Cordero será trasladado, pero temen que se fugue
El coronel uruguayo Manuel Cordero, preso en Porto Alegre desde hace seis meses para su extradición a Argentina o Uruguay, será finalmente trasladado de la sede de la Policía Federal de Rio Grande do Sul, pero aún no se ha confirmado en qué «casa de custodia» permanecerá recluido.
El ministro Marco Aurelio de Mello, relator del caso por el Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil, reconsideró una decisión anterior y admitió que el reo de lesa humanidad abandone la sede de la Policía Federal en la avenida Ipiranga de Porto Alegre, donde ya era considerado una «molestia».
Cordero permanecía en el primer piso de la sede policial, donde sólo existen cinco celdas para detenidos en tránsito. Su presencia en el lugar implicaba una guardia especial, además de gastos de comida y medicamentos. El STF entendió que el lugar constituía una cárcel precaria.
En varias oportunidades el torturador uruguayo había solicitado ser derivado a la penitenciaría estadual, la sede de la Brigada Militar o una unidad militar en Livramento, pero las solicitudes fueron denegadas por el ministro Marco Aurelio de Mello, quien le negó la libertad condicional o su reclusión domiciliaria.
El traslado de Cordero fue aprobado en una resolución en la que el ministro De Mello manifiesta su «perplejidad» porque la Policía Federal dice no tener condiciones para mantener al prisionero y, según el STF, deberá equiparse para cumplir su función de Policía judicial.
Cordero puede llegar a ser derivado a las penitenciarías federales de Brasilia, Campo Grande (Mato Grosso) o Canduvas (Paraná), únicos establecimientos de detención pertenecientes a la Policía Federal, encargada de la retención durante los trámites de extradición.
Observadores vinculados a organizaciones de derechos humanos no dejaron de indicar a LA REPUBLICA su preocupación por la posibilidad de que el militar sea llevado a una cárcel de poca seguridad donde pueda comprar su fuga o ser liberado por otros represores. *
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