Recuperaron un fusil robado en Boiso Lanza: hay cuatro militares y tres civiles implicados
Hasta ahora cuatro soldados, integrantes de la Policía Militar la guardia armada que custodia el perímetro del comando admitieron su responsabilidad en el hurto.
Los efectivos se encuentran detenidos e incomunicados en la propia base y a disposición del juez militar de Instrucción de 1er. Turno, coronel (r) Gustavo D’Oliveira. Fuentes militares aseguraron que los cuatro recibirán severísimas penas y, muy posiblemente, la pérdida de su estado militar. Además, tres civiles dos de los cuales son mujeres quedaron emplazados y hoy volverán a declarar ante el juez penal de 15º Turno, doctor Ricardo Miguez.
Uno de los fusiles FAL robados fue localizado la semana pasada en una vivienda de la periferia de Montevideo, tras una serie de allanamientos realizados en varios puntos del país.
El personal de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (DNII) de la Policía, a cargo del inspector Walter Urrutia, encontró el arma, desarmada y envuelta en bolsas de nylon.
El resto del botín, cuyo paradero se intenta localizar, consiste en diez fusiles FAL de origen argentino y licencia belga y dos subametralladoras FMK-3 también argentinas, de licencia checa.
Los ladrones también se robaron nueve cargadores para los rifles FAL, con 180 proyectiles calibre 7.62, y cuatro cargadores vacíos de las subametralladoras FMK-3.
El robo se habría producido mientras los soldados cumplían la guardia perimetral. El depósito del armamento de la compañía de la Policía Militar no presentó señales de haber sido vulnerado.
El acceso a ese depósito está restringido al comandante y el encargado de compañía, ambos con más de 15 años en la fuerza. La gravedad del hurto puso en alerta a las autoridades de la Fuerza Aérea. De inmediato se puso en marcha un intenso operativo en zonas aledañas a la base aérea, como así también en varios puntos del país.
Una vez confirmado el faltante de armas, el Comando de la Fuerza Aérea abrió una investigación interna y colocó bajo arresto a todo el personal de la base aérea relacionado al manejo del arsenal, incluidos el comandante y el encargado del depósito.
Además, denunció el hecho ante el juez de instrucción militar y la Seccional policial 17ª, lo que activó de inmediato la actuación del Ministerio del Interior. Un total de 60 efectivos, la mayoría perteneciente a la Policía Militar, fue puesto bajo arresto y sometido a intensos interrogatorios.
De esas actuaciones se conoció en las últimas horas un primer resultado: cuatro efectivos uno de los cuales se encuentra internado en el hospital militar están seriamente comprometidos. Fuentes castrenses dijeron que esos efectivos «ya confesaron» el delito.
Las autoridades militares y del Ministerio del Interior prosiguen las actuaciones para recuperar la totalidad del armamento hurtado, que se presume aún se encuentra en el país.
Los investigadores estiman que el destino final de esas armas es el exterior, pues su valor en el mercado negro podría superar, por unidad, los 4 mil dólares.
También las pesquisas se orientan a identificar los nexos con eventuales compradores locales de ese tipo de armamento, de altísimo poder de fuego, muy apetecido por organizaciones internacionales dedicadas al narcotráfico.
Brasil es uno de los países donde se ha incautado mayor cantidad de armas ingresadas en forma ilegal a bandas de delincuentes y traficantes, un negocio millonario apenas superado por el propio tráfico de drogas.
Consternación
Al trascender la noticia del robo, la semana pasada, el comandante en jefe de la Fuerza Aérea teniente general (aviador) Enrique Bonelli, se mostró consternado.
Bonelli calificó el hecho como «duro golpe» no esperado, una traición a la patria y una falta de lealtad absoluta. En conferencia de prensa informó que el caso está en manos de la Justicia y se está haciendo una investigación interna. Además, Bonelli dejó claro que no se está ante el hurto de un arma común o municiones pequeñas, sino que se trata de armas de guerra. El comandante en jefe señaló que no son armas que puedan ser usadas para un asalto o una rapiña común, lo que las vuelve aun más peligrosas. Bonelli indicó, además, que el hecho se registró luego de pasar revista en la base y que la última revista había sido en mayo pasado.
También sostuvo que si bien es una presunción, lo más factible es que esas armas integren el circuito de contrabando y que hayan sido llevadas a otro país. *
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