Llamadas al Director
El País, Wilson Ferreira y Fasano
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Dr. Federico Fasano Mertens:
El otro día leí en mi oficina un ejemplar del diario El País en el que un artículo anónimo lo insultaba a usted por una nota del diario LA REPUBLICA que informaba sobre algunos documentos que probaban que el diario El País «fue un soldado de la guerra sucia de la CIA en América Latina».
Lo que me llamó la atención es que El País afirmaba que Wilson Ferreira Aldunate lo había tratado de serpiente porque usted se había preguntado quién financiaba la campaña de Ferreira a la Presidencia de la República en 1971.
Es eso cierto.
Telefono: 3043…
El Director: Quien me acusó de serpiente fue un escriba anónimo del diario El País no en aquellas épocas terribles donde El País apoyaba y pedía a gritos el golpe en 1971 sino ya en plena democracia el 15 de mayo de 1990, porque no le gustó una nota de LA REPUBLICA que desnudaba su condición de aliado de la tiranía.
La nota difamatoria fue anónima y provocó que le iniciara al diario de la dictadura un juicio penal por injurias pero el trámite se demoró y el juez de la causa entendió que la pretensión punitiva había caducado. Esa vez el escribiente de los motineros se salvó pero si insisten en injuriar podemos volver a vernos en los estrados judiciales.
En cuanto a su pregunta, estimada lectora, debo decirle que efectivamente hubo en 1971 un incidente periodístico entre el diario El Eco, que yo dirigía y el candidato Ferreira Aldunate, donde un periodista de ese diario, encontrándome yo en el exterior había informado que la Esso había entregado dinero para la campaña del líder blanco.
A mi retorno (en aquellas épocas si uno se iba al exterior no podía tener como ahora todas las páginas a la vista vía Internet e incluso las comunicaciones de larga distancia no eran tan accesibles como en estos tiempos) me entrevisté con Wilson y el tema quedó completamente aclarado. Incluso poco tiempo después el propio Ferreira Aldunate declaró en pleno Parlamento uruguayo uno de los elogios legislativos más importantes que yo haya recibido en ese recinto, poniendo de relieve que yo me había jugado la vida y la libertad en defensa de las instituciones al desbaratar el complot de Amodio Pérez con altos oficiales de las Fuerzas Armadas.
En el exilio mi relación con Wilson Ferreira se estrechó aún más y juntos, codo a codo, combatimos contra la dictadura en todos los ámbitos internacionales donde nos encontramos, él como el dirigente brioso e incansable que era, abriendo puertas en todos los organismos posibles y yo como director de Le Monde Diplomatique para América Latina o como Director de Comunicación de la Presidencia de la República de México o como articulista del diario Uno más Uno, del semanario Proceso, de Radio Educación y del Canal 11 de Televisión, todos medios de comunicación de ese país.
El incidente de 1971 del que no fui autor, quedó como parte de las sombras de la vida, pero las luces de mi relación con Wilson hasta su muerte, incluso la carta final que le mandé discrepando con su posición sobre la Ley de Caducidad hablan de una relación entrañable y de la que no me he olvidado.
Testigo de mis dichos es su hijo Juan Raúl, con quien compartimos en el exilio tantas y tantas batallas contra el Leviatán, espalda contra espalda y en muchos rincones del mundo.
No se puede decir lo mismo de la relación de Wilson con el diario El País que fue a la inversa. El País como diario blanco contó hasta 1971 con cierta adhesión de Wilson, pero después del golpe de Estado, Wilson lo calificó en todos los lugares donde se refería a la situación uruguaya, como «el gran traidor a los principios republicanos de Oribe, de Saravia, de Javier Barrios Amorín, amanuense y escriba de la dictadura», e incluso llegó a decir que era un diario que «se vendía a la dictadura sin que ésta siquiera quisiera comprarlo».
Si a alguien calificó de serpiente Wilson Ferreira Aldunate fue al diario El País a quien nunca elogió públicamente en el Senado como lo hizo con mi persona.
No sé si queda contestada su interrogante, estimada lectora.
¿Cuánta droga se incautó durante los gobiernos anteriores?
Señor Director:
Estimado Fasano, sé que es muy difícil hacer periodismo de investigación. De hecho prácticamente nadie lo hace en este país. Sería muy interesante que LA REPUBLICA publicara cuánta droga se incautó en los gobiernos de Batlle, de Sanguinetti y de Lacalle, a propósito de las últimas incautaciones de drogas que hubo con este gobierno. Sería interesante compararlas con las incautaciones, o cuándo se le pegó al narcotráfico durante esos gobiernos y cuántas pandillas de narcotraficantes se detuvieron durante esos gobiernos. Sería bueno hacer una comparación, ver número y cifras. ¿No le parece?
Teléfono: 6139…
El Director: Estimado lector, sin perjuicio de brindar un informe más preciso, le diré que bajo este gobierno se ha librado –y se está librando– una batalla titánica contra la droga y los traficantes como nunca antes habíamos visto. Se han desarticulado bocas de venta, se ha detenido a numerosos traficantes y se ha secuestrado infinitamente más mercadería que antes.
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