Relanzan la búsqueda de menores desaparecidos

Organizaciones humanitarias de Argentina y Uruguay, respaldadas por los respectivos gobiernos, coordinarán más estrechamente la búsqueda de cientos de niños desaparecidos en ambos países –cuatro de los cuales son hijos de uruguayos– en la década del setenta.

En este sistema, la Comisión para la Paz, que ayer ofició de anfitriona de las delegaciones visitantes, tendrá un rol central en la cooperación entre las entidades intervinientes. El presidente Jorge Batlle, a su vez, recibió en su despacho a la presidenta de la organización argentina Abuelas de Plaza de Mayo, Estela Carlotto, y a la subsecretaria de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia argentino, Diana Conti.

El coordinador de la Comisión para la Paz, el doctor Carlos Ramela, dijo que el nuevo esquema permitirá avanzar en forma «eficiente, rápida y segura» en el esclarecimiento de los casos.

En la jornada de ayer, se reunieron por primera vez en Montevideo representantes de la organización argentina Abuelas de Plaza de Mayo, de la Subsecretaría de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia argentino, de la Comisión Nacional del Derecho a la Identidad (Conadi, dependiente de dicha secretaría de Estado), con la Comisión para la Paz en pleno e integrantes de la Asociación de Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos uruguayos y del Servicio de Paz y Justicia (Serpaj). Por la organización Abuelas, asistió su presidenta Estela Carlotto, Analía Rivadera y Reno Carlotto, por la Conadi, concurrió Claudia Carlotto y por el gobierno argentino asistió la subsecretaria Diana Conti.

Los visitantes fueron recibidos por la Comisión para la Paz en pleno y por su secretaria Soledad Cibils. La delegación del Serpaj estuvo integrada por su coordinador Raúl Martínez y Graciela Romero y por Madres y Familiares asistieron Emilia Carlevaro y Eduardo Pirotto.

Estela Carlotto, al igual que Carlos Ramela se mostraron satisfechos con el resultado de la reunión. Ramela informó que se remitirá a dicha organización información sobre «eventuales casos de chicos que podrían tratarse de hijos de desaparecidos argentinos».

Ramela mencionó también al caso de la nieta de Gelman, como un ejemplo paradigmático de «colaboración estrecha entre la familia que la estaba buscando y el gobierno» uruguayo.

Martínez subrayó el interés común de los participantes de avanzar en la dilucidación de los casos pendientes.

Ayer, durante la reunión, la organización Abuelas de Plaza de Mayo, anunció a la Comisión la aclaración del caso de un joven argentino que recuperó su identidad en setiembre del año pasado, pero que aún no se había informado en Uruguay.

Carlotto por su parte, calificó de «gratificante» la entrevista con el mandatario uruguayo y la Comisión para la Paz. Sostuvo que Batlle «tiene un compromiso en lo que es el tema de los niños y los desaparecidos en general». «Sobre nombres quedamos en cuatro casos: los hermanos Hernández Hobbas, el hijo de Altman y Simón Riquelo. De estos casos Abuelas no tiene ningún avance».

«Ahora tenemos que trabajar en lo que hace a una realidad que tenemos tanto en Argentina como en Uruguay; chicos que ahora dudan de su identidad y buscan su historia y recurren a los organismos que son más correctos, la Comisión para la Paz o los organismos de derechos humanos. Después del caso de la joven Gelman Irureta Goyena, nada hace desestimar la posibilidad de que existan otros casos de chicos argentinos que estén acá. Esto nos mueve a esta reunión», dijo.

Carlotto aseguró que la información entregada a la secretaría de Derechos Humanos y al equipo de Antropología forense por parte de la Comisión para la Paz contribuirá a «identificar a muchos desaparecidos». «Esto va a llevar a las familias al encuentro y a la posibilidad de terminar un duelo. Después en Argentina nosotros pregonamos incansablemente verdad y justicia, y también queremos imponer el castigo consiguiente a los responsables de estos crímenes aberrantes», agregó. Por su parte Diana Conti, dijo que todavía «no hay sospechas fundadas» sobre la posibilidad de que existan en Uruguay hijos de desaparecidos argentinos. No obstante, señaló que «si existió un Plan Cóndor, hubo un centro clandestino de detención y existieron traslados a Uruguay y la mamá de la nieta de Gelman forma parte de esa desgraciada gente objeto del terrorismo de Estado despiadado que hubo en la Argentina».

Consultada respecto a la negativa del gobierno uruguayo de entregar información sobre oficiales de nuestro país dijo que «la soberanía de un país tiene que ver con su soberanía jurídica».

«Cuando la soberanía jurídica se cede se empieza a ceder parte de lo nacional.

Entonces soy respetuosa de la decisión política del gobierno uruguayo que debe tener (que ver) con la defensa de su soberanía», agregó.

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