Las armas robadas: la investigación se centra en las rutas y otros involucrados
El acta de procesamiento de los cuatro soldados y los civiles que también participaron de los robos realiza una minuciosa descripción de la operativa (ver nota en esta página) y resume el conjunto de evidencias alcanzadas que hicieron posible los procesamientos y una serie de oficios enviados a la Fuerza Aérea con requerimientos cuyas respuestas pueden arrojar mayor claridad a la investigación, que como señaló el director de Inteligencia policial, inspector Luis Urrutia, «está abierta».
Las nuevas líneas de la investigación policial
Fuentes judiciales dijeron a LA REPUBLICA que lo resuelto por la Justicia es «lo que está fuera de discusión pero no quiere decir que sea todo». El juez penal Ricardo Migues ha dado vía libre a la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (DNII) para avanzar en la investigación para determinar el alcance de las maniobras delictivas. Existe la certeza de que puede haber más efectivos implicados y, obviamente, una estructura de apoyo externa que hace posible el ocultamiento de las armas robadas y su comercialización en el exterior.
En este sentido, no se puede descartar que finalmente se configure el delito de «asociación para delinquir» si se confirman las líneas de investigación en curso.
Los investigadores policiales son, además, muy optimistas con el resultado de los próximos interrogatorios que realizarán a los cuatro militares recluidos en Cárcel Central, una vez el juez Migues los autorice. Los cuatro efectivos de la Fuerza Aérea encarcelados en Cárcel Central están incomunicados entre sí y tampoco reciben visitas. Las medidas se explican porque se presume que «tienen mucho más para decir» y se trata de impedir que coordinen las declaraciones y coartadas con quienes desde afuera de la fuerza apoyaron la consumación de la cadena de robos.
Múltiples indicios, pistas y sugestivos cabos sueltos
La nueva etapa de la indagatoria está centrada en interpretar y ver cómo encaja el importante número de cabos sueltos a disposición de los agentes de Inteligencia. Algunos de estos indicios pueden llevar, en caso de confirmarse y transformarse en evidencias o testimonios irrefutables, a concluir que la trama de los robos comenzó bastante tiempo atrás, más de lo que se pudo comprobar.
Ese elemento y otros que se intenta verificar con la mayor reserva podrían permitir configurar la existencia de una verdadera asociación delictiva, de la cual estos primeros procesados serían apenas piezas de una organización de imprevisible alcance.
Entre las pistas a verificar se encuentra la posible conexión del tráfico ilegal de armas con estructuras al interior de la Fuerza Aérea dedicadas a proveer de marihuana y cocaína a un número impreciso pero no menor según las fuentes de consumidores de esas drogas.
Pero el gran enigma que se busca desentrañar es si la organización delictiva que operaba y que presuntamente podría seguir operando, aun cuando esté en la actualidad replegada para no llamar la atención forma parte de organizaciones más poderosas y peligrosas, con lazos fuera de fronteras.
El destino de las armas: ¿Brasil, Colombia, Chile?
Hay tres hipótesis dominantes en la investigación que corresponden a otras tantas rutas posibles de las armas robadas. Salvo un fusil FAL, las otras doce armas de guerra que siguen sin aparecer ya podrían haber sido sacadas del país. Los destinos más probables son las favelas de Río de Janeiro, adquiridas por las mafias que controlan el tráfico de drogas; la guerrilla colombiana, vía Paraguay, y organizaciones chilenas presumiblemente integradas por ex militares que a veces son contratados para «tareas especiales de seguridad» por empresas que operan en la convulsa Irak.
Las horas subsiguientes a los procesamientos fueron muy intensas en trabajo de Inteligencia concentrado en el cruce de información a nivel regional con otras agencias.
Inteligencia policial uruguaya confía que pueda recibir aportes importantes por parte del trabajo que vienen realizando agencias «hermanas», sea en la verificación de las armas incautadas a organizaciones de esos países como la exploración de pistas que llevan la trama lejos de las fronteras nacionales.
La semana que hoy se abre puede ser decisiva para los investigadores que esperan encontrar las respuestas a interrogantes planteadas desde los primeros momentos en que saltó a la luz «el robo hormiga» que ocurría en la sede de la Fuerza Aérea. *
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