El senador Heber propuso cerrar Pluna
La Cámara alta sesionó ayer en forma extraordinaria y en régimen de Comisión General para recibir al titular del MTOP, Víctor Rossi. En uso de las facultades que le otorga el artículo 180 de la Constitución, el ministro pidió concurrir al Senado para informar sobre la situación de Pluna y sobre las observaciones del Tribunal de Cuentas. El secretario de Estado fue acompañado por varios asesores: el Directorio de Pluna ente autónomo, el subsecretario del MEF y el economista Lorenzo.
Antes de que el popular Toto Rossi comenzara su exposición, don Pancho Gallinal manifestó su sorpresa por la iniciativa de aquél, quien se habría adelantado a una previsible interpelación de parte del Partido Nacional por el mismo asunto; asimismo, pidió que un integrante de su bancada tuviera la oportunidad de exponer sin límite de tiempo. Korzeniak, a su vez, solicitó el mismo derecho para Michelini, y Sanguinetti hizo lo propio. Reinaba la concordia: todos estuvieron de acuerdo.
Ahora sí, con su calma habitual, Víctor Rossi empezó su exposición explicando la situación calamitosa de Pluna al momento de asumir el gobierno actual. Recordó que Varig, socio mayoritario de Pluna SA, estaba en quiebra y se había desinteresado de la empresa mixta, que se había convertido en satélite de la empresa brasileña. La flota era inadecuada; no había mantenimiento; no había repuestos; dificultades para acceder al crédito; fuertes pérdidas; mal gerenciamiento y falta de controles de parte de Pluna ente autónomo. Por otra parte, el socio mayoritario había caído en numerosos incumplimientos, como por ejemplo la no concreción de las líneas Montevideo-Miami-Nueva York y la extensión hasta Tel Aviv de la línea a Madrid. En tales circunstancias, Pluna SA estaba al borde de la quiebra por tercera vez en diez años.
Recordó Rossi que en febrero de este año había sido convocado al Parlamento y que en esa oportunidad había explicado detalladamente los pasos que se estaban dando para salvar a la empresa aeronáutica. Realizó un pormenorizado informe de las gestiones y tratativas que permitieron salvar a la empresa y lograron su capitalización luego de un largo proceso lleno de dificultades. «Fue con mucho dolor que aceptamos la fórmula que reducía la participación del Estado uruguayo», confesó el Toto, y presentó este dilema de hierro: «o Pluna sale adelante, o se liquida». «Queremos que ese 25 por ciento de acciones del Estado esté en una empresa exitosa», afirmó de manera convincente, y aseguró que no se trató de una venta sino de una «ampliación de la emisión de acciones».
Luego procedió a un minucioso análisis exegético del dictamen del Tribunal de Cuentas y refutó una a una las observaciones de dicho organismo, citando opiniones especializadas como la del doctor Delpiazzo que sustentan la posición del Estado en todo el asunto. Y se quejó de la actitud del presidente del Tribunal de Cuentas, que en una entrevista a la prensa emitió juicios que a su entender estaban fuera de lugar y que no vaciló en catalogar de «temerarios», señalando su disgusto por el hecho de que el asunto se ventilara en público a través de los medios, algo que, según él, promueve el «conventilleo».
Se ve que esta última referencia irritó sobremanera al líder forista. Con vehemencia, el doctor Sanguinetti salió en defensa de su correligionario reivindicando el derecho de éste de opinar y sostuvo que el Tribunal ha actuado con seriedad y responsabilidad. Convocó al «debate reflexivo». Por tanto, «si calificamos de temerario, entonces vamos a calificar muchas cosas de temerario. Usted dice que este tipo de negocios es difícil y por eso mismo hay que cuidar lo más posible las formas en las cuales planteamos las cosas, hacemos los asuntos y luego los discutimos». De buen talante, el Toto aceptó retirar el calificativo y expresó su voluntad de debatir en un clima de serenidad, afirmando que su presencia se debía al propósito de aclarar la situación pero también de oír sugerencias, intercambiar ideas y todo aquello que se encaminara al objetivo de darle impulso a la compañía aérea. Pero «¿sabe una cosa? agregó Rossi, yo he escuchado ‘usurpador’, ‘despótico’, ‘alarmante’, ‘exabrupto’, he escuchado todas estas cosas, y daría la impresión de que en la
polémica se han incorporado adjetivos, saquémoslos todos y yo con mucho gusto contribuyo a lo que quiero, que es un debate por la positiva».
Los blancos al ataque
El impetuoso Carlos Moreira arrancó diciendo: «nos da la impresión de que acá no hubo competencia. Un proceso que no dio garantías. Tendría que haber sido abierto y competitivo, y no lo
fue. Un procedimiento que no tiene la transparencia necesaria». Sobre el plan de negocios de compra de 15 aviones dijo tener «la enorme duda de la solvencia de este grupo Leadgate pero acá es el Estado que está garantizando acciones de una sociedad de carácter privado».
Tanto Francisco Gallinal (CW) como Moreira expresaron que no hubo igualdad
ante los oferentes. «No sabemos quiénes son los que ponen los chanchos», sostuvo Moreira.
A su entender, «si estos tipos tuvieran solvencia, qué les importaría que un grupo de nacionalistas estuvieran despotricando, y no entiendo cómo nosotros podemos llegar a arruinarlos. El negocio está cerrado, está pactado». Estimó que si la operativa «no le va bien, es porque las cosas no se hicieron bien antes, no es por las observaciones del TC o por los que aquí discrepamos».
Lo mejor posible
Rossi puntualizó que existieron varios interesados «en el proceso de selección» y fue «un camino muy abierto que no estaba obstruido. Una asociación con Pluna no se hace a través del Gallito Luis», indicó. Sobre el proceso, Rossi puntualizó: fue «abierto, público, competitivo, acorde, comparable al que se realizó en el Banco Comercial. El resultado fue el mejor resultado posible, que mejores condiciones nos ofrecía para llevar adelante el negocio». El legislador Ruperto Long calificó de «oscuro» el trámite de asociación «porque en ningún momento se manejó toda la información necesaria». Entre sutilezas jurídicas sobre garantías, el dialogado se extendió por varios minutos en un inextricable galimatías.
Sin oscuridades
Para el ministro Mario Bergara, el norte debe ser construir «una empresa Pluna pujante, moderna, y eso requiere buen gerenciamiento, inversión, nuevos aviones, y otros elementos para transformarse en una empresa eficiente». «Fue un proceso competitivo, abierto, y sin oscuridades», afirmó Bergara.
A esta altura se generó un picado debate entre Moreira, Gallinal, Long, Rossi y Bergara, a propósito de la garantía soberana del Estado. Se habló también de proceso «oscuro», calificativo cuestionado con energía por los ministros.
Siguió el temible Isaac Alfie, quien esbozó una defensa de la gestión anterior. Pero a poco de comenzar, concedió una interrupción a su correligionario Amorín Batlle, suplente de Amaro. Este cuestionó severamente la transparencia del procedimiento, aseveró que la garantía seremos todos los uruguayos y sostuvo que las aclaraciones no habían resultado satisfactorias. Retomó la posta Alfie para señalar contradicciones e incongruencias en los datos y cifras manejados por el gobierno.
El presidente de Pluna ente autónomo Carlos Bouzas aportó datos técnicos y aclaraciones específicas sobre la operativa de la empresa.
Heber hasta entonces en curioso silencio tomó la palabra para preguntarse «por qué salvar a Pluna», y propuso directamente cerrar la compañía: «no gastemos más en avales, paguémosles el sueldo a los funcionarios pero cerremos la aerolínea. ¡Paremos este drenaje!», bramó el senador herrerista.
Rossi terminó argumentando a favor del desarrollo de la compañía como parte de la estrategia de impulsar el país productivo y reiteró su voluntad de seguir intercambiando puntos de vista y soluciones entre gobierno y oposición.
Cuando to
do parecía encauzado por carriles de convivencia civilizada, surgió un altercado entre Couriel y Alfie que no llegó a mayores aunque Couriel, visiblemente alterado, lo exhortaba a abandonar la sala (¡!). Finalmente, a las 23.20 horas, se levantó la sesión. *
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