Acto plancha en la casa del Partido Colorado

«Vamos Peñarol, eh!!, Vamos Peñarol, eh!!», el diputado Washington Abdala recibía anoche de este modo a los jóvenes «planchas» que en una prolija hilera ingresaban, uno a uno, a la Sala de la Convención del Partido Colorado.

El movimiento que creó José el «Peluca» Valdez tenía su bautismo de fuego, en una sala donde la cumbia villera y el agite se mezclaban con las camisas y las chicas de la juventud colorada.

Graciela Rompani, ex mujer del difunto líder colorado Jorge Pacheco Areco, esperaba la llegada del «Peluca», pero por razones «de tiempo» se retiró antes de que el novel dirigente arribara a la Casa del Partido.

La bandera colorada con la imagen de José Batlle y Ordóñez llegó, sobre las 20.50, sobre los hombros orgullosos de una mujer, que descendió del primer carrito en llegar a la sede partidaria.

El camión arrendado por el ex senador Wilson Sanabria, según el propio «Peluca» Valdez, llegó unos minutos después, luego de recorrer muchos barrios.

La música de «La Plebe», el grupo «villero» que brindó su espectáculo, comenzó a sonar, junto al canto de los presentes, y algún que otro «aguante el Inter» y «aguanten los planchas» gritados por ahí.

El final de la música dio pie al comienzo de los discursos de los jóvenes «planchas» colorados.

«Somos un grupo de jóvenes que tenemos un sueño. Nuestro sueño es ser escuchados», inició su discurso Victoria Obelar quien agregó que «vivir en un asentamiento no es sinónimo de ser delincuente o drogadicto».

Marina Soto, en tanto, afirmó que este es «un movimiento de gente rechazada por esta sociedad» y que ella fue discriminada por la Intendencia a la que no pudo acceder por tener «escoliosis lumbar», pese a salir sorteada en el último llamado a concurso.

Martín, un integrante travesti del «Movimiento Plancha», aseveró que en Uruguay «existen muchos tipos de discriminación» y que «no se puede aceptar que en Uruguay no se pueda trabajar por ser homosexual o plancha».

El «Peluca» es «un hombre que siempre luchó por los pobres, por los que no tienen para comer», aseguró Martín, lo que sirvió como prólogo para que Valdez, bajo los acordes de la música villera, subiera al estrado a brindar su discurso.

Valdez agradeció la confianza que mucha gente depositó en el movimiento, «gracias y confíen», dijo el «Peluca», quien reconoció el apoyo de gente de Joanicó (Canelones), que ofreció trabajo para los jóvenes del movimiento.

Anunció además que «una señora» donó una casa donde, con ayuda de las autoridades, se creará un hogar para «adictos a la pasta base» porque hay que «darles una esperanza, porque la pasta se deja».

El acto llegaba a su fin cuando el ex senador Wilson Sanabria subió al estrado agitando sus brazos al ritmo de la cumbia y, con el «Peluca» a su lado, dio la «bienvenida» a los «planchas» al Partido Colorado.

«Bienvenido a esta casa, a este Partido, al escudo de los débiles, a la esperanza, al trabajo, al esfuerzo, a la patria», arengó Sanabria, quien aseguró que «este es un acto de democracia».

«Esta es la fiesta de la integración y de la hermandad» y se debe tener «brazos y corazón abierto para los uruguayos con problemas, para los chicos que siguen en el país», enfatizó el dirigente colorado.

El «primer paso» lo dio el Movimiento Plancha, «ustedes ya vinieron, ahora el Partido Colorado tiene que ir a sus casas», concluyó Sanabria.

Los discursos terminaron, las camisas y las chicas coloradas se retiraban lentamente, mientras los «oradores» del Movimiento Plancha hablaban con los medios, y los niños y adolescentes que llegaron desde distintos barrios de la periferia hacían suya, por una noche, la sede colorada. *

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