Los dichos de Sacco y de Vanzetti
Bartolomeo Vanzetti el 9 de abril de 1927, luego de serle negado un nuevo pedido de revisión, ante la Corte Superior de Dedham, presidida por el juez Thayer en un alegato emocionado expresó: » He dicho ya que no sólo no soy culpable de esos delitos, sino que no cometí delito alguno en toda mi vida: jamás robé, ni maté, ni derramé una gota de sangre; y luché contra el delito, luché con sacrificio hasta de mí mismo para eliminar los delitos que la ley y la iglesia admiten y santifican.
Esto es lo que quería decir. No desearía para un perro, ni para una serpiente, ni para la criatura más miserable y desafortunada de la tierra lo que yo he tenido que sufrir por culpas en las cuales no incurrí. Pero mi convicción es otra: que he sufrido por culpas que efectivamente tengo. He sufrido por ser un radical y, en efecto, yo soy radical; he sufrido por ser italiano y, en efecto, yo soy italiano; sufrí más por mi familia y por mis seres queridos que por mí mismo; pero estoy tan convencido de estar en lo justo, que si tuvieran el poder de matarme dos veces, y yo pudiera nacer dos veces, volvería a vivir para hacer de nuevo, exactamente, lo que hice hasta ahora«.
Nicola Sacco señaló: «Mi crimen, el único crimen, del que estoy orgulloso, es el de haber soñado una vida mejor, hecha de fraternidad, de ayuda mutua; de ser, en una palabra, anarquista y por ese crimen tengo el orgullo de terminar entre la manos del verdugo«. Agregó: «Muero dichoso de añadir mi nombre oscuro a la lista gloriosa de los mártires que han creído en la revolución social y en la redención humana».
En vísperas de su ejecución, Sacco y Vanzetti escribieron una carta destinada a los trabajadores del mundo, legado y símbolo de los ideales de fraternidad, igualdad, libertad, solidaridad y justicia: » Queridos amigos y compañeros del Comité de Defensa. Mañana inmediatamente después de la medianoche, deberemos morir en la silla eléctrica. No tenemos ya ninguna esperanza. … Hemos decidido, por eso, escribir esta carta para expresar nuestro reconocimiento y admiración por todo lo que habéis hecho en favor de nuestra defensa en estos 7 años … de lucha. El hecho de que hayamos perdido y que debamos partir, no disminuye para nada nuestra actitud y nuestra apreciación de vuestra conmovedora solidaridad hacia nosotros y nuestras familias. Amigos y compañeros: ahora que la tragedia de este proceso toca a su fin, unamos nuestros corazones, nuestros errores, nuestra derrota, nuestra pasión, para las batallas futuras, para la emancipación final. Unamos nuestros corazones en esta hora, la más negra de nuestra tragedia. Armaos de valor, saludad a los compañeros de todo el mundo. Os abrazamos a todos y os damos el último adiós, con el alma desgarrada, pero llena de amor. Ahora y siempre un viva a todos nosotros, un viva a la libertad. Vuestros en la vida y en la muerte». *
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