión Permanente». Miró a la Mesa, donde Ibarra oteaba la sala con la serenidad de un lama casto, y le preguntó qué opinaba. Ibarra siguió oteando la sala, ahora como Leandro Gómez desde las murallas de Paysandú, y sin castidad. Parecía un partido de truco donde sólo se gritaba de un lado: envido, falta envido, truco, retruco y vale cuatro. Trobo ­de quien se me ocurrió, al observar nuevamente su corbata, que no es imputable­ agregó leña al fuego con una contra flor al resto; no consiguió más que apresurar una votación cuyo resultado era tan previsible como que Paraguay nos iba a ganar nueve de cada diez pelotas que se jugaran desde los costados y por arriba. Probablemente cansada de tanto parloteo inconducente, más propio de viejecitas jugando canasta en el Carrasco Lawn a la tarde, Silvana Charlone (Espacio 90) hizo memoria: «Este proyecto fue aprobado por unanimidad en el Senado. Por supuesto es un tema de salud, pero también tiene que ver con la política de redistribución del gobierno. Es una de las mayores inversiones de recursos que se va a hacer. No se puede decir que no es un tema de la Comisión de Hacienda». Y más allá de que Casaretto, con la voz ya un poco aflautada por el cansancio, cuestionó la conducta de la Mesa basándose en el artículo 8º del Reglamento, se votó la moción de los blancos y fue rechazada: logró apenas 22 votos en 64.

El proyecto de Sistema Nacional Integrado de Salud entró, nomás, a la Comisión de Hacienda de Diputados. De ahí no lo saca ni Dios. Por ahora…*

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