Diputados aprobó enseñanza obligatoria de educación física en las escuelas
Cuando Pablo Alvarez (Espacio 609) comenzó a hablar del proyecto sobre educación física obligatoria en las escuelas, debió interrumpir su exposición; a su alrededor, el ruido y las caminatas sugerían una imprevista fiesta del boludeo. Imperturbable, con voz y cara de quien va a doblar la apuesta en el póquer, dijo: «Aquí hay uso indiscriminado de la lengua, lo que estaría muy bien si se hiciese cuando corresponde».
Bastó. La atención y el respeto lo acogieron, al punto que se advirtió entonces que ni Asti ni su computadora habían comparecido, lo que dio lugar a diversas especulaciones (¿una ruptura, quizás?).
Alvarez fue claro: «Esta propuesta, aprobada por unanimidad en la Comisión de Educación y Cultura, apunta a la ‘integralidad’ del sujeto, en la que ningún aspecto quede librado al azar, considerando al cuerpo y la mente como una unidad. El rol de la educación física radica en la construcción de ese sujeto desde el movimiento, por lo cual se le identifica como la pedagogía de las acciones motrices. Los niños, construyendo esas habilidades, pueden aprender a negociar, acordar, respetar y modificar reglas que posibilitan la igualdad de oportunidades para todos. Contribuyen a una verdadera escuela de democracia, de convivencia y de participación». Y añadió: «El aporte que la educación física hace se torna tan importante como el que realizan las matemáticas, la historia y el idioma español». Números y porcentajes fueron su cierre: «De 979 escuelas públicas urbanas, sólo 657, un 67%, realizan alguna actividad de educación física. Si sumamos las escuelas rurales, sólo la mitad de los niños gozan de los beneficios de la actividad física, lo que no es igual en la educación privada».
Si bien el proyecto fue aprobado, la oposición escarbó. Manuel Barreiro (Foro Batllista), José Carlos Cardozo y Jaime Trobo (Herrerismo) criticaron «la falta de un plan general» y, sobre todo, la carencia de información sobre recursos e infraestructura.
Cordero y legisladores
Al comienzo de la sesión, se declaró de interés cultural la Fiesta del Cordero Pesado en Sarandí del Yi.
Nadie le hace asco a este animalito de Dios, por el que, además, se obtienen buenos precios, pero el proyecto causó una inundación verbal. El aburrimiento que ganó a la sala fue catedralicio y no aplastó a los oradores por obra y gracia del Espíritu Santo. Eso sí, María Eloísa Moreira (Asamblea Uruguay), Pablo Abdala (Herrerismo), Víctor Semproni (Claveles Rojos) y Germán Cardozo (Foro Batllista), entre otros, bostezaron con fruición y continuidad, asemejando una pandemia de espantoso tedio. Luego llegó el proyecto modificatorio del artículo 17 de la Ley 7.912, relativo a la proclamación de suplentes de legisladores. Lo informó Semproni, con ojos bien abiertos: «Ese artículo prevé el agotamiento de titulares y suplentes proclamados en una lista (…) y permite una proclamación complementaria, interpretación que ha traído cantidad de complicaciones burocráticas». Y detalló la nueva redacción: «En el caso de agotarse los titulares y suplentes de una lista, se proclamarán titulares y suplentes en el número requerido a los candidatos no electos de la misma lista, siguiendo el orden preferente de su colocación en ella».
Concluyó la sesión y no se pudo votar. Bastó que Trobo –caudaloso y con voz tronante– y Alberto Scavarelli (Foro Batllista) –docto y poco entretenido– aludieran a la opinión contraria de la Corte Electoral, para que el asunto cayera a un remolino de discurseo enloquecedor. De ahí me sacó la visión una taquígrafa a quien le bastó cambiar su habitual pantalón por una escueta pollera negra.
Ya es la virgen de mi redención.
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