Bengoa afirmó que las denuncias son un tiro por elevación a Astori
Bengoa cambió su estrategia de silencio y a partir de ayer accedió a ser entrevistado por varios medios de prensa.
Consultado sobre las cosas que han cambiado en su vida a partir de estas denuncias, dijo que «la cara de mi hija ya no es la misma, por ejemplo; ella tiene 14 años y los compañeros la llaman y le preguntan por su padre, es complicado».
A su entender, «hace dos años que se está dando vueltas con este tema y cada vez la mentira se hace más grande. Todo arrancó con algunas vinculaciones y ahora resulta que son todos parientes míos y mañana serán todos asociados», ironizó. Bengoa lamentó una y otra vez «que se haya perdido el secreto del presumario, porque todos los días me entero por la prensa de declaraciones mías o de otras personas» que han concurrido a la Justicia.
Acerca de su afición por las carreras hípicas, dijo que tiene solamente un caballo y apuesta por él, pero negó que sea un apostador consuetudinario que juegue en todas las carreras. «No creo ser el único integrante de la izquierda uruguaya que va a Maroñas, de hecho me saludo con muchos en el palco o en la Folle, y hay muchos dirigentes políticos de izquierda conocidos que han sido habitués del hipódromo. Veo más blancos que compañeros, pero los hay», sostuvo. En relación a si considera ético que concurra al hipódromo cuando la repartición que dirige es la que lo controla, sostuvo que «el Estado no controla ese negocio porque está concesionado, está en manos privadas, por lo tanto, no se controla la operativa, sino que se controla que se cumpla con el reglamento de carreras, con el contrato y que se vuelquen los porcentajes correspondientes en la bolsa de premios».
«No sería ético que yo juegue a la ruleta, pero Maroñas está en manos de privados», justificó.
Interrogado por los bienes que posee, dijo «no tengo auto». Agregó que fue propietario de una Nissan coupé, modelo 1994, «muy vistosa, que le llamaban el Mustang de Bengoa, pero en realidad era una Nissan de 4 mil dólares. Nunca tuve un Mercedes y nunca se lo regalé a ningún hijo, en primer lugar porque hijos varones no tengo, a pesar de que he escuchado lo contrario con insistencia».
Dijo que en verano concurre a la Costa de Oro de Canelones, generalmente en los balnearios Los Titanes o La Floresta y «no vivo en mansiones ni nunca lo hice». Dijo que pagó 55 mil dólares por la casa donde vive, que la abonó con dinero de una sucesión de su padre. «Hoy en el mercado esa casa debe valer 60 o 65 mil dólares».
«Hicieron mal las cuentas»
Acerca de si tuvo una actitud irónica hacia los periodistas cuando lo entrevistaron días pasados al salir de un interrogatorio policial, dijo: «Esta es la segunda vez que fui a la Jefatura. La primera vez no se había enterado nadie, pero esta vez los medios de prensa llamaron a mi abogado la noche anterior y el día que iba a declarar salió en los diarios y estaba lleno de periodistas esperando a que yo saliera».
«Fue dantesco ver a todos los periodistas corriendo detrás de mi, con griteríos, rodeándolo a uno y llevándose todo por delante. Además, no creo que sea honesto que un periodista tire por ejemplo ‘usted perdió 16 millones de dólares y se ríe’. Esa pregunta es agresiva y lo saca a uno de las casillas. Verdaderamente estaba nervioso y me sentía preocupado por la situación. No sé si fue la mejor reacción y lo que dije que fui a tomar un café a Jefatura fue para sacarme ese tumulto de encima», relató.
Bengoa se quejó de las permanentes «filtraciones» en la prensa sobre la marcha de su caso en la Justicia.
Dijo que en las dos horas y media que estuvo en Jefatura solamente le hicieron cuatro o cinco preguntas. El resto del tiempo «hablamos de cosas de la vida con el comisario».
Sobre las denuncias de vinculación de familiares suyos en negocios con el Estado, sostuvo: «Mientras fui director municipal y mientras tuve la responsabilidad de casinos municipales difícilmente encuentren a alguien que tenga un vínculo directo conmigo, que tenga que ver con alguna de las empresas» cuestionadas. Dijo que el hermano de su novia tampoco estuvo vinculado a esas empresas mientras él estuvo en el cargo.
Tras una extensa explicación sobre las pérdidas y ganancias de los casinos municipales a partir del año 2002, dijo que «no existe ninguna posibilidad de llegar a la conclusión que llegan el diputado Gandini y los ediles de la oposición» sobre las pérdidas millonarias.
A su entender, «alguien hizo mal las cuentas porque las pérdidas no fueron de 14 millones de dólares, sino que a lo sumo habrán llegado a 6 o 7 millones en términos netos». Insistió en que «el juego nunca pierde, el tema es que lo que se recauda no llega a cubrir la estructura de costos salariales». *
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