Asamblea General aprobó discutido proyecto

Previamente a la sesión ordinaria se reunió la Asamblea General, con la presidencia del no tan imperturbable presidente Rodolfo Nin Novoa –quien hizo advertencias a diestra y siniestra, aunque más a diestra, por el murmullo incontrolable en la sala–, aprobando un asunto que había generado diferencias entre ambas Cámaras: el otorgamiento de rango legal a la normativa para la admisión temporaria y toma de stock.

Antes, haciendo un pase de manga como el mago Ariel, Francisco Gallinal (Correntada Wilsonista) planteó «una cuestión de orden». Pidió, en representación de la bancada de su partido, que el 29 de noviembre, con motivo del sexagésimo aniversario de la resolución de Naciones Unidas que creó el Estado de Israel, se celebrase una asamblea general extraordinaria para celebrar el acontecimiento. A continuación, hubo una catarata de adhesiones a la histórica amistad entre Uruguay y el Estado judío, destacándose el fervor semita de Washington Abdala (Foro Batllista) –con tanto calor como irradia un fogón de Francis Mallman en la Patagonia– y el mesurado apoyo, muy de acuerdo con su natural circunspección, un poquito excesiva, de Alberto Cid (Asamblea Uruguay). Obviamente, se aprobó el pedido de Gallinal.

Luego se entró a analizar el proyecto sobre admisión temporaria, acerca del cual previamente se había llegado a un acuerdo, no fuera cosa que esta asamblea se extendiera y provocara apoplejías en cadena. Fue informado por la senadora Susana Dalmás (Asamblea Uruguay), cuya voz de a ratos se perdió entre el bullicio de legisladores muy inquietos por… ¿la inflación, el dólar, los precios, la formación de Uruguay para jugar en Asunción?

Sergio Abreu (Alianza Nacional), apoyando el proyecto, mostró, sin embargo, un matiz interesante: «Argentina y Brasil no aceptan todavía este procedimiento, lo que quiere decir mucho; aquí estamos en la defensa del Uruguay industrial».

Sintéticamente, «los titulares de actividades industriales podrán hacer uso de los mecanismos de admisión temporaria, de toma de stock y de régimen devolutivo («Draw Back»)» de acuerdo a estas características:

«Admisión temporaria es la introducción a plaza, exenta de tributos, de mercaderías extranjeras procedentes del exterior del territorio aduanero nacional, con un fin determinado, ajeno al consumo, para ser reexpedidas, dentro del plazo que fije la reglamentación, sea en el estado en que fueron introducidas o después de haber sido objeto de una transformación, elaboración, reparación o agregación de valor determinados, con efectiva ocupación de mano de obra».

«Toma de stock es la posibilidad de reponer bienes importados en régimen general, por la importación de similares, libres de tributos o gravámenes, cuando los mismos se hayan utilizado como insumo para transformación, elaboración, reparación o agregación de valor determinados en el país, con efectiva ocupación de mano de obra, de productos exportados».

«Régimen devolutivo es la posibilidad de reclamar la restitución de tributos y gravámenes abonados por la importación en régimen general de todos aquellos bienes que, por definición, puedan importarse en admisión temporaria, que se utilizaron en el país, en la elaboración, transformación, reparación o agregación de valor, con efectiva ocupación de mano de obra, de productos destinados a la exportación».

Punto final. El resto es la vigilancia del régimen, las sanciones y multas y la competencia que se otorga al Ministerio de Industria y Energía, con la intervención técnica y administrativa del LATU, para controlar el uso de los mecanismos de promoción industrial que han sido descritos.

¿Entendió, lector? ¿No? Yo tampoco. Y eso que puse la misma atención que le dispensaba al maestro Plácido, en la Sagrada Familia. Bueno, confórmese. Le pasa a muchos. Llame a Lepra y averigüe.

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