Vázquez reafirmó su compromiso de actuar respetando al Ley de Caducidad

El discurso del Presidente mostró fisuras en el bloque social del cambio

La prensa escrita ya ha dedicado suficiente espacio para informar sobre las realizaciones del gobierno, por eso el encare de estas reflexiones va por otro lado.

Importa destacar que el presidente Vázquez, tanto al comienzo como al finalizar su discurso, destinó tiempo y palabras a resaltar que «los cambios se hacen paso a paso y entre todos, o no son cambios duraderos».

Sobre el final reconoció que las «Presidencia tiene responsabilidades y competencias intransferibles» en el proceso de transformaciones, pero que «también la tienen los otros poderes del Estado y el Estado mismo, los gobiernos departamentales, el sistema político partidario, las organizaciones representativas de distintos sectores de la sociedad, el mundo académico…».

El doctor Tabaré Vázquez pareció, con estas palabras, tratar de establecer un nuevo diálogo con los diferentes actores colectivos de la sociedad uruguaya, dejando traslucir que siente que no hay el suficiente compromiso de esos actores con el país.

«Vamos bien pero debemos seguir mejorando. Por eso, como Presidente de la República convoco a seguir construyendo un Uruguay mejor para todos y para siempre y entre todos. Viva el Uruguay», concluyó.

 

Contradicciones en el cambio

En los últimos días, quizás en los últimos meses, han surgido síntomas de que el bloque social del cambio sufre permanentes fisuras o contradicciones, que debilitan al propio bloque y a la relación de él con el gobierno.

Si nos vamos más de 30 años atrás, podemos comprobar que antes de construirse la fuerza política con capacidad de realizar las transformaciones, el Frente Amplio, se pudo articular una acción común de fuerzas sociales que no lograban transformarse en fuerza política, pero que incidían políticamente con sus acciones programáticas.

Tanto para comunistas como socialistas, las dos fuerzas históricas de la izquierda, ese bloque social del cambio tuvo como núcleo «duro» a la clase obrera, a los sindicatos, a los estudiantes y a la propia Universidad como institución, a la intelectualidad y a los asalariados de la ciudad y del campo.

Si analizamos cuál es hoy la relación de los componentes de ese bloque con el gobierno, vemos que no es nada sencilla. Y esto importa porque la vida mostró que solo hay Frente Amplio, por lo tanto hay un nuevo gobierno progresista, si ese bloque es sólido.

El Frente Amplio se pudo construir, luego de una década del 60 donde las izquierdas mostraron decenas de contradicciones de todo tipo, gracias a ese núcleo «duro» del bloque social. Pero, a la vez, el Frente Amplio pudo seguir adelante a pesar del retiro de Hugo Batalla, porque abajo, en la sociedad, no se produjo la fractura.

Hoy tenemos a un movimiento sindical que comparte y defiende las reformas en materia de derechos laborales, pero que no se siente satisfecho con la marcha del Uruguay Productivo, a la vez que oscila entre defender o no la reforma tributaria, y que se sale de la política del gobierno en materia de derechos humanos y se apronta a derogar la Ley de Caducidad.

En esto de derogar la Ley de Caducidad, el PIT-CNT busca reconstruir ese núcleo «duro» del bloque social, logrando apoyos como son algunos intelectuales y artistas, la FEUU y otros.

Si bien este movimiento recién comienza con la recolección de firmas para convocar a un referéndum el mismo día de las elecciones, puede transformarse en una fuerza pujante, liberadora de energías, en tanto el gobierno no ha podido, a pesar de sus éxitos en distintos planos, construir un movimiento de masas que lo apoye, que lo aliente, que lo sostenga y que le exija, pero sintiéndose el gobierno y el movimiento social parte de un todo que va por los cambios.

En su discurso Vázquez no solo reafirmó su política en materia de Derechos Humanos­ memoria, verdad, justicia y reparación­ sino que además dejó muy en claro que no está dispuesto a cambiar las actuales reglas de juego cuando dijo, casi al pasar para no confrontar, que «justicia no es revancha, no es odio ni desconocimiento de la legislación vigente».

Disonancias similares aparecen entre el gobierno y los jubilados (la generación de la creación de la CNT). También hay dificultades en el relacionamiento con los trabajadores de la enseñanza, nada conformes con su actual estado salarial, que por cierto es un poco mejor al de hace dos años y medio.

El enfrentamiento con los anestesistas, grupo de poder que se gestó bajo otros gobiernos y en medio del neoliberalismo desenfrenado, de alguna manera hiere indirectamente el relacionamiento con el conjunto de los médicos, quienes ven con desagrado el actual conflicto y se muestran apáticos a la hora de defender las próximas transformaciones en el sistema de Salud del país.

Esta crisis gobierno-bloque social del cambio, se puede ver profundizada si no se encuentra una salida positiva y consensuada para la Caja Bancaria.

 

Recuperaron el habla

Se nos ha dicho, por parte de distintos miembros del Poder Ejecutivo, que las encuestas siguen demostrando un amplísimo apoyo de la ciudadanía a la gestión del gobierno. No tenemos por qué dudar de lo que informan las empresas que analizan a la opinión pública al gobierno, pero hay fenómenos sociales que hay que tener en cuenta, que son parte de los datos sociales que hay que tener en cuenta en el momento de un análisis.

Uno de esos datos, al que ya nos referimos, es que no hay un movimiento médico del lado del gobierno que impulse las transformaciones en la Salud.

Otro es que nadie ha podido construir un sano movimiento en defensa de la instalación de Botnia, lo que ha dejado al gobierno nacional y de Fray Bentos en una soledad peligrosa.

No es menor la baja votación en las recientes elecciones de dirigentes de Comités de Base, poniendo en duda la filosofía participativa de la fuerza política.

Hay también otros datos que quizás son menores, pero que son parte de la cotidianidad. En los bares, en los almacenes, en los lugares públicos han reaparecido con valentía renovada los militantes blancos y colorados que durante todo 2005 estuvieron enmudecidos. Hoy los que no hablan, los que soportan las bromas en silencio, son los frenteamplistas. Muy pocos salen a defender al gobierno en voz alta: la cancha vuelve a ser de los activistas de los partidos tradicionales, aunque sigan siendo minoría.

 

Recomponer las fuerzas

La izquierda no está ante una situación dramática, pero tiene que preguntarse por qué le duele la cabeza una vez por semana y tiene picos de fiebre.

El Frente Amplio casi ha desaparecido. No defiende al gobierno, pero tampoco le exige. Lo único que hace es poner cara de malhumorado. Mientras que los gobernantes se desesperan porque el esfuerzo intelectual y físico que entregan a diario para sacar al país adelante, no es comprendido por el bloque social del cambio. Todos le echan la culpa a la falta de comunicación, lo que es una falacia. El problema es que no hay política, que nos se hace política, que hay un exceso de enamoramiento con los medios de comunicación a quienes se les critica, pero a la vez se les ama.

Un ejemplo de ello es que el ministro Danilo Astori fue a la interpelación que le realizó Luis Alberto Heber solo, sin fuerza política atrás, sin frenteamplistas debatiendo en cada rincón del país. Es cierto que Astori pudo con Heber, que se sobró. Pero el Partido Nacional, sus senadores, a pesar de no dar con el peso hicieron una gran pelea, donde todos sus mensajes fueron dirigidos a las capas medias bajas y medias, que son sustento fundamental del bloque social del cambio.

Sin capas medias motivadas, movilizadas, construyendo sueños, los más humildes se pueden quedar sin sus mejores aliados. Lo que es peor: se pueden quedar sin un nuevo gobierno progresista. *

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