SCJ cuestionó la "familiaridad o trato personal" entre Zaidensztat y Eguren
La sentencia, fechada el 17 de setiembre pasado y redactada por el ministro Daniel Gutiérrez Proto, absolvió al ex director de la Dirección General Impositiva (DGI), contador Eduardo Zaidensztat quien el año pasado en pleno ejercicio del cargo, criticó una decisión del entonces juez penal Pablo Eguren, en el marco de un caso de defraudación tributaria.
El extenso fallo, notificado a las partes el pasado jueves, contó con los votos favorables de los ministros Leslie Van Rompaey, Bernardette Minvielle y Daniel Gutiérrez Proto. En contra se expresaron Sara Bossio y Milka Núnez, quien al igual que Minvielle se integró a la SCJ para analizar este recurso, en virtud de la abstención de Hipólito Rodríguez Caorsi y el retiro de Roberto Parga.
En un pasaje del fallo en la declaración de Eguren, al comparecer ante el juez de la causa, Néstor Valetti y el fiscal Luis Bajac, admitió que esperó una disculpa de Zaidensztat mediante un llamado al celular «como tantas veces lo hizo». A juicio de la Corporación, el testimonio de Eguren «denota una cierta familiaridad o trato personal cercano que no resulta adecuado entre quien tiene la facultad jurídica de movilizar la acción penal en casos de defraudación tributaria y quien debe resolver la denuncia, máxime cuando nada indica que existiera entre ellos un vínculo de amistad previa». Por otra parte, el fallo considera «realmente graves» las declaraciones de Zaidensztat, quien reconoció que el magistrado Eguren lo invitó a comer y le adelantó que procesaría con prisión a los empresarios acusados, «lo que torna más explicable, aunque no justificada, la reacción iracunda del imputado al tomar conocimiento de la decisión del juez», dicen los ministros de la Corporación. En mayo de 2006, ejerciendo la titularidad de la DGI, Zaidensztat cuestionó duramente al juez Eguren, quien procesó sin prisión a tres empresarios de La Pasiva acusados por evasión fiscal. «Por suerte los Eguren son una minoría, si no, seríamos una república bananera», declaró «Z» al diario El Observador. Esa afirmación provocó que el fiscal Bajac iniciara una acción de oficio contra Zaidensztat, a la cual Eguren se sumó posteriormente como denunciante. El juez Valetti coincidió con el fiscal y condenó al jerarca a cinco meses de prisión por el delito de «desacato por ofensa», aunque con el beneficio de la suspensión condicional de la pena. Posteriormente, la condena fue ratificada por un Tribunal de Apelaciones, y la defensa llevó el caso a la SCJ, mediante un recurso de «casación».
«Se trata sin duda de una crítica dura, exagerada (en el primer momento la propia Suprema Corte de Justicia la calificó como agraviante) y vehemente a una decisión judicial, pero en el caso se verifican especiales circunstancias de hecho que obstan a su incriminación», explican los ministros sobre los dichos de Zaidensztat.
Sin embargo, el fallo sostiene que la ofensa a un funcionario público a través de un medio de prensa no configura el delito de «desacato», previsto en el artículo 173 del Código Penal. Además, señalan que si bien los dichos de Zaidensztat «pueden calificarse como ofensivos o injuriosos, no lesionan el bien jurídico de la Administración Pública y sí el honor del destinatario subjetivo del agravio, quien aceptó la retractación». Por otro lado, el fallo explica que se trató de una reacción de «Z» ante la «sorpresa» que generó el procesamiento sin prisión de los empresarios acusados de evasión fiscal. Esa decisión del juez Eguren, explican los ministros, fue «errónea», ya que luego fue revocada y los indagados fueron procesados con prisión, dejando si efecto el enjuciamiento sin prisión y con medidas sustitutivas dispuestas en primer término. Para los ministros de la Corporación, «al momento del procesamiento sin prisión, dicha decisión causó razonable sorpresa y rechazo que se encausara sin prisión a los imputados de una grave maniobra, no sólo por la cuantía de los tributos evadidos, sino por la modalidad fraudulenta de la misma». *
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