Washington Abdala se apropió del "Movimiento de los planchas"

Habrá rebaja del boleto: Diputados aprobó ley que subsidia al transporte urbano y suburbano

Era el tema. Introducido como moción de urgencia con votos del oficialismo y del Partido Colorado, su tratamiento se dilató hasta el absurdo ­y se aprobó al cierre de esta edición­ por el debate de dos temas anteriores. Dicho con la mayor compasión, fue un cruel asesinato del sentido común.

Mientras el virus del abundamiento inoculaba a los parlamentarios, yo pensaba en la gente en las paradas. En fin.

Eduardo Brenta (Vertiente Artiguista), con voz aclarada por una yerba que está usando por recomendación de una curandera, informó el proyecto enviado por el Ejecutivo y que contaba, desde el martes, con la media sanción del Senado.

 

Su texto establece:

«Artículo 1º: Autorízase al Poder Ejecutivo a subsidiar el transporte colectivo de pasajeros urbano y suburbano con el objetivo de reducir el precio de los boletos respectivos. A tales efectos, asígnase en el inciso 24, «Créditos diversos», una partida por única vez de 430.000.000 de pesos en la financiación 1.1 «Rentas Generales».

«Artículo 2º: El Poder Ejecutivo reglamentará el mecanismo de subsidio, pudiendo celebrar los convenios con organismos públicos, privados o personas públicas no estatales que estime necesarios.

«Artículo 3º: Tendrá vigencia a partir de la fecha de su sanción».

Brenta recordó que el gobierno había adoptado una serie de medidas para combatir el alza de precios, en particular de los artículos que impactan en la economía de los hogares de menores recursos: «Una serie de factores climáticos adversos han determinado un incremento inusitado de los precios de frutas y verduras, productos de la canasta básica. Simultáneamente, la economía uruguaya ha enfrentado un contexto internacional de fuertes alzas en las cotizaciones de los bienes alimenticios, fenómeno también reflejado en los precios domésticos. En tanto se aguarda el descenso de la inflación como resultado de la política monetaria restrictiva del Banco Central, el Poder Ejecutivo ha implementado un conjunto de medidas con impacto inmediato, destacando la derogación del Icome, la reducción de tarifas públicas, la baja de la cuota mutual y la exoneración del IVA a la carne de ave».

 

Blancos rabiosos

Antes de terminar esta exposición, y tras haber hecho yo unas pormenorizadas observaciones, comprobé que la relación de Alfredo Asti (Asamblea Uruguay) con su computadora va en serio; no es pasajera; más allá de lo que les reserve la convivencia futura ­les deseo lo mejor­hay que decirlo: parecen hechos uno para el otro.

Brenta concluyó, indiferente a la pasión de Asti: «En este marco se propone un subsidio al transporte colectivo, para viabilizar una reducción en el precio del boleto, rubro con alta incidencia en el consumo de los hogares de menores ingresos. La fortaleza que muestran las cuentas públicas permite destinar recursos a proteger el poder de compra de la población, sin comprometer el cumplimiento de las metas fiscales».

 

¡Para qué!

Si una extraña serenidad se había apoderado de los escasos colorados presentes, de la bancada nacionalista comenzó a salir humo (negro, para peor) y se anotó un pelotón para pegarle, a como diese lugar, no tanto al informante ­¡Eduardo, te quiere todo el mundo!­ sino a la medida propuesta por el gobierno.

Como esto pasó al final, y quien suscribe ya no se tenía en pie y apoyaba su destartalado esqueleto sobre lo que hallara a mano, bastará decir que José Carlos Cardoso (Herrerismo) acumuló todas las críticas imaginables contra la política económica y, a puro vozarrón, se la agarró con… ¡Mujica!, a quien calificó de «anciano ministro de Ganadería al que le hacen arreglar precios en la televisión, en vez de dedicarse a arreglar los verdaderos problemas de la economía».

No se justifica tamaña desconsideración, pero se entiende. Es que los blancos estaban muy calientes. Por ejemplo, Sergio Botana resoplaba y Sandra Etcheverry parecía enchufada a 220.

 

Los otros temas

Al inicio de la sesión, Javier García (Alianza Nacional) se refirió a un proyecto que deroga la ley de Instrucción Militar Obligatoria de 1940, con la excepción de su artículo 28, que fija «la obligatoriedad de la jura de fidelidad a la Bandera Nacional». Sostuvo que «la ciudadanía no quiere esta instrucción ni esta ley». Argumentó, además, que «a los jóvenes les sirve más aprender idiomas y computación que a manejar un fusil».

Jorge Menéndez (Partido Socialista), justo en el instante en que a Asti sólo se le veían las posaderas ­porque se le habían caído los lentes, indispensables para hacer fructífera su relación informática­ contestó que «la derogación se discutirá cuando se trate el proyecto de Ley de Defensa que entrará al Parlamento en próximos días».

El debate se entreveró. Tanto que, en cierto momento, Daniel García Pintos (Lista 15) pidió, para que se le escuchase, que la Mesa cancelara «la reunión clandestina que se desarrollaba a su lado»; ¡era Brenta, flanqueado por Machado y Pais, hablando de Carreño!

Y luego, justo antes de entrar al asunto del boleto, con votos de la mayoría y tres colorados, se aprobó regular la distribución del trabajo de peones prácticos y de obreros no especializados en obras del Estado, las intendencias, los entes y los servicios descentralizados.

Durante la discusión de este punto, varios diputados ejercieron su libérrimo derecho a la más escandalosa verbosidad, destruyeron sus registros vocales y gesticularon tanto que hubiesen atemorizado a Boris Karloff, si viviera. Fue como para que yo me sintiese autorizado a parafrasear a Inodoro Pereyra: «No quiero ser irrespetuoso, pero que lo que hizo Tata Dios conmigo anoche fue un abuso de autoridá…».

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