El FA reconoce incapacidad de movilización de la fuerza política
El documento establece la incapacidad de movilización que sufre el partido de gobierno, dificultades para gestar iniciativas políticas y organizativas para profundizar el contacto con la gente. Con respecto a los cometidos de la fuerza política, asevera que debería «comunicar y articular» con la sociedad, además de «promover y sostener» el proyecto político. Asimismo, el documento denuncia «claras insuficiencias en materia de conducción política», reclamando «cambios en el funcionamiento y gestión a nivel de organismos de conducción».
El documento comienza haciendo una «referencia histórica» del FA, recordando los orígenes de la coalición y llegando en su análisis hasta el triunfo electoral de octubre de 2004.
El balance comienza recordando que la mayoría parlamentaria que obtuvo la izquierda en las elecciones nacionales «ha permitido gobernar sin ‘condicionamiento de otros partidos’ en la mayoría de los temas».
Asimismo, se valora el «hito fundamental» de haber alcanzado ocho intendencias municipales, «consolidando» de esta forma «el proyecto nacional de cambios en un área que comprende al 73% de la población».
El grupo de trabajo advierte que el FA «obtuvo en 2004 un respaldo mayoritario de la ciudadanía, llegando a grandes sectores hasta ese momento refractarios al mensaje progresista», pero sería «un grave error considerar esa situación como consolidada».
«Tanto las nuevas adhesiones como la base social histórica del FA deben ser ganadas como protagonistas del cambio en todas y cada una de las batallas políticas que se van sucediendo», continúa el documento.
Dificultades de movilización
En lo que tiene que ver con «el accionar de las masas de la fuerza política», se reconocen «dificultades que se arrastran desde hace tiempo».
«En muchos casos, la actividad de la fuerza política hacia la población ha quedado circunscrita a los plebiscitos o las campañas electorales. En momentos de tensión política y social recientes, no se ha logrado la capacidad de movilización que ha sido una fortaleza histórica del FA», denuncia el trabajo.
Asimismo, «desde la fuerza política podemos constatar dificultades para gestar iniciativas políticas y organizativas para profundizar el contacto con la gente, ocupar los espacios de participación ciudadana que crea el gobierno y para desarrollar agendas políticas locales, procurando una movilización política más amplia y constante».
«La movilización social no es sólo para protestar, es también para apoyar y defender, sirve para consolidar y corregir, y es la gran herramienta que tiene la izquierda, que significa una ventaja comparativa inconmensurable con respecto a la derecha. No podemos permitir que desaparezca y asistir pasivamente a la transformación del FA en un mero partido electoral», continúa señalando.
Hechos positivos
La fuerza política subraya en su balance, entre los «hechos positivos» de su accionar en este período, la «incorporación de todos los grupos» del Encuentro Progresista y la Nueva Mayoría al FA, «la búsqueda de mantener vigente la característica de fuerza democrática y participativa», destacándose en este punto el encuentro de Comités de Base, las elecciones internas y la elección de delegados residentes en el exterior para el Plenario Nacional. También valora «la unidad en el respaldo al gobierno frente a las arremetidas ‘bagualas’ de la derecha», en donde se ejemplifica con «la máquina de impedir cambios en los pocos ámbitos donde tienen posibilidad de veto, como la Corte Electoral y el Tribunal de Cuentas», así como también «la unidad a la hora de establecer una síntesis ante las legítimas diferencias en temas complejos que existen» entre los sectores izquierdistas.
Finalmente, se destaca el relacionamiento de los coordinadores de las bancadas parlamentarias, la «presencia habitual» de los ministros y jerarcas del gobierno en la Mesa Política y la «iniciativa de reuniones con los ocho intendentes» del FA.
Debilidades
Con la asunción del gobierno surgieron «nuevas dificultades», así como también «defectos en el funcionamiento orgánico de la fuerza política preexistentes se han agravado».
«No hemos sido capaces de movilizarnos a la hora de defender y difundir los logros de nuestros gobiernos, aun en las situaciones más críticas», reconocen los frenteamplistas.
«En los últimos tiempos, venimos asistiendo a una falta de movilización preocupante», que va generando «acostumbramiento, lo que se ha visto reflejado claramente en las situaciones complejas que ha atravesado el gobierno, en las que no hemos sido capaces de poner a la gente en la calle».
«Seguimos asistiendo a un proceso de dispersión de la militancia orgánica frenteamplista», originándose este fenómeno en causas de «carácter estructural, cultural y coyuntural».
Finalmente, se establece que la fuerza política no ha sido capaz de «elaborar en los organismos de dirección una síntesis colectiva de los avances realizados y del accionar del gobierno».
Gobierno nacional
El FA cuenta, en el gobierno nacional, con «niveles de aprobación muy importantes en la opinión pública», por lo que se presenta la «oportunidad histórica de desarrollar la acción transformadora del gobierno» y «consolidar y desarrollar aun más el liderazgo político e ideológico en la sociedad uruguaya».
Con este escenario, se apunta a conseguir «un ciclo de sucesivos gobiernos, para profundizar las transformaciones sociales, la construcción de un Uruguay desarrollado económica y socialmente», pero frente a esta oportunidad, «el accionar de la fuerza política no cuenta con la vitalidad y la dinámica necesaria; lejos de ello, el trabajo organizado de los frenteamplistas denota cierto decaimiento; nuestra capacidad de movilización y articulación con la sociedad aparece deprimida, el mensaje político se dispersa en énfasis sectoriales, la fuerza política pierde protagonismo».
Cometido de la fuerza política
En referencia al «cometido principal» de la estructura política, éste debería ser «comunicar y articular» con la sociedad, además de «promover y sostener» el proyecto político.
«Debe controlar el cumplimiento de los grandes lineamientos, evaluar los resultados, generar objetivos y propuestas hacia el futuro, profundizar su rol de promoción de los principales logros del gobierno, sensibilizar y allanar el camino en la sociedad para el despliegue de nuestra acción transformadora, hacer la propaganda continua de nuestras propuestas y conquistas y crecer continuamente como organización aglutinante».
Asimismo, «no puede asumir como tarea principal el contralor, la corrección o el seguimiento permanente de la acción de gobierno, pues la misma le es inabordable en forma exhaustiva», ya que existe un gobierno «que debe desarrollar su acción y definir sus asuntos, en sus ámbitos, con flexibilidad y pragmatismo, sin derramar sus diferencias y evitando perfilismos sectoriales».
Estructura política
La comisión concluyó que la actual estructura del FA «debe ser objeto de una evaluación profunda para adecuarla a la dinámica política actual», ya que existen «aspectos de funcionamiento» que no convocan a la participación.
Se afirma que la estructura «se preparó durante años para la obtención del gobierno, pero ha tenido dificultades para asumir las tareas propias de una fuerza política» con esa responsabilidad, incluso «en algunas oportunidades, no supimos darnos el rol» que se debía asumir, «el hábito opositor nos paralizó, impidiéndonos una actitud proactiva».
«La participación democrática no se puede transformar en un eslogan vacío de contenido», añade.
Insuficiencias en la conducción
«La actualidad del funcionamiento orgánico de la fuerza política y del desarrollo del conjunto de sus actividades evidencia, a nuestro juicio, claras insuficiencias en materia de conducción po
lítica», entre las que se destacan «la falta de objetivos precisos para la etapa, la falta de un plan político de referencia, carencias en materia de iniciativa política, falta de activismo», comienza señalando el capítulo.
«El desafío de superar estas marcadas carencias supone abordar con decisión cambios en el funcionamiento y gestión a nivel de nuestros organismos de conducción, en el armado de sus agendas de discusión, en sus frecuencias de reunión. Es necesario renovar y fortalecer el funcionamiento, ajustando las prioridades en materia de conducción en estricta coherencia con las necesidades de la fuerza política y sus objetivos», sostiene el documento.
En ese sentido se explica que «las tareas fundamentales de esta etapa son la transmisión hacia la gente de los resultados de la gestión, la capacidad para trasmitir hacia el gobierno los reclamos y resistencias que perciba a nivel popular, ser un factor de disuasión y a veces de confrontación con los adversarios políticos, y sobre todo establecer la planificación estratégica hacia el futuro». Se concluye que «es necesario fortalecer la Presidencia de la fuerza política, de manera de garantizar su dinámica y su gestión política».
«La Presidencia debe tener un papel central en la elaboración y propuesta de un plan político y, luego de su aprobación, en su gestión y seguimiento. Constituirse en un continuo promotor de la iniciativa política y de las actividades públicas que le brinden su mayor repercusión social, en el marco del estímulo y el seguimiento de una agenda con una programación definida», explicita.
Reclama a la Mesa Política «pegar un salto en calidad, tanto en la temática como en los procedimientos», dotándola de un «funcionamiento más ágil, que permita abordar con mayor eficacia la discusión de los temas más importantes de la agenda, el seguimiento de la coyuntura y proyectar nuestras iniciativas en tiempos adecuados, evitando la dispersión en temas de rango menor». En ese sentido, es necesario «avanzar hacia un régimen de sesiones distinto, con más preparación, que permita una mayor producción en cuanto a reflexión y decisión».
«La Mesa Política y el Plenario Nacional deberán asumir una actitud más activa en la generación de políticas de confrontación con la derecha, en el traslado de información y en la comunicación con la militancia y con la población, así como en la movilización de la fuerza política», afirma.
Por tal motivo, es necesario definir la creación del Secretariado y su integración, para apoyar el trabajo de conducción de la fuerza política.
De la misma forma, «los sectores políticos deben realizar un aporte mucho más significativo al trabajo de conducción, decisión y fortalecimiento de nuestra iniciativa política».
Participación y militancia
«El aumento sustancial del número de votantes, que nos permitió acceder al gobierno, no ha sido acompañado de un crecimiento similar de la militancia, lo que no contribuye a la generación de una democracia participativa», se cuestiona.
La comisión destacó la importancia fundamental de la participación de los frenteamplistas para la fuerza política, junto a la ciudadanía, «sosteniendo diariamente nuestros ideales, irradiando nuestros valores, construyendo más FA».
Se valora que los comités de base «son una columna central de ese movimiento» que se deben «valorar y relanzar hacia el futuro», aunque se reconoce que la militancia en este ámbito «ha decaído fuertemente».
«Este fenómeno social nos invita a renovar contenidos, a buscar otras formas de convocatoria y de comunicación con los frenteamplistas y con los ciudadanos en general, a examinar y adecuar nuestras rutinas de trabajo político», según entiende la comisión.
«Debemos plantearnos como esenciales las actividades con contenidos mucho más abiertos y atractivos que puedan acercar la máxima cantidad de compañeros» hacia estos organismos.
El fortalecimiento de los comités de base «comienza por establecer con rigor sus direcciones, organizar y regularizar su funcionamiento, agendar su temática según los aportes circunstanciales fomentando la participación de toda su militancia, aumentando ésta a expensas de sus votantes, en el vecindario, que lo invite al involucramiento».
En un nuevo punto se reconoce que los jóvenes y su participación en el FA «merece ser discutido y analizado en profundidad», asumiendo que existen «graves problemas en cuanto a su integración y participación».
«Tenemos una fuerza política cuyos participantes cotidianos tienen un promedio de edad elevado. Hemos sufrido, en la última década, un proceso acelerado de retirada de los jóvenes de la militancia activa tanto en la estructura del FA como en los sectores políticos que lo integran. Este fenómeno no abarca sólo el segmento de los más jóvenes, sino que hay un serio déficit de integración a la participación del colectivo que cuenta con menos de 40 años», establece el documento.
«El FA como tal ha no posee un mensaje y una propuesta dirigida a los jóvenes, no ha incorporado su problemática a la discusión de su conducción, no ha impulsado ninguna agenda de actividades para la promoción de su propuesta hacia los jóvenes».
Propuestas
Ante los problemas de comunicación de la fuerza política, la comisión propone: «disponer de un mecanismo oficial de información inmediata de las resoluciones que adoptan sus órganos de dirección»; «implementar instrumentos de comunicación regular y profesional con todos sus adherentes»; «organizar e instrumentar campañas centrales temáticas, de respaldo a la acción de gobierno, pero con una planificación, una inversión y un despliegue de envergadura»; y «definir periódicamente jornadas de ‘El Frente Cumple'», oportunidad en la cual representantes del gobierno «realicen un informe político y dialoguen con la ciudadanía». *
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