Falta de quórum frustró la sesión ordinaria de la víspera en Senado
El Alto Cuerpo legislativo estaba citado para celebrar su sesión ordinaria habitual de los martes.
Un profuso orden del día prometía una sesión rutinaria pero larga.
Entre los puntos a destacar de dicho orden del día, cabe mencionar además de pensiones graciables y nominaciones de escuelas el proyecto de ley por el que se dictan normas para regular la situación generada con el cobro del Impuesto de Primaria por deudas anteriores al ejercicio 2007; el otorgamiento de fondos a la Corte Electoral para solventar los gastos que generará la elección de autoridades de la Universidad de la República; y la solicitud de venia para ascender al grado de coronel al teniente coronel Juan J. Vadora, hijo del general de destacada actuación durante el proceso cívico-militar.
Como de costumbre, la campana (o el timbre) sonaba desde diez minutos antes de las 16:00. Los oficiales de Sala habían ocupado sus lugares, otro tanto habían hecho los taquígrafos, birome en ristre prontos para transcribir en ese misterioso sistema de signos los sesudos razonamientos de los senadores; los secretarios también ocupaban las sillas a ambos flancos del sillón presidencial, en el cual don Rodolfo Nin Novoa había sentado su humanidad.
La insistente voz del funcionario seguía invitando «a los señores senadores a ingresar a Sala», pero pocos habían hecho caso de la exhortación. Allí estaban José Korzeniak, el vertientista Juan J. Bentancor, los herreristas Luis A. Heber y Gustavo Lapaz, los colorados Juan J. Amaro y Julio M. Sanguinetti y la vertientista Margarita Percovich, conversando en voz baja y echando un vistazo a los repartidos. Pasadas las cuatro y cuarto, y en vista de que el resto de los senadores hacía caso omiso a la invitación de ingresar a sala, don Rodolfo Nin escrupuloso cumplidor del reglamento resolvió levantar la sesión por falta de quórum.
Así nomás. Supongo que están todos pensando en la sesión de hoy, en la que don Danilo Astori deberá responder a las incisivas preguntitas del implacable Heber.
Mañana les cuento.
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