ANALISIS Pasó una semana tensa y compleja, con expectativas muy contradictorias

Imagen del Presidente creció en Europa

El recorrido de Vázquez, algunos de sus ministros, dos intendentes y empresarios uruguayos, mostró que tanto en Bélgica, como España y Portugal los empresarios de esos países están interesados en invertir en distintos sectores de nuestra economía, como son los puertos de la Paloma y Montevideo, la industria forestal y diversos sectores de infraestructura que ofrece el país.

A la vez se logró, en el plano de la política exterior, dar pasos para concretar acuerdos profundos con la Unión Europea, mostrando al Uruguay y al presidente Vázquez como un interlocutor válido para los europeos.

Junto a esto queda aún en la retina el fuerte y prolongado abrazo de Vázquez con el rey de España, lo que fortaleció nuestra postura ante las diferencias que mantenemos con Argentina por la instalación de Botnia en Fray Bentos.

También es de destacar las palabras de elogio de Rodríguez Zapatero, presidente del gobierno español, para con la gestión del gobierno frenteamplista. «En algo más de dos años Uruguay vuelve a andar y a preocuparse de los más débiles» dijo el mandatario español tras sostener que «cogió un país cercano a los escombros sociales y económicos». Esto, como era de esperar, indignó al ex vicepresidente de la República, Luis Hierro López, quien cogió la bandera de la oposición y dijo que «es francamente inadmisible y muy poco amistoso con el país en su conjunto, que el presidente del gobierno español sostenga que Tabaré Vázquez recibió un país en escombro».

 

Encuesta y verduras

Quizás el trago más amargo de la semana para el gobierno fue que dos encuestas dieron que cayó el apoyo al gobierno por parte de la población ­un promedio de un 13%­ en momentos en que la reforma tributaria da sus primeros pasos provocando angustias en sectores bajos de las capas medias y los precios de los alimentos mostraban una fuerte suba.

Casi en el mismo momento, con una diferencia de pocas horas en relación a la primera encuesta, se conoció que los precios de la lechuga, la espinaca, la acelga y los zapallitos, caían en un promedio del 90%. Esto dio respiro al gobierno, quien tenía un ojo en el Mercado Modelo y otro en internet, para conocer como evolucionaba negativamente para nuestras arcas el precio internacional del petróleo, que el viernes había superado los 80 dólares por barril. Esta situación de un ojo aquí y otro allá volverá a plantearse esta semana, porque se anuncian días muy fríos ­ posibles heladas que pueden lastimar al sector granjero­ y no se descarta que el precio del petróleo siga creciendo o se mantenga estable. En ambos casos el precio del combustible volverá a subir.

 

Sin anestesia

En materia social el mayor problema que tiene planteado el gobierno es con el conflicto de los anestesistas, quienes amenazan con renunciar en masa en Salud Pública, cosa que ya hicieron en el Pereira Rossell.

Vázquez se vio obligado a decretar esenciales esos servicios, ante una metodología confrontativa desconocida en nuestro país cuando se recurre a la historia de los conflictos médicos.

Si bien el gobierno ha logrado aislar a los anestesistas, desde el momento que pudo reconstruir el diálogo con el Sindicato Médico del Uruguay y de la Federación Médica del Interior, el conflicto, de prolongarse, puede generar heridas en el tradicional relacionamiento de la izquierda con la colectividad médica.

Los anestesistas tampoco cuentan con el apoyo de los funcionarios de la salud privada ni incluso de las organizaciones tradicionales de los médicos, pero en los ambientes médicos se ve con amargura el acontecer de los hechos.

Esta tensión gobierno-médicos, que seguramente no es real porque las diferencias son solo con los anestesistas, lleva y muchas veces sin quererlo a argumentaciones fáciles para desacreditar el mal manejo que ha hecho la Sociedad de Anestesiología. Por ejemplo se intenta juzgar a estos especialistas de la medicina por tener altos ingresos, los cuales parecen exagerados, olvidándose que lo que importa es que siempre han actuado con profesionalismo en sus actividades médicas en Salud Pública.

Si se prolonga el conflicto puede pasar que crezcan los calificativos y las argumentaciones fáciles, generando situaciones sin retorno, con consecuencias a largo o mediano plazo.

El gobierno, los gremios médicos y los galenos progresistas que hoy están enfrentados, tienen que reconstruir una nueva relación aunque ella no se visualice con claridad. Claro que para cualquier solución lo primero es que se retiren las renuncias y que los centros hospitalarios cuenten con el número suficiente de anestesistas. Sin una solución clara de este conflicto, el país no tiene cura. *

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